Corrupción en el quirófano: el jefe médico ganó 90.000 euros con operaciones falsas
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EN LA ASEGURADORA CIGNA

Corrupción en el quirófano: el jefe médico ganó 90.000 euros con operaciones falsas

Se hizo pasar por clientes, falsificó documentos de cirujanos, se inventó informes y él mismo autorizó los pagos, que iban directamente a su cuenta corriente.

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Quien más tiene más quiere. Carlos llevaba más de cinco años como director del Departamento Médico de la compañía aseguradora Cigna. Los jefes de la sociedad, implantada en más de 30 países, confiaban plenamente en su honestidad y por eso le abonaban uno de los salarios más altos de la empresa. Sin embargo, él quería más. Y haría lo que fuera por conseguirlo. Incluso morder la mano que le daba de comer.

Durante días, maquinó el robo perfecto. Como director técnico, tenía capacidad para autorizar reembolsos de gastos médicos que solicitaran los asegurados por operaciones quirúrgicas. Sólo tenía que hacerse pasar por alguno de estos clientes, falsificar la factura del cirujano y de la distribuidora de productos farmacéuticos y emitir uninforme ficticiode alta del hospital. El plan le permitiría embolsarse alrededor de 10.000 euros cada vez que hiciera la mencionada operación.

El 13 de noviembre de 2007, ejecutó meticulosamente por primera vez lo planificado. Ese día presentó ante Cigna una solicitud de reembolso de gastos médicos falsificada a nombre de un asegurado que nunca había recibido los servicios a los que ese documento aludía. En concreto, Carlos adjuntó una factura de cirugía que él mismo se inventó por un importe de 6.500 euros, otra de la comercializadorade productos farmacéuticos Intra por 5.467 euros y un informe de alta del hospital La Moraleja.

Todos estos documentos eran falsos y perjudicaban a la empresa, que había confiado en Carlos durante los últimos años. Pero nada de eso le importaba a él, que había sucumbido a la ambición. No había habido cirugíani venta de medicamentos ni ingreso en el centro sanitario mencionado. Pero todo seguía el procedimiento habitual y tenía la misma apariencia de veracidad que cualquier otro informe previo presentado por el director médico de Cigna. De hecho, tras remitir el papeleo con su autorización y su firma, la compañía transfirió inmediatamente el montante solicitado a la cuenta corriente que indicaba la solicitud y que curiosamente tenía como titular al propio Carlos, que cerraba así su primer golpe contrala caja fuerte de la compañía que él mismo representaba.

Para asegurarse de que no había problemas, el farsante decidió esperar unos días. Al ver que nadie se quejaba, decidió repetir el ritual. El 30 de enero de 2008, un mes y medio después de su primer atraco,Carlos volvió a las andadas. Esta vezcambió el nombre del asegurado y los importes de las facturas. Para disimular, pidió 5.500 euros por una cirugía que no se hizo y 6.820 euros por fármacos inexistentes, instancias que acompañó de un falso informe de alta del hospital Sanitas La Zarzuela. Al igual que ocurrióen el primer caso, al ser él mismo quien autorizabalas reclamaciones, nadie sospechó nada y la transferencia de Cigna por el importe solicitado volvió a ser ingresada en la cuenta del estafador.

Seis meses después, el 10 de junio, repitió la ceremonia, por más de 12.000 euros. El 1 de agosto orquestó de nuevo el timo, también por una cantidad superior a los 12.000 euros. El 20 de octubre, la cifra reclamada rozó los 15.000 euros. Dos meses después, 13.000. El 16 de enero de 2009, cerca de 16.000. En total, 89.751 euros engordó la cuenta corriente del director médico de Cigna en algo más de un año de engaños.

Muchos dirían que demasiado tiempo para pillar a un cojo. Otros, que más vale tarde a perder el dinero. Y quizá estos últimos tengan razón. Cigna atrapó al ladrón y lo llevó a los tribunales. Nunca se celebró el juicio, que estaba previsto para el pasado 22 de enero, porque ambas partes alcanzaron un acuerdo. La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid lo condenó, en función de la mencionada conformidad, a un año de prisión y a devolver los cerca de 90.000 euros que había sustraído. Carlos, por supuesto, ya habíaabandonado para entoncesla empresa que le había dado gran parte de lo que era. También había restituidola cantidad defraudada. Mal negocio le salió, por lo tanto, a quien ya tenía mucho y no tenía por qué arriesgarlo.

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