Granados, López Viejo, Sepúlveda... Los hombres manchados de la presidenta
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de la gürtel a la púnica pasando por bárcenas

Granados, López Viejo, Sepúlveda... Los hombres manchados de la presidenta

El ex secretario general del Partido Popular de Madrid no es el único hombre de máxima confianza de la presidenta involucrado en un caso de corrupción

La operación policial puesta en marcha este lunes, en la que han sido detenidas más de 50 personas acusadas de formar parte de una trama de corrupción municipal y regional, ha puesto en el epicentro de la redada a Francisco Granados, el que fuera uno de los hombres más fuertes en la era Esperanza Aguirre. La presidenta del PP de Madrid se desvinculó totalmente de él en 2011, cuando le apartó de la secretaría general por “falta de confianza”. Todos lo entendieron como el triunfo de Ignacio González, su eterno rival, que finalmente se coronó como el sucesor de la lideresa cuando renunció a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, Granados no ha sido el único hombre de Esperanza que descendió desde el cielo del poder al infierno de los tribunales, salpicados por la corrupción.

Apenas unos meses antes de aquel afeo en público de la presidenta Aguirre, Granados había sido desterrado del Gobierno de la Comunidad, cuando le dejaron sin cartera y él rechazó ser portavoz del grupo parlamentario. Ya en esta legislatura, Granados se tuvo que conformar con ocupar el puesto de diputado raso en la Asamblea de Madrid y senador. Ni la dirección del Partido Popular ni en el Gobierno salieron en su defensa cuando en febrero se vio forzado a renunciar a sus cargos tras conocerse que tuvo una cuenta en Suiza con 1,5 millones de euros.

Desde que Esperanza Aguirre se convirtió en la presidencia de la Comunidad de Madrid en 2003, al menos ocho hombres de su círculo más reducido han sido señalados por la justicia al estar relacionados con hechos poco lícitos. Alberto López Viejo, el hombre que le organizaba los actos del partido, que llegó a ser viceconsejero de Presidencia y consejero de Deportes, movió 1,6 millones de euros hasta 2009 en cuentas en Ginebra. También le imputaron en la trama Gürtel, presuntamente por amañar contratos públicos de la región en favor de Francisco Correa, cobrando a cambio de cohechos.

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Ese mismo año, la propia Aguirre, que ayer pedía perdón por haber confiado en un hombre como Granados, anunciaba que el exalcalde de Boadilla del Monte Arturo González Panero había pedido la suspensión de la militancia del partido. Poco antes, el entonces juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, lo imputó también en el mismo caso.

La mancha de aceite de la trama Gürtel se extendió hasta Arganda del Rey, donde gobernó durante tres legislaturas consecutivas Ginés López. Como presidente de Nuevas Generaciones del PP en la Comunidad de Madrid de 1991 a 1994, se llevó hasta este pueblo a su amigo Benjamín Martín Vasco. La amistad entre los dos, hombres también que contaban con la absoluta confianza de Esperanza Aguirre, dinamitó cuando ambos tuvieron que dimitir en 2009 por el caso Gürtel. La mecánica en esta localidad era la misma que en otros lugares: según la oposición socialista, se contrataron unos 50 millones con ocho empresas vinculadas a Francisco Correa, a cambio de prestaciones “dinerarias y no dinerarias, mediante entrega de objetos de lujo o viajes gestionados por la sociedad Pasadena Viajes y pagados, en su mayor parte, con los fondos existentes en la caja”.

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Dos años más tarde, la trama reaparecía de nuevo en Boadilla del Monte. Otra vez fue la propia presidenta del partido en Madrid la que anunciaba que el alcalde Juan Siguero dimitía para no perjudicar al partido. El magistrado que instruye el caso, Antonio Pedreira, lo imputó por delitos de negociaciones prohibidas, prevaricación, tráfico de influencias, así como por su posible colaboración como cooperador necesario en los delitos que se imputan a su predecesor, Gómez Panero. Los investigadores situaron como el hombre que Correa colocó en Boadilla a Tomás Martín Morales, acusado de cohecho, blanqueo y prevaricación, en la época de González Panero. Tenía una constructora y el alcalde le fichó para su equipo, en contra de la oposición. Para controlar el mapa urbanístico, Martín Morales fue nombrado consejero delegado de la Empresa Municipal del Suelo y Vivienda y dimitió en marzo de 2009, cuando fue imputado por el juez.

La red Gürtel atrapó a todos

El alcalde de Pozuelo de Alarcón, Jesús Sepúlveda, exmarido de la ministra Ana Mato, también fue uno de los hombres más próximos a Aguirre que, con el paso del tiempo, fue defenestrado. Según la investigación, el ayuntamiento de dirigía concedió obras y eventos por valor de 5,2 millones de euros a empresas de la trama Gürtel. La Intervención General del Estado detalló en un informe el rosario de irregularidades detectadas en estas contrataciones, cuyo precio final se desvió en más de un millón de euros respecto al de adjudicación. El principio del fin de su ascensión.

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Otro hombre fuerte de Aguirre que también sucumbió a la red de la Gürtel es Alfonso Bosch, exdiputado del PP en Madrid e imputado en la misma trama. El juez Garzón lo situó como una persona próxima al supuesto 'cerebro' de la corruptela, Francisco Correa, al mantener “un papel destacado” en sus operaciones inmobiliarias. El diputado se habría embolsado por su colaboración cerca de 250.562 euros, según el juez.

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