La trama Gürtel utilizó a Amedo como mediador para intentar saldar una deuda
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DEL EXDUEÑO DE CONSTRUCTORA HISPÁNICA

La trama Gürtel utilizó a Amedo como mediador para intentar saldar una deuda

Leopoldo Gómez Gutiérrez, el ingeniero municipal de Pozuelo de Alarcón, utilizó al expolicía de los GAL para que cobrara, en su nombre, una deuda

placeholder Foto: Fotografía de archivo del expolicía José Amedo Fouce a su llegada a la Audiencia Nacional. (EFE)
Fotografía de archivo del expolicía José Amedo Fouce a su llegada a la Audiencia Nacional. (EFE)

Leopoldo Gómez Gutiérrez, el ingeniero municipal del ayuntamiento madrileño de Pozuelo de Alarcón, utilizó en 2012 al expolicía de los GAL, José Amedo Fouce, para que cobrara, en su nombre, una deuda de 1,8 millones de euros al constructor Alfonso García Pozuelo, uno de los empresarios imputado en la causa Gürtel por sus negocios con Francisco Correa. El propio Gómez, que conocía al subcomisario de una operación inmobiliaria anterior, también estaba siendo investigado en otras causas por corrupción urbanística.

El ingeniero municipal, que ya había sido jubilado, no ocultaba en público que el constructor de la trama Gürtel le adeudaba todo ese dinero por el impago de comisiones por la adjudicación de obras municipales. Gómez Gutiérrez, de 74 años, fue durante veintiuno funcionario del ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón, uno de los más ricos de España y de mayor expansión urbanística. Entre 2003 y 2009, su alcalde fue Jesús Sepúlveda, el exmarido de la ministra Ana Mato. Sepúlveda sigue imputado en la causa Gürtel por recibir, según los informes de la UDEF, dinero, prebendas y regalos del capo de la red, Francisco Correa.

El exalcalde, colaborador de la trama corrupta y excoordinador de campañas electorales de Génova, mantenía unas excelentes relaciones tanto con el ingeniero del municipio como con el constructor murciano.

El constructor García Pozuelo. (EFE)Alfonso García Pozuelo, entonces propietario de la Constructora Hispánica, fue uno de los promotores preferidos del equipo municipal yuno de los empresarios que más dinero había donado al Partido Popular, según se desprende de los papeles del extesorero Luis Bárcenas. Su influencia se reflejaba en la cartera de adjudicaciones y concesiones municipales: rotonda Avenida Monteclaro, Plataforma Parque Torreón, rotonda Majadahonda, Cementerio, Operación Asfalto 2006, Arroyo Las Cárcavas y La Cabaña, entre otras promociones urbanísticas. Todas ellas habían sido conseguidas, en parte, gracias a los servicios del ingeniero municipal, a quien el constructor había conocido en la universidad.

Según fuentes próximas a Gómez Gutiérrez, el ingeniero incurría en un grave error: con el encargo al subcomisario Amedo, a quien había conocido un año antes por medio de un amigo, el ingeniero municipal reconocía implícitamente que había participado en la trama de comisiones urbanísticas. El desglose de la deuda se recogía en un documento manuscrito que Gómez Gutiérrez le había remitido a García Pozuelo.

En el domicilio de García Pozuelo

Amedo entró en escena como intermediario entre los personajes de la trama Gürtel a comienzos de 2011, fecha en la que conoció a Leopoldo Gómez Gutiérrez, que a sus muchos méritos también unía el de exparlamentario autonómico del PP por Madrid. El policía ayudó al ingeniero municipal en una operación inmobiliaria y, a partir de ese momento, estableció con él una excelente relación personal.

El ingeniero de Pozuelo, que ya se había jubilado en sus funciones municipales, le comentó que tenía un problema con un importante constructor y quería que le echara una mano. Las fuentes consultadas por El Confidencial mantienen que Gómez Gutiérrez se quejaba de que García Pozuelo le adeudaba un dinero, que guardaba relación con su gestión urbanística en su etapa como funcionario del ayuntamiento.

Según las mismas fuentes, transcurrido un tiempo desde aquella entrevista, el ingeniero volvió a contactar con el policía y le pidió que se entrevistase con el constructor Alfonso García Pozuelo, de quien Amedo nunca había oído hablar y de quien desconocía su situación judicial en la Audiencia Nacional por el caso Gürtel. El ingeniero tampoco le aclaró cuál era el origen de la deuda, pero sí insistió en que él no podía reclamarla por cuestiones personales.

El ingeniero facilitó al policía de los GAL unos poderes y su socio, el también promotor inmobiliario David Encinar Sánchez, le proporcionó los datos personales de García Pozuelo: la dirección de su domicilio familiar en el barrio de Salamanca de Madrid y el número de teléfono privado.

Francisco Correa, presunto cabecilla de la trama Gürtel, a su salida de la Audiencia Nacional. (Reuters)Con esa información, a finales de septiembre de 2012, el policía Amedo se presentó en la residencia de García Pozuelo, que en esos días, tras el escándalo Gürtel, atravesaba por una grave situación financiera. El constructor se había visto obligado a desprenderse de Constructora Hispánica para poder saldar una deuda de casi 20 millones de euros con la Agencia Tributaria.

García Pozuelo no se hallaba en su casa, pero Amedo fue atendido por la esposa del constructor. La señora, que conocía al policía por sus numerosas apariciones televisivas, se mostró amable y colaboradora. El intermediario le facilitó su número de teléfono para que su marido se pusiera en contacto con él. Una hora más tarde tenía al propio Pozuelo al otro lado de la línea telefónica con la pregunta obligada.

– ¿Qué desea usted?

– Solucionar una deuda que usted tiene con su amigo Leopoldo. Según sus datos, asciende a 1,8 millones de euros.

Le respondía Amedo, ante los silencios de su interlocutor, que retomaba el diálogo.

– Lo dudo. ¿Tiene usted algún documento que lo acredite? Tráigame las pruebas y hablaremos.

Amedo, según fuentes del círculo del constructor de la Gürtel, se comprometió a presentarle la documentación que acreditaba la deuda cuando él lo considerara oportuno. El 27 de septiembre recibió un nuevo mensaje del constructor a fin de acordar una cita para el 3 de octubre, a las seis de la tarde, en la cafetería del hotel Miguel Ángel de Madrid.

El expolicía José Amedo, a su llegada a la Audiencia Nacional. (EFE)En la entrevista, García Pozuelo insistió en que no debía nada al ingeniero municipal y que, en todo caso, para seguir hablando ponía como condición ver la documentación de esa supuesta deuda.

Leopoldo Gómez recibió el mensaje de su otrora amigo García Pozuelo. Según fuentes próximas al exingeniero municipal, este, contrariado y malhumorado ante la actitud del constructor, confesó a Amedo que ambos habían sido socios en varias operaciones urbanísticas y que, gracias a sus influencias, la sociedad Constructora Hispánica había obtenido multitud de licencias en la zona.

A partir de ese momento, comenzó a tener más protagonismo en la operación el nuevo socio de Leopoldo Gómez en la sociedad Nieves-3, David Encinar Sánchez. Nadie podía negar que el dinero reclamado podía guardar relación con actividades irregulares fruto del tráfico de influencias en el municipio de Pozuelo de Alarcón. Amedo, ante aquella sospecha, adoptó una serie de medidas para protegerse las espaldas, según fuentes policiales.

David Encinar, el socio del ingeniero municipal, se vio con el policía de los GAL a mediados de noviembre, y le hizo entrega en el hotel Fénix de Madrid de una serie de documentos sobre las obras que el ayuntamiento de Pozuelo había adjudicado a Constructora Hispánica entre los años 2006 y 2009.

Los negocios

Se daba la circunstancia de que algunas de las obras y operaciones urbanísticas que aparecían en la documentación facilitada por Leopoldo Gómez habían sido objeto de investigaciones judiciales o policiales. El propio ingeniero municipal de Pozuelo de Alarcón había sido investigado por el ayuntamiento por sus negocios privados con un contratista de la localidad, que había obtenido concursos públicos con informes a favor del funcionario. Al mismo tiempo, una empresa de ingeniería de Leopoldo Gómez, Elementos Urbanísticos (Elmursa), había obtenido importantes contratos del plan de rehabilitación del casco histórico de Madrid.

El extesorero del PP Luis Bárcenas. (EFE)Según comentó García Pozuelo, el subcomisario Amedo, con aquella documentación en su poder, pudo concluir que el ingeniero jubilado había sido un personaje que durante años había explotado convenientemente sus relaciones con el poder político. Las obras más importantes de Pozuelo de Alarcón habían pasado por sus manos, como se reflejaba en la documentación. Aunque años antes, cuando fue imputado por el proyecto Las Cárcavas, un parque que fue presupuestado en 4,5 millones y finalmente costó el doble, desvió la responsabilidad hacia el exalcalde Jesús Sepúlveda y la exconcejal de Obras, Yolanda Estrada.

En aquellos papeles se consignaba el importe de las obras y el dinero que el constructor, supuestamente, adeudaba al ingeniero municipal. El policía volvió a entrevistarse una vez más con García Pozuelo en una cafetería próxima a su domicilio, en el que fue su último encuentro, para hacerle entrega de la documentación. Pero, finalmente, el pago de la supuesta deuda nunca se efectuó.

Paradójicamente, el ingeniero Gómez Gutiérrez dejó un sinfín de pruebas por el camino que podría colocarle en una comprometida situación ante la justicia. El escándalo también podría salpicar al expropietario de Constructora Hispánica, ya retirado de los negocios urbanísticos, que tiene a su favor el haber sido el único afectado del caso Gürtel en saldar sus deudas con la Agencia Tributaria.

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