APARTE DE SU REMUNERACIÓN Y DEL SOBRESUELDO

Los mayores beneficiarios de las tarjetas recibieron coches de lujo de Caja Madrid

Las tarjetas VIP de Caja Madrid no eran la única prebenda de que disfrutaban los altos cargos de la entidad al margen de su retibución ordinaria.

Foto: Los mayores beneficiarios de las tarjetas recibieron coches de lujo de Caja Madrid

Las tarjetas VIP de Caja Madrid no eran la única prebenda de que disfrutaban los altos cargos de la entidad al margen de su retribución ordinaria. También recibieron coches de lujo; y no sólo el oficial con chófer que les ponía la entidad, sino otros para su uso particular, según fuentes conocedoras de estas prácticas: hablamos de Mercedes SL y ML, BMW Serie 7, Audi A8... Estos cochazos, que no se incluyen dentro de los gastos de las tarjetas, no fueron para todos los que contaban con una black, sino sólo para los VIP entre los VIP, es decir, la cúpula de la entidad madrileña bajo la presidencia de Miguel Blesa

Para empezar, los miembros del comité de dirección de la caja tenían un coche con conductor a su exclusiva disposición a cualquier hora del día. Estos vehículos eran Audi A8 (el más grande de la marca) o A6 (más pequeño pero también de lujo), en función de la importancia que Blesa concediera a cada uno de los directivos. En su última etapa, los "menos importantes" (responsables de la obra social, la fundación o comunicación) tenían lo que se denominaba un pool, es decir, un coche que compartían entre varios y cuyo uso debían solicitar a la secretaria del presidente.

En 2009, Blesa prescindió del A8 y Caja Madrid adquirió el famoso BMW Serie 7 blindado que costó 510.000 euros, según publicó entonces el diario El Mundo. Un vehículo que también poseían en ese momento personalidades como Carlos de Inglaterra o Alberto de Mónaco. Unos meses después, la entidad lanzaría la mayor emisión de preferentes de la historia, de 3.000 millones, en la que atrapó a miles de clientes. No obstante, el BMW no le terminó de convencer: en una comparecencia parlamentaria en noviembre de 2011, Blesa se quejó de que "no es la cosa más cómoda del mundo"

Pero no era suficiente con los vehículos oficiales, sino que algunos también disponían de un coche de empresa para uso particular. Se trata de una práctica extendida en muchas compañías, que se suele materializar mediante figuras como el leasing o el renting. Ahora bien, no es habitual simultanear las dos figuras –el oficial y el particular– ni, desde luego, tampoco lo son los modelos que se gastaban en la entidad. Máxime cuando hablamos de una caja de ahorros de fundación pública que estaba controlada por los representantes de la ciudadanía madrileña.

Los que recibían los mejores automóviles, lógicamente, eran los cargos más altos. Así, el propio Blesa disfrutaba de un Mercedes ML, un modelo todoterreno de lujo de tamaño medio, en color azul, que utilizaba para desplazarse a las cacerías a las que era tan aficionado, como puede verse en la foto de los 'correos de Blesa' que publicó ayer el diario El País. Su número dos, Ildefonso Sánchez Barcoj, disponía de otro vehículo de la marca de la estrella y Matías Amat (el número tres) conducía un BMW serie 7, aunque sin blindar.

Los segundos niveles también tenían coche

Según las fuentes consultadas, la fórmula del coche de empresa se extendía a los segundos niveles directivos, como los responsables de unidades de negocio o de divisiones territoriales. En estos casos, lo que hacía la caja era fijar un límite para el valor del coche, y los beneficiarios podían elegir el modelo sin sobrepasarlo. Este importe les permitía alcanzar Audis y BMW, si bien de gamas más bajas que las de los primeros espadas. Otras fuentes añaden que convencieron a Ildefonso para que elevara el importe para alcanzar el BMW serie 5, más caro pero con "más categoría" que el Audi A6.

El caso más llamativo fue el de Mariano Pérez Claver, consejero delegado de la corporación industrial de Caja Madrid que en 2009 fue 'desterrado' a SOS Cuétara para tratar de enderezar una empresa en la que la entidad tenía una fuerte exposición. Este destierro fue "endulzado" con el acceso a un Mercedes SL, un espectacular deportivo descapotable de color granate que causó la envidia de sus compañeros del comité de dirección. 

Pérez Claver cobró un total de 3,7 millones de Caja Madrid, según las cifras denunciadas por UPyD a la Fiscalía Anticorrupción en 2013. Su paso por SOS finalizó en marzo de 2011, cuando relevó a Gabriele del Burgio como presidente de NH Hoteles a propuesta de Bankia (ya se habían fusionado Caja Madrid y Bancaja). Abandonó ese puesto en noviembre de 2012 tras cobrar un salario de 6 millones y una indemnización de 1,1 millones más.

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