PEDRO SÁNCHEZ CASTEJÓN

Un nuevo líder en manos de Susana Díaz

Con una participación altísima, superior al 65% de la militancia del PSOE, Pedro Sánchez tiene el honor –y el “orgullo”, como le recordó Rubalcaba.

Foto: Sánchez, elegido secretario general del PSOE por los militantes.
Sánchez, elegido secretario general del PSOE por los militantes.

Con una participación altísima, superior al 65% de la militancia del PSOE, Pedro Sánchez tiene el honor –y el “orgullo”, como le recordó Rubalcaba– de estrenarse como el primer secretario general del Partido Socialista elegido directamente en urna por los militantes de base con los que él se ha identificado, compartido horas y hasta dormido en sus casas durante los últimos meses. La fuerza andaluza que dirige Susana Díaz le ha dado el aval y los votos para convertirse en el gran renovador del Partido Socialista y en el catalizador de un cambio hacia la izquierda que ayer volvió a comprometer ante sus simpatizantes. “Un PSOE con una Ejecutiva tan a la izquierda como sus militantes”, dijo.

Más de 61.000 afiliados le han respaldado para sustituir a Alfredo Pérez Rubalcaba al frente del histórico sillón de Pablo Iglesias. Susana Díaz no estuvo ayer en el salón de actos de Ferraz, pero su sombra era bien alargada. Y lo será más determinante a partir de ahora, de aquí hasta el 26 de julio, en las negociaciones que se van a suceder en los próximos días para pactar la nueva Ejecutiva que ha de acompañar al joven diputado madrileño y exconcejal de la capital.

Quienes hasta ahora estaban con Madina consideran que esta alianza no es más que una estrategia en dos plazos de la que Sánchez es sólo un mero ejecutor. Según esa teoría, el apoyo de Andalucía a Sánchez tendría un precio que consistiría en adelantar las andaluzas al próximo mes de mayo para, después, con una hipotética victoria en ella de Díaz, dar el salto desde el Palacio de San Telmo a la candidatura oficial del PSOE a la Moncloa. Pero ello depende, primero, de que las primarias abiertas a los ciudadanos no sean el próximo mes de noviembre, tal y como Sánchez se comprometió a convocar en el debate del pasado lunes con Madina y Pérez Tapias. Un cambio en esa hoja de ruta de las primarias avalaría, en su opinión, esta supuesta alianza de fuerzas.

Susana Díaz. (Efe)
Susana Díaz. (Efe)

Para los partidarios del nuevo secretario general, el triunfo de Sánchez es el premio a la constancia. A la constancia de un diputado raso sin responsabilidades orgánicas aunque bien conectado con José Blanco, exsecretario de Organización del partido que ejerció de mentor político de sus primeros pasos, y con otras figuras clave del pasado no tan lejano de la agrupación, como José Luis Balbás, líder de la corriente madrileña de Renovadores por la base, clave en la elección de Zapatero como dirigente del PSOE, a quien debe la oportunidad de debutar como concejal del Ayuntamiento de Madrid.

Su posterior salto a la política nacional bajo el entonces todopoderoso José Blanco le permitió hacer piña con otros dos jóvenes diputados como Antonio Hernando, secretario de Relaciones Instituacionales y Política Autonómica, y Óscar López, secretario de Organización del PSOE. Por tanto, a pesar de su modesta aspiración inicial, pertrechado de un pequeño equipo de colaboradores y de un coche, Sánchez se ha recorrido España de punta a punta, unos 77.000 kilómetros de campaña, con parte del acutal aparato socialista a favor, aunque como él dice, ha dormido en las casas de muchos militantes, a los que ha cautivado de forma extraordinaria con su telegenia y su retórica.

Pedro Sánchez gana en el PSOE

Sánchez ha conseguido presentarse como la gran esperanza blanca de esos afiliados tan baqueteados en los últimos años y, también, del propio grupo parlamentario en el Congreso que, en su mayoría, se ha alineado con él en los últimos días. Quien ha jugado ahí un papel determinante ha sido la catalana Teresa Cunillera, exvicepresidenta del Congreso y actual miembro de la Mesa, que como una de las diputadas más veteranas de su grupo ha logrado sumar voluntades y apoyos al proyecto del joven diputado. A su favor ha remado también quien fuera durante años mano derecha de José Bono, José Luis Fernández, alias ‘Chunda’, convertido, durante el último mes, en su portavoz.

Desconocido por buena parte del PSOE hasta hace sólo unos meses, Sánchez se ha encontrado hecho el escenario más inesperado para su designación como secretario general tras el paso atrás de Carme Chacón, primero, y Susana Díaz, después. Hace sólo un mes, contaba únicamente con el apoyo del diez por ciento de los militantes (frente al 41 por ciento de Madina y el 22 de Pérez Tapias, según el barómetro de las bases del PSOE del 16 de junio).

Sánchez besa a su mujer tras ser elegido nuevo líder del PSOE (EFE).
Sánchez besa a su mujer tras ser elegido nuevo líder del PSOE (EFE).

42 años y licenciado en Empresariales

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid, máster en Economía Política Europea por la Universidad Libre de Bruselas y en Liderazgo Público por el IESE, Sánchez, de 42 años, sabe inglés y francés. Trabajó un periodo corto de tiempo en el Departamento de Relaciones Internacionales de la ONU y en el gabinete del alto representante de Naciones Unidas en Bosnia para el proceso de reconstrucción, y fue dos años asesor en el Parlamento Europeo.

Con ese currículum, empezó a hacer trabajos como economista para el PSOE de los primeros años de Zapatero, que decidió contar con él para el equipo encargado de promocionar en Madrid a una entonces desconocida Trinidad Jiménez y le metió en la lista al Ayuntamiento de la capital en las municipales de 2003. De esta forma, Sánchez no sólo era, a los 31 años, el responsable de los asuntos de Economía y Urbanismo del PSOE en el Ayuntamiento más grande de España, sino que desde allí seguía trabajando para el entonces 'número dos' del partido, José Blanco.

Allí estuvo seis años como concejal de la oposición cuando Alberto Ruiz-Gallardón era alcalde, allí era conocido como Pedro 'el Guapo' y en esa época se casó. Trinidad Jiménez, su madrina política, ofició su boda no religiosa en el hipódromo de la Zarzuela. De esa relación tiene dos hijas. Sánchez cambió entonces el popular distrito de Tetuán, donde vivían sus padres y donde él y su padre siguen militando, por el prestigioso municipio de Pozuelo de Alarcón, y quiso también dar el salto a la política nacional, aunque el resultado de las generales de 2008 no le permitió conseguir escaño.

Los tres candidatos que se disputaron la secretaría. (Efe)
Los tres candidatos que se disputaron la secretaría. (Efe)

Entró en el Congreso al año siguiente para ocupar la vacante que dejó Pedro Solbes, y aunque mejoró su puesto en la lista en la siguiente legislatura, tuvo nuevamente que esperar más de un año para volver al Congreso, en ese caso en sustitución de Cristina Narbona. Esta intermitencia quedó suplida con su progresiva intervención en distitnas tertulias televisivas, donde consiguió afianzarse como uno de los rostros jóvenes del socialismo, primero como defensor de las políticas Zapatero y más tarde como azote del gobierno conservador de Mariano Rajoy.

Esa discontinuidad le llevó a ganarse la vida fuera de la política, trabajando de consultor autónomo en proyectos internacionales, y a sacarse el doctorado en Economía y Empresa para dar clase en la universidad privada, donde el socialista Rafael Cortés Elvira le abrió las puertas de la institución madrileña Camilo José Cela siendo entonces su rector. Fue uno de los coordinadores de la Conferencia Política que definió en noviembre de 2013 el proyecto político del PSOE para la próxima década y desde hoy tiene ante sí la difícil tarea de amalgamar también a los que no le han votado.

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