valentín MONJE, FUNDADOR DE ESSENTIUM

El padre de la tesorera del Barça: veinte denuncias por estafa y apropiación indebida

Vicente Monje Tuñón, el fundador del grupo Essentium y padre de la tesorera del Barça, Susana Monje, esconde tras de sí un amplio historial judicial

Foto: La tesorera del Barça, Susana Monje. (EFE)
La tesorera del Barça, Susana Monje. (EFE)

Valentín Monje Tuñón, el fundador del grupo Essentium y padre de la tesorera del Barcelona, Susana Monje, esconde tras de sí un amplio historial judicial, plagado de procesos por estafa, falsedad y apropiación indebida. Los antecedentes del empresario asturiano que figuran en los registros policiales y judiciales se elevan a una veintena de causas. La mayoría de ellas corresponde a denuncias presentadas en Madrid, País Vasco, Valencia y Cataluña.

El Confidencial publica en un gráfico adjunto la relación de procesos que fueron abiertos en los tribunales contra Monje Tuñón tras las denuncias presentadas por proveedores y empresarios del sector de la construcción.

Las causas, que se extienden entre los años 1984 y 2002, fueron abiertas en juzgados penales o de instrucción de Madrid, Barcelona, Manresa, Tortosa, Vitoria, Hospitalet de Llobregat y Cornellà, entre otros. Los empresarios supuestamente estafados por Monje tuvieron que soportar duros y largos procesos judiciales, algunos de ellos archivados, según denunciaron algunos de los perjudicados a El Confidencial.

 

Entre los antecedentes penales de Valentín Monje destaca su ingreso en la prisión de hombres de Barcelona el 30 de enero de 1998 por un delito de estafa en relación a una causa seguida en el Juzgado de Instrucción número 17 de Barcelona. No obstante, el padre de la tesorera del Barça tan sólo permaneció recluido entre barrotes cuatro meses, y quedó en libertad el 30 de mayo de aquel año.

El Confidencial publicó ayer que los agentes de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales investigaban a Susana Monje, la tesorera del Barça, por unas supuestas relaciones financieras en el extranjero con Oriol Pujol, el quinto vástago de la poderosa familia catalana. Sin embargo, la presidenta de Essentium manifestó que ni conocía ni había coincidido en ningún acto con el secretario adjunto de Convergencia Democrática de Cataluña, que está imputado por el caso de las ITV catalanas.

El origen de una saga

Valentín Monje, nacido en 1947 en una aldea asturiana del valle de Cuna y Canera, es uno más de los muchos casos de millonarios españoles hechos a sí mismos en los años setenta. Comenzó como relojero en la joyería La Perla de Mieres, pero no tardó en pegar el salto a Suiza para probar suerte en la industria relojera helvética. En los años setenta regresó a España y se instaló en Barcelona con los caudales que había ahorrado durante su etapa de inmigrante. Era el año 1975 y ya tenía dos hijos: Susana y Diego.

Pero el joven asturiano pronto se percató de que las grandes oportunidades en el mundo de los negocios estaban en el sector de la construcción y creó una empresa especializada en áridos. Aunque la familia residía en Barcelona y sus hijos ya se habían integrado en la burguesía catalana, Monje domicilió en 1988 su negocio de graveras en la calle Orense de Madrid.

Susana Monje (3i) celebra la victoria de Rosell en las elecciones a la presidencia del Barcelona.
Susana Monje (3i) celebra la victoria de Rosell en las elecciones a la presidencia del Barcelona.
Por medio de la ya extinguida mercantil Graveras Los Angeles (GLA), cuya actividad era la extracción de arenas, arcillas, caolín y gravas para la construcción, el patriarca de los Monje logró colocarse en la primera línea del sector. A sus actividades le añadió la producción de cementos, hormigón, prefabricados y el alquiler de maquinaria para obras. GLA se convirtió en un referente dentro de la profesión hasta que Valentín Monje decidió dar el gran pelotazo y, veinte años después, en 2008, vendió su sociedad a la multinacional francesa Lafarge. En aquella operación tuvo más participación su hija Susana, la actual tesorera del Barcelona, que obtuvo unas suculentas plusvalías.

La joven titulada en Empresariales, que había aprendido el negocio junto a su padre, se reveló como una aventajada alumna. Susana Monje tomó las riendas del holding y, poco después, lavaba su imagen creando la sociedad Essentium, de la que ella pasó disponer el 62,50% de las acciones y su hermano menor, Diego, el 37,50 %.

Valentín Monje, de manera sorprendente, con poco más de sesenta años se colocó en un segundo plano para no perjudicar la imagen del negocio por culpa de su pasado. Sus enemigos y un excolaborador del grupo afirman que prefirió jubilarse para poder pasar más tiempo en Brasil que en España. Lo cierto es que el nombre de Valentín Monje Tuñón ya no figura en el registro de empresas como socio del grupo.

Desde hace años, Essentium ha transferido al mercado brasileño importantes inversiones en el sector inmobiliario. Otras ramificaciones del holding llegan hasta Panamá, Chile y Venezuela.

Pelotazo Gürtel: de tal palo, tal astilla 

El empresario Alfonso García Pozuelo. (EFE)
El empresario Alfonso García Pozuelo. (EFE)
Tras poner orden en la sociedad familiar, la tesorera del Barça compró al empresario madrileño Alfonso García Pozuelo la sociedad Constructora Hispánica y conformó un poderoso conglomerado en varias comunidades autónomas y fuera de España, donde factura la mayor parte de la actividad empresarial. García Pozuelo, que estaba siendo investigado por el juez Pablo Ruz en el caso Gürtel, se vio obligado a vender por los efectos del escándalo de esa trama de corrupción. Los Monje se hicieron con el control, sobre todo, porque disfrutaban del apoyo de un buen padrino.

Tras la adquisición de la constructora madrileña, Susana Monje la transformó en Grupo Assignia Infraestructuras, aunque continuó manteniendo su sede social en Villaviciosa de Odón, en las proximidades de la capital. La actividad empresarial se amplió a sectores de energía, ingeniería y sanidad.

La primogénita de los Monje, que mantenía el negocio en Madrid aunque lo dirigía desde Barcelona, donde lo compatibilizaba con su otra actividad como tesorera del Barça, daba una lección de estrategia empresarial y demostraba que en ella se cumplía el dicho popular de "de tal palo tal astilla". Sobre todo cuando, ante la sorpresa del sector, incumplió el contrato firmado con García Pozuelo y le presentó una querella, de las definidas por los expertos como "a la catalana". A esta le siguió una segunda contra el presidente de la etapa de García Pozuelo, José Luis Montesinos. En respuesta, tanto García Pozuelo como Montesinos emprendieron acciones legales contra Essentium.

Susana Monje negó que aquello fuera una querella a la catalana, pero la arrogancia la llevó a declarar a un medio de comunicación: "No tengo la intención de meter a nadie en la cárcel". La guerra de declaraciones se transformó en seguida en una guerra de guerrillas, que se sigue en los tribunales y en los despachos.

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