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El aumento de militares de EEUU en Rota y Morón dispara la amenaza de Al Qaeda

Diez años después del 11-M, los expertos alertan que el incremento de la presencia militar estadounidense en Morón y Rota dispara el peligro

Foto: El primer destructor estadounidense del escudo antimisiles llegó a Rota el 11 de febrero. (EFE)
El primer destructor estadounidense del escudo antimisiles llegó a Rota el 11 de febrero. (EFE)

Los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy vendieron como un logro de su política exterior los acuerdos de España con Estados Unidos para el incremento de las dotaciones que ese país tiene en Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla), pero la noticia también tiene un reverso negativo que inquieta a los expertos en la lucha antiterrorista. Según fuentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado, el aumento de la relevancia operativa de ambas bases estadounidenses ha elevado exponencialmente el riesgo de que se produzca un nuevo atentado islamista en territorio nacional, especialmente en las zonas de influencia de esas instalaciones militares. La amenaza yihadista sigue pendiendo sobre España una década después del 11-M.

El Ministerio del Interior ya ha tomado medidas para reforzar la vigilancia de las bases de Rota y Morón. Por un lado, ha reordenado “sus efectivos para hacer visible la presencia de agentes del Cuerpo Nacional de Policía”. Y, por otro lado, ha intensificado el intercambio de información antiterrorista con las autoridades estadounidenses para prevenir un posible ataque, según las fuentes consultadas. Pero los expertos advierten de que podría ser necesario tomar más medidas para tratar de evitar que el yihadismo golpee las bases que tiene en territorio español su enemigo número uno.

Sede permanente del escudo antimisiles

Las dos instalaciones han ocupado en los últimos meses abundante espacio en los medios de comunicación elevando su atractivo para los grupos islamistas. En el caso de Rota, situada a menos de seis millas náuticas (11,1 kilómetros) en línea recta de la ciudad de Cádiz, su reciente notoriedad se ha debido a la llegada del primer destructor estadounidense de los cuatro que utilizarán en total la base como centro de operaciones en el marco del programa naval del escudo antimisiles de la OTAN. Zapatero pactó en octubre de 2011 con Washington y la OTAN convertir Rota en sede permanente de ese sistema defensivo y el acuerdo fue luego ratificado por el Ejecutivo de Rajoy.

El USS Donald Cook fue el primero en llegar el pasado 11 de febrero con 340 tripulantes a bordo y será seguido en junio por el USS Ross y, en 2015, por el USS Carney y el USS Porter. Los cuatro navíos elevarán el número de estadounidenses destacados en Rota en más de 1.100 efectivos, dejando la presencia total de norteamericanos en la base por encima de 5.000, sumando militares, familiares y personal civil de apoyo.

Fuerza de ataque contra el yihadismo

La base aérea de Morón de la Frontera, a 100 kilómetros de la de Rota y a 55 de Sevilla, también está de actualidad por el inminente aumento de la dotación de marines estadounidenses de la Fuerza de Respuesta para Crisis en África, la unidad de élite creada por Washington en 2013 para repeler en el menor tiempo posible ataques islamistas como el que sufrió en septiembre de 2012 su consulado en Bengazi (Libia), que costó la vida a su embajador en el país norteafricano.

Tras ese atentado, el Gobierno de Rajoy autorizó al de Barack Obama a establecer temporalmente en Morón una dotación de 500 marines de esa unidad de reacción rápida. Sin embargo, durante el reciente viaje a Washington de Rajoy, Obama le pidió aumentar la presencia estadounidense en Morón. Finalmente, el Consejo de Ministros autorizó esa petición el pasado viernes fijando el nuevo límite en 850 marines. El Gobierno también ha dado su visto bueno a que el número de aeronaves de Estados Unidos en la base suba de las ocho actuales a 16. Se espera que los refuerzos lleguen de forma inmediata, convirtiendo a las instalaciones militares de Morón en la avanzadilla de la guerra que está librando Washington para frenar el avance del yihadismo en el continente africano.   

Ataques en las zonas de influencia

Los expertos antiterroristas consideran que ambos objetivos están fuera del alcance del terrorismo islamista en estos momentos por las intensas medidas de seguridad con las que están protegidos. Sin embargo, las fuentes consultadas subrayan el riesgo de que se produzca un ataque islamista en las inmediaciones de ambas bases, en especial en zonas frecuentadas por los soldados y el personal estadounidense. Ese es uno de los motivos por los que Interior ha decidido reforzar la presencia policial en las poblaciones cercanas.

La posición geográfica de los destacamentos eleva su atractivo para los grupos islamistas. Tanto Rota como Morón se encuentran a sólo unos kilómetros del norte de África, el área de influencia de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), la sucursal de Al Qaeda en el cuadrante noroeste del continente. Tanto España como Estados Unidos son blanco recurrente de sus amenazas. El órgano oficial de propaganda de AQMI se llama además Al-Andalus, otra referencia directa al sur de la Península Ibérica –donde están enclavadas ambas bases militares–, el territorio que el yihadismo aspira a recuperar para restablecer la época en la que según su mitología alcanzó el islam su mayor esplendor.

La lucha contra el terrorismo islamista se ha convertido en una de las principales prioridades de las Fuerzas de Seguridad del Estado. El propio ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha insistido desde el inicio de su mandato en diciembre de 2011 en que España sigue expuesta a un ataque del fundamentalismo yihadista. En estos momentos se considera la principal amenaza para la seguridad nacional. Este mismo lunes, Fernández Díaz recordó que el nivel de riesgo sigue siendo “alto”.  

Los suicidas que vuelven

El fenómeno que más preocupa es el de los combatientes retornados de escenarios en conflicto, por su determinación para atacar objetivos occidentales y su experiencia en el manejo de armas y explosivos. El foco que concentra en la actualidad toda la atención de los servicios de información es la guerra de Siria, adonde se calcula que se han marchado una veintena de radicales españoles para alistarse en los grupos islamistas que combaten contra las fuerzas de Bachar Al Asad. Hasta ahora, sólo se ha detectado a un yihadista emprendiendo el camino de vuelta. Abdeluahid Sadik Mohamed, natural de Ceuta, fue detenido el pasado 5 de enero en el aeropuerto de Málaga cuando acababa de aterrizar en un vuelo procedente de Estambul.    

Las bases estadounidenses en suelo español ya han sido objetivo del yihadismo con anterioridad. ABC informó en 2005 de que los islamistas del llamado comando Dixán detenidos dos años antes en la Operación Nova pretendían atacar con armas químicas la base de Rota, entre otros blancos. Por suerte, la célula fue desarticulada antes de que consiguiera ponerse en marcha. No ocurrió lo mismo en el único atentado que ha tenido lugar en territorio nacional contra objetivos de EEUU. Un grupo yihadista colocó una bomba en el restaurante El Descanso de Torrejón de Ardoz (Madrid), un establecimiento frecuentado por militares de esa otra base estadounidense en suelo español. La explosión, sin embargo, no mató a ningún norteamericano. Los 18 fallecidos eran españoles.

Récord de amenazas a España

Desde el 11-S, Washington ha activado en varias ocasiones el estado de máxima alerta en sus instalaciones en España. Sólo dos días después del 11-S, un islamista de origen tunecino fue detenido en Bélgica tras descubrirse que estaba preparando un atentado contra la base de EEUU en Kleine Brogel, al noreste del territorio belga. Y en 2007 fueron detenidos otros tres islamistas en los alrededores de las instalaciones estadounidenses de la localidad alemana de Hanau. Los tres detenidos tramaban contra esa base y también contra la de Ramstein, donde se encuentran los cuarteles generales de EEUU en Europa.

Aunque el número de detenidos en territorio nacional por terrorismo islamista ha descendido progresivamente en los últimos años (el 11-M marcó el máximo con 131 detenciones), el número de amenazas directas a España de la propaganda yihadista ha experimentado la tendencia contraria. De hecho, en 2013, las menciones a intereses españoles en comunicados y órganos de información del integrismo islamista registraron un récord histórico con 27 referencias, más del doble de las contabilizadas en los dos ejercicios anteriores. 

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