la afectada niega que le ayudara

La defensa de Nicolás asegura que entró en el Palacio Real con una empresaria

Hasta ahora se desconocía como este presunto impostor de sólo 20 años había logrado colarse en la recepción que ofrecieron los reyes Felipe VI y Letizia en el Palacio Real

Foto: Francisco Nicolás Gómez Iglesias en la ceremonia de coronación.
Francisco Nicolás Gómez Iglesias en la ceremonia de coronación.

La historia de Francisco Nicolás Gómez Iglesias encerraba una gran incógnita que ya habría sido despejada. Hasta ahora se desconocía cómo este presunto impostor de sólo 20 años había logrado colarse en la recepción que ofrecieron los reyes Felipe VI y Letizia en el Palacio Real tras el acto de coronación en el Congreso de los Diputados. Según ha podido saber El Confidencial de fuentes cercanas a la investigación, el ‘pequeño Nicolás’ consiguió saltarse los controles de seguridad con la ayuda de una mujer de negocios. Así consta en la declaración que prestó en comisaría el acusado. Fuentes cercanas a la empresaria niega sin embargo haber tenido alguna relación con su entrada en el recepción oficial.  

La defensa apunta concretamente a Catalina Hoffmann, propietaria de la red de centros para la tercera edad Vitalia, extremo que el entorno de esta empresaria de éxito desmiente. Se trata de la mujer que antecede a Francisco Nicolás en el besamanos oficial de la recepción. Según ha asegurado la defensa del pequeño Nicolás, el presunto estafador no engañó a nadie para colarse, ni falsificar ningún informe, ni exhibir un DNI diferente al suyo. La Policía corrobora este detalle. Así, el estudiante de segundo de Derecho en el Centro Universitario de Estudios Financieros (CUNEF) se habría colado caminando tranquilamente junto al resto de invitados. 

El pequeño Nicolás

Fotos como tarjeta de visita

Una vez dentro del recinto, Francisco Nicolás aprovechó para tomarse fotografías hasta en el último rincón del Palacio, lo mismo que hacía en todos los actos, conferencias, mítines y foros a los que asistía asiduamente con el único objetivo de acercarse a la élite política, económica y social de Madrid. Pero las imágenes de ese histórico 19 de junio de 2014 ocupaban un lugar preferencial en su perfil de Facebook. El fotógrafo le captó inclinando la cabeza ante Felipe VI con una sonrisa pícara. Había conseguido uno de sus mayores trofeos. 

La relación de amistad del pequeño Nicolás con Hoffmann vendría de lejos. Este diario ha tenido acceso a supuestos mensajes privados que ambos se habrían intercambiado para cerrar comidas o encuentros. Las comunicaciones probarían que entre ambos existía una relación de confianza. No obstante, Hoffmann sería solamente una más de las numerosas personalidades que el imputado habría usado como tarjeta de visita para captar la atención de otros empresarios y dirigentes políticos.

Una portavoz oficial de Hoffmann negó el sábado a este medio que la propietaria de Vitalia introdujera a Nicolás en el Palacio Real. No obstante, esta fuente reconoció que la ejecutiva ya está al tanto de que ha sido señalada por la investigación de la Policía. El pasado viernes se le comunicó esta circunstancia. "No es cierto que Catalina realizara actuación alguna para introducir a Don Francisco Nicolás Gómez Iglesias en los actos de coronación de Felipe VI. De hecho, la invitación que recibió era individual, personal e intransferible", aseguró la portavoz de la empresaria, que sí admitió por contra que Hoffmann y el imputado se conocían y que podrían existir comunicaciones privadas entre ambos, aunque matiza "que serían derivadas de su coincidencia en actos oficiales".

Un (falso) poder omnímodo

En todo caso, la dueña de Vitalia habría sido uno más de los numerosos contactos que utilizó el pequeño Nicolás para engordar su curriculum. Según la investigación policial, el pequeño Nicolás llegó a identificarse indistintamente como miembro del equipo de la Casa Real, de la Vicepresidencia del Gobierno, de la Oficina Económica de la Moncloa, de los gabinetes de varios ministerios y hasta del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Además, los agentes encontraron en su domicilio dos placas auténticas de la Guardia Civil y la Policía Municipal de Madrid que habría conseguido a través de sus contactos. También localizaron falsos informes del Gobierno y de los servicios de inteligencia.

Con ese atrezzo habría convencido a particulares y empresarios para que le confiaran negocios e inversiones millonarias que iban a salir adelante gracias a sus excelentes contactos en las más altas esferas del poder. La Policía sostiene que todo era una simple farsa. Sin embargo, su abogado, Israel Paz, mantiene desde el primer momento que una parte de esas amistades eran reales, como en el caso de Catalina Hoffmann, y que el pequeño Nicolás ha sido víctima de un engaño. “Me la han liado, me la han liado”, fueron las primeras palabras del acusado después de pasar tres días en los calabozos de comisaría. La titular del Juzgado de Instrucción número 24 de Madrid le dejó en libertad provisional el pasado viernes. 

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