PAGOS DE 15 MILLONES CON LAS TARJETAS OPACAS

Las tarjetas de la vergüenza, al descubierto

La noticia más esperada era conocer el detalle de los movimientos de las 'tarjetas b'. Finalmente se han hecho públicos los caprichos de sus usuarios

La vergüenza de los exconsejeros y exdirectivos de Caja Madrid y Bankia se ha hecho evidente con la información más esperada de los últimos días. Desde que el pasado día 1 se conoció el informe de la Fiscalía Anticorrupción sobre la existencia del pago de 15 millones de euros en tarjetas opacas, la noticia latente era conocer el detalle de los movimientos. Finalmente se han hecho públicos, con todo lujo de detalles, los caprichos de una década cargados a la caja b de la entidad.

Los pagos producen vergüenza tanto a la sociedad como a los propios consejeros. La indignación porque los miembros de la caja madrileña hayan usado unas tarjetas ajenas al circuito legal para pagarse todos sus caprichos y necesidades personales está siendo patente. Pero la humillación de aquellos que durante años no tuvieron pudor en utilizarlas también es clara y lo demuestra que en una semana se han producido catorce dimisiones y eso que todavía no se conocían los detalles de los gastos.

El expresidente de la entidad, Miguel Blesa, hace una demostración de lujo y desenfreno. Noches en los mejores hoteles del mundo, safaris y un dineral en cosas tan extravagantes como 1.500 euros en un pago en una heladería. El otro expresidente, Rodrigo Rato, tampoco se quedó corto al pagar noches de clubes, joyas, tratamientos médicos e incluso algo tan banal como la cuota del Digital +.

En los primeros momentos tras conocerse el escándalo, no pocos consejeros y directivos intentaron justificarse asegurando que el uso de esta tarjeta era para gastos relacionados con su trabajo en Caja Madrid. Es cierto que muchos de ellos tienen un gran consumo de restaurantes, viajes, billetes de avión, noches de hotel, taxis, gasolina o aparcamiento, y que nunca se podrá demostrar si eran como parte de su labor en la caja o de uso personal.

Ahora bien, muchos de ellos aprovecharon la tarjeta para pagar el supermercado, comprar joyas, ropa en tiendas como Zara, Massimo Dutti o Hugo Boss, entre otras, objetos para decorar la casa, electrodomésticos e incluso se llega a pagar algún ticket del metro. Productos comprados en Ikea, ropa o equipamiento del Decatlon son otros de los gastos que algunos de los poseedores de la tarjeta consideraron que Caja Madrid debía de pagar.

Blesa gastó más de 10.000 euros en vino en una tienda y Rato casi 3.500 en una tienda de bebidas. Sin contar con las salidas de dinero en efectivo que se hizo desde cajeros automáticos, extremo que en los primeros momentos se negaron a reconocer algunos consejeros. Las cuotas del Círculo de Lectores, compras en Fnac o de floristería van acompañadas de comilonas en restaurantes que en algunas ocasiones alcanzan los 1.000 euros por comida, como en el caso del exjefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, en el restaurante madrileño Zalacaín.

Algunos de los protagonistas han optado por dimitir y devolver el dinero, como el consejero del Consejo Económico y Social, Juan Iranzo; el presidente de Inversis, Luis Gabarda; la presidenta de la Fundación Caja Madrid, Carmen Cafranga; el miembro de la Ejecutiva Confederal de CCOO, Rodolfo Benito; o el propio Spottorno. Otros, no.

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