Asesorado por alfonsín y spottorno

El Príncipe de Asturias prepara en persona el primer discurso de Felipe VI en las Cortes

Don Felipe dedica sus últimas horas como Príncipe de Asturias a preparar en persona el discurso de su proclamación como Rey ante Las Cortes

Foto: El Príncipe de Asturias durante la ceremonia de la Orden de San Hermenegildo. (EFE)
El Príncipe de Asturias durante la ceremonia de la Orden de San Hermenegildo. (EFE)

Don Felipe consagra la mayor parte de sus últimas horas como Príncipe de Asturias a preparar el discurso más importante de su vida: el primero que pronunciará como rey para su proclamación en las Cortes el próximo día 19. Lo hace en persona, ayudado por su equipo, pero sin colaboración externa a la Casa de Su Majestad, según fuentes de la Zarzuela. El texto será supervisado después en Presidencia del Gobierno.

Conocidos ya todos los detalles protocolarios de los actos de abdicación y proclamación en el Palacio Real y en el Congreso, sólo queda pendiente el problema del aforamiento de Don Juan Carlos mientras crece la expectación ante los mensajes que lanzará Felipe VI en el arranque de su reinado.

En medios gubernamentales y de la Casa de Su Majestad (“será un gran discurso”) le dan la mayor relevancia institucional porque marcará una nueva etapa en la Corona, pero huyen de cualquier comparación con el discurso que pronunció el Rey ante las Cortes en 1975. Entonces se trataba de apuntar las claves disimuladas para un cambio de régimen, de la dictadura a la democracia; ahora se aborda un relevo histórico dentro de la normalidad institucional de la democracia.

Don Felipe tiene poco margen para ofrecer un mensaje completamente nuevo y distinto del su padre y, al mismo tiempo, se enfrenta a la obligación de renovarlo a fondo, de dar otra imagen más actual, de que quede claro que hay un cambio de etapa en la Monarquía. Se da por descontado que alabará la etapa de los casi 36 años de historia de la Constitución, apelará a la unidad de España y llamará a la convivencia entre los españoles.

El objetivo marcado desde el Gobierno, y ya seguido por Don Juan Carlos en sus últimas intervenciones públicas, es sacar a la nación y a los ciudadanos adelante después de la dura crisis económica de los últimos años, que ha significado la primera gran recesión en el bienestar social y las tasas de paro más altas conocidas en toda la etapa democrática.

Las novedades en la intervención del nuevo Monarca corresponden a su aportación como símbolo de relevo generacional y principal ejemplo de la estabilidad institucional que garantiza la Constitución. También será el primer discurso con el que el Rey tiene que empezar a remontar la caída en popularidad ante los ciudadanos de la institución por casos como el de la cacería de Don Juan Carlos y, sobre todo, el caso Urdangarin.

Como recuerdan en medios del partido en el Gobierno, el primer y principal reto de Don Felipe no es encabezar un proceso de regeneración democrática o la reforma de la Constitución (que para eso están el Ejecutivo, la oposición y los partidos), sino recuperar el prestigio y la imagen de la Monarquía ante la opinión pública. Toca buscar el mayor acercamiento a los ciudadanos y eso se tendrá que atisbar en el discurso del día 19.

El todavía Príncipe de Asturias prepara desde el pasado fin de semana ese discurso fundamental ante las Cortes. Lo hace en persona, con las aportaciones del jefe de su secretaría, Jaime Alfonsín (19 años en el cargo), del jefe de la Casa de Su Majestad el Rey, el diplomático Rafael Spottorno, y el director de comunicación, Javier Ayuso.

En fuentes de la Zarzuela niegan que hayan requerido la colaboración de ningún catedrático o experto en materia de derecho constitucional e insisten en que el texto será el resultado de las ideas y los mensajes fijados por Don Felipe.

Como es preceptivo, el discurso del nuevo Rey (como todos los que ha hecho Don Juan Carlos desde la Transición) pasará después a la Presidencia del Gobierno para su conocimiento y posible acotación.

El Gobierno, ausente en el pleno del Senado

El proceso legal para el relevo en la Corona sigue hoy en el pleno del Senado en una sesión extraordinaria para que la Cámara apruebe la ley orgánica de abdicación de Don Juan Carlos procedente del Congreso. El Gobierno da por encarrilado el asunto y no está previsto que ninguno de sus miembros acuda al Senado a presentar un texto que ya defendió Mariano Rajoy en el Congreso. En la agenda del Ejecutivo ni siquiera figura la posibilidad de que algún ministro acuda a la Cámara Alta, donde el 90 por ciento de sus miembros (PP, PSOE y algunos senadores del Grupo Mixto) darán el a la ley.

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