también sacó 86.000 € de cajeros automáticos

El sueldo y los caprichos de Blesa: estos fueron los cargos de lujo a su tarjeta black

En Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid entre 1996 y 2009, todo fue desmesura. Tenía un sueldo estratosférico de 3,5 millones de euros anuales y unos. Este 19 de julio de 2017 ha sido hallado muerto

Foto: Miguel Blesa. (Efe)
Miguel Blesa. (Efe)

En Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid entre 1996 y 2009, todo fue desmesura. Este miércoles 19 de julio de 2017 ha sido hallado muerto con un tiro en el pecho en una finca en Córdoba. Tenía un sueldo estratosférico de 3,5 millones de euros anuales y unos gustos exquisitos... y carísimos. Su paladar era finísimo: gastó decenas de miles de euros, con cargo a la tarjeta opaca de la entidad, en los mejores restaurantes madrileños: Horcher, Zalacaín, Club 31, Jockey, St. James, Príncipe de Viana... En una década (2003-2012) se fundió 436.688 euros, aparte de su salario, en cacerías exóticas, tiendas de vino exclusivas, artículos de lujo de Louis Vuitton o relojes de alta gama.

Y, sin embargo, el ex presidente de Caja Madrid también era capaz de abonar con su tarjeta opaca al fisco hasta los gastos ordinarios más ínfimos. Por ejemplo, los billetes de Metro. El 16 de marzo de 2007, Blesa pagó con esa tarjeta 6,40 euros por un abono de 10 viajes en el subterráneo madrileño. El 25 de octubre de 2010 hizo un nuevo gasto en Metro de Madrid, esta vez por importe de 105 euros. Cuesta creer que el directivo, que además de desplazarse en un coche con chófer de Caja Madrid tenía un Mercedes todoterreno que también pagaba la entidad, fuese usuario del suburbano, así que, tal vez, los bonometro los utilizase algún familiar.

Pero, fruslerías aparte, Blesa era un verdadero bon vivant. En Joyerías Suárez de Madrid, por ejemplo, cargó 5.800 euros a su tarjeta VIP de Caja Madrid en un sólo día; en la tienda de vinos y cavas Lavinia, también en Madrid, más de 10.000 euros; en Automóviles Parrés pagó casi 12.000 euros entre finales de 2006 y primeros de 2007 en la reparación de los vehículos familiares, pese a que disponía de coche oficial; y en La Armería, también en la capital de España, varios miles de euros en rifles y munición para satisfacer una de sus grandes pasiones: la caza mayor.

En agosto de 2007, Blesa contrató un safari en Sudáfrica por más de 6.000 euros. Tanto debió disfrutar que repitió al año siguiente: el 8 de agosto de 2008 cargó a su tarjeta opaca 3.015 euros por unos pasajes de avión de la compañía South Africa Airways, y dos meses más tarde volvió a volar al país africano, aunque esta vez lo hizo sin compañía: el billete aéreo solo costó esta vez 1.072 euros. El entonces presidente de Caja Madrid no se privó de nada. En el duty free del aeropuerto se gastó otros 182 euros, y una vez en el avión de Iberia que lo trajo de vuelta a España, 110 euros más de venta a bordo.

Todas sus vacaciones familiares corrieron siempre por cuenta de la tarjeta fantasma de Caja Madrid. En agosto de 2004, 2.556 euros en un balneario; en Semana Santa de 2005, 5.573 euros en pasajes aéreos; en la Navidad del año siguiente, 6.397 euros en Viajes El Corte Inglés; en Semana Santa de 2008, 8.910 euros en aviones y hoteles; en el verano de ese mismo año, otros 5.560 euros en Viajes El Corte Inglés; en Año Nuevo de 2009, 3.069 euros en Air Europa; en el verano de ese año, 3.073 euros en pasajes de Iberia; en enero de 2010, 3.500 euros en la cadena hotelera Four Seasons Hotels... La lista es interminable.

Blesa, como la inmensa mayoría de los directivos de Caja Madrid, también utilizó su tarjeta VIP para sacar dinero en efectivo de cajeros automáticos. En total, extrajo 86.195 euros. Además, gastó 81.458 euros en restaurantes; 55.203 euros en El Corte Inglés, desde viajes a productos alimenticios; 45.354 euros en hoteles y 24.581 euros en supermercados, entre otros muchos cargos que refleja el extracto de su tarjeta.

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