gastó 80.000 euros

UGT reconoce que utilizaron las tarjetas black para realizar gastos sindicales

El sindicalista de UGT Rafael Eduardo Torres ha dicho ante el juez Andreu que las dietas que recibía se ingresaban en el sindicato y que usaba la tarjeta opaca para gastos como la impresión de circulares

Foto: UGT reconoce que utilizaron las tarjetas black para realizar gastos sindicales

Uno de los directivos de Caja Madrid, miembro de la comisión de control de la entidad, Rafael Eduardo Torres, ha reconocido este jueves ante el juez de la Audiencia nacional Fernando Andreu que parte de los gastos los destinó a pagar pancartas y octavillas del sindicato al que pertenecía, UGT.

Estos gastos de papelería e imprenta eran conocidos y autorizados por la dirección el sindicato que dirige Cándido Méndez. Según fuentes presentes en el interrogatorio, Torres ha aclarado que todos sus gasto estaban controlados, regulados y prochoedimentados por UGT. Era el mismo procedimiento que se llevaba con las dietas. Lo que cobraba por parte de Caja Madrid en concepto de dietas era ingresado en las cuentas del sindicato.

El imputado ha explicado que sus gastos de la tarjeta ‘black’ se pueden diferenciar en tres bloques. El primero de ellos para sus gastos de consejero, como el teléfono móvil, vestuario o la gasolina; el segundo, por su actividad sindical, es decir, viajes y comidas como sindicalista; y el tercero, destino al apoyo del sindicato, como labores de propaganda, pagando para pancartas. Y todo esto estaba controlado por la sección sindical de UGT.

Juan Iranzo a su salida de la AN (Efe)
Juan Iranzo a su salida de la AN (Efe)

Torres ha sido uno de los trece directivos imputados que han declarado este jueves ante Andreu por un delito de apropiación indebida por haber usado una tarjeta ajena al cauce legal de Caja Madrid y Bankia. A Fiscalía Anticorrupción no apoya su imputación al entender que los responsables del uso de esa tarjeta son tanto los presidentes de la entidad como los consejeros, a ser los encargados de aprobar las políticas retributivas de la caja.

Otro de los imputados, el exdiputado socialista José Acosta, ha indicado que desde la dirección se le advirtió que el uso de la tarjeta debía estar también limitado en el objeto. Es decir, que no pagara con ella ciertos gastos, como los sexuales. “No estaba yo para gatos eróticos”, ha ironizado ante el instructor. Al ser una tarjeta de libre disposición, según su versión, sí podía pagar gastos de ocio como el cine o viajes, pero no otro tipo de ocios mal vistos socialmente.

El resto, han mantenido que se trataba de una tarjeta de libre disposición que no declaraban de manera particular porque había un acuerdo entre la Agencia Tributaria y Caja Madrid para que los usuarios de esa tarjeta no tuvieran que declararlo.

En el caso de Juan Iranzo, consejero del Consejo Económico y Social hasta el escándalo de las tarjetas, el juez le ha reprochado que con sus conocimientos económicos no sospechara de una tarjeta sin soporte contractual.”¿Había visto esto algún vez antes; no le resultó extravagante?”, le ha preguntado el instructor. “No, pero las normas de gobierno corporativo han cambiado mucho”, ha replicado.

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