CLAVE EN EL BORRADOR SOBRE LOS PUJOL

La Policía envía 30 agentes de su Unidad de Inteligencia a investigar a Cataluña

Muy pocos están al tanto de su existencia e, incluso, hasta dentro del Cuerpo Nacional de Policía sus profesionales desconocen sus movimientos

Foto: El director general de la Policía, Ignacio Cosidó (EFE)
El director general de la Policía, Ignacio Cosidó (EFE)

Muy pocos están al tanto de su existencia e, incluso, hasta dentro del Cuerpo sus profesionales desconocen sus movimientos. Sus competencias figuran en el organigrama oficial de la Dirección General de la Policía, pero sus operaciones se desarrollan dentro de las mayores reservas. Ese es el espectro de la Unidad de Inteligencia (UI) de la Policía, que fue creada por el actual director, Ignacio Cosidó, en junio de 2012, nada más ocupar su cargo. Era una señal de que el número tres de Interior, en esa nueva etapa policial, también apostaba por la inteligencia, entre otros cometidos asignados al Cuerpo.

Y pronto llegaron los primeros resultados. La UI participó de manera directa y determinante en la elaboración del archiconocido borrador de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) sobre los negocios ocultos de la familia Pujol y las actividades ilícitas de los partidos nacionalistas catalanes. Los agentes de la UDEF se basaron en varios informes de la UI para confeccionar el borrador, que colocaba a la familia Pujol y a CiU en la órbita de la corrupción.

Las investigaciones de la UDEF se sustentaban principalmente en una Nota Informativa de la Unidad de Inteligencia, que, con fecha 7 de octubre de 2012 y bajo el título "Situación Cataluña", materializaba algunas de las sospechas que circulaban sobre los Pujol desde el escándalo de Banca Catalana. Este informe prospectivo, unido a otros anteriores, supuso el preludio de las investigaciones sobre los dirigentes de Convergencia Democrática de Cataluña. También fue el que dio cuerpo al borrador que desveló El Mundo un mes después, el 16 de noviembre.

La Unidad de Inteligencia está formada por una treintena de analistas y, orgánicamente, está adscrita al director adjunto operativo de la Policía (DAO), Eugenio Pino. En el organigrama policial del DAO aparece como Unidad de Planificación Estratégica y Coordinación. Y, según informó en su día el propio Ministerio del Interior, sus competencias consistían en la "coordinación entre las diferentes áreas policiales" para "intentar maximizar el rendimiento de la inteligencia en la Policía Nacional". A una de sus secciones, el Área de Planificación y Prospectiva, le corresponde "recabar, recibir, integrar y elaborar todas las informaciones de carácter estratégico".

El ministro del Interior, Fernández Díaz (c), Cosidó (i), y el director adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino.
El ministro del Interior, Fernández Díaz (c), Cosidó (i), y el director adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino.

El trabajo de campo de la UI es desarrollado por agentes de la Unidad de Asuntos Internos, departamento dirigido por el comisario Marcelino Martín Blas-Aranda, que asimismo está englobado dentro de las competencias del DAO. El comisario de Asuntos Internos es también el enlace de la Policía con el Centro Nacional de Inteligencia.

Investigar la corrupción en Cataluña

Entre las tareas asignadas a la UI destacan, principalmente, las investigaciones en Cataluña sobre la corrupción. Actualmente, un grupo de unos 30 policías trabajan en Barcelona bajo las órdenes de un jefe de sección, el inspector jefe B. El Confidencial se reserva la publicación de su nombre por medidas de seguridad.

Fuentes del Ministerio del Interior reconocen que el DAO, Eugenio Pino, es uno de los pocos comisarios que ha apostado por la Inteligencia en el Cuerpo Nacional de Policía. Personas de su entorno lo señalan como un profesional "innovador en la estrategia de inteligencia", actitud que le ha ocasionado no pocos enfrentamientos con los servicios secretos del CNI. Posiblemente, las actividades policiales en el campo de la inteligencia sean una de las causas de la guerra subterránea que se mantiene desde hace meses entre el Cuerpo Nacional de Policía y los "cecilios", como suelen llaman los agentes a los espías de la carretera de La Coruña.

Los servicios secretos reivindican entre sus competencias la plena exclusividad de las operaciones de inteligencia tanto dentro como fuera de España, porque así está establecido en el marco legal. Sin embargo, todos los países de nuestro entorno político y cultural han optado por una solución más pragmática que divide el ámbito de acción: los servicios secretos se encargan de la inteligencia exterior y las Fuerzas de Seguridad del Estado, de la interior. El último país en apuntarse a esa fórmula ha sido Francia el pasado mayo.

Fotografía de archivo de la familia Pujol. (EFE)
Fotografía de archivo de la familia Pujol. (EFE)

España es el único país de Europa occidental que mantiene ese modelo trasnochado, cuando deberían ser la Policía y la Guardia Civil las que investiguen temas como el secesionismo catalán o la corrupción política", según aseguró a El Confidencial un ex alto cargo del espionaje español.

No obstante, fuentes de los servicios secretos reconocieron a El Confidencial que el conocido como borrador de la UDEF ha sido una de las operaciones de inteligencia más brillantes en España desde hace muchísimos años.

Prospecciones policiales

Los informes de prospección policial son una fuente de información y un método de trabajo que los funcionarios de Interior siempre han desarrollado en sus investigaciones. En muchas ocasiones son los primeros informes que los agentes entregan a los jueces y fiscales para, más tarde, convertirse en notas judiciales, mucho más trabajadas y contrastadas.

Y, dentro de esos parámetros operativos, fue un equipo de la UI el que hizo en Barcelona el trabajo de campo previo a la elaboración del documento prospectivo –conocido como borrador de la UDEF– sobre la corrupción en el partido de Artur Mas y en la familia Pujol. Un colaborador de la unidad se encargó de convencer a Victoria Fernández, la que había sido pareja sentimental de Jordi Pujol Ferrusola, para que colaborara con la Justicia. Otro se entrevistó con el empresario catalán Javier de la Rosa, quien disponía de información de primera mano de su época de pujanza, de cuando mantenía unas estrechas relaciones con el expresidente de la Generalitat y su entorno político.

Y un tercero tuvo acceso a importantes personajes del entorno de la familia Pujol y de Artur Mas, bien situados en los sectores más influyentes de la burguesía catalana.

Siguiendo las instrucciones de Rajoy

Fue el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien dio instrucciones al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para que la Policía y no el CNI se encargara de la investigación de la corrupción en Cataluña. De esa manera, contarían con una ventaja: sus informes siempre podrían ser judicializados. Aun así, según fuentes del Ministerio del Interior, los espías del general Félix Sanz Roldán llevarían gastados en dos años más de diez millones de euros en sus operaciones contra el independentismo y la corrupción en Cataluña.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y Jorge Fernández Díaz. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y Jorge Fernández Díaz. (EFE)

Cuando saltó el escándalo de la corrupción en Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), dirigentes de este partido y de CiU calificaron el informe policial como el fruto de "las cloacas del Estado". El portavoz de la coalición, Jordi Turull, definió al ministro del Interior, Jorge Fernández, como el "ministro de la guerra sucia" y lo acusó de "encubrir a las cloacas del Estado", porque en el informe policial se atrevían a decir que familiares de Artur Mas y de Pujol tenían dinero fuera de España.

El presidente de la Generalitat incluso llegó a acusar al Estado de manipular las pruebas para perjudicarle en las elecciones catalanas del 25-N de 2012. Mas dijo que querían destruirle, "alterar el resultado electoral" y "reorientar la voluntad popular". Como otros dirigentes secesionistas se envolvía en la bandera del victimismo.

Dos años después, tras la aparición de las cuentas secretas de los Pujol en Andorra, se ha podido demostrar que los agentes policiales habían dado en la diana y que sus pesquisas no estaban manipuladas ni eran tan extravagantes. El desarrollo de las investigaciones daba la razón a aquellos funcionarios policiales que, durante meses, consiguieron datos y pruebas en Cataluña, Andorra y Suiza balanceándose en el alambre y sin una red protectora. El propio Pujol, cuando se enteró de que existía un informe al que algunos habían bautizado equivocadamente como el "borrador de la UDEF", pronunció aquella frase lapidaria: "¿Qué coño es eso de la UDEF?", expresión que ha pasado a formar parte de la antología del absurdo.

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