Homenaje a las víctimas en la convención

El PP apelará a sus bases ante el pánico a la abstención y el temor a Rivera en Cataluña

El miedo a la abstención del votante más fiel se extiende en el PP ante las elecciones europeas. La dirección quiere "municipalizar" la campaña

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su visita a Washington. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su visita a Washington. (EFE)

El miedo a la abstención del votante más fiel se extiende entre los dirigentes del PP a menos de cuatro meses para las elecciones europeas. Pese al descontento, ni se atisba trasvase de votos al PSOE, las huidas hacia UPyD han podido tocar techo, pero Albert Rivera crece en Cataluña, según los últimos análisis demoscópicos que manejan en medios populares. La clave para ganar es reconciliarse con el votante más fiel y conseguir que vaya a votar, reconocen. La dirección plantea “municipalizar” la campaña, movilizar a las bases localidad a localidad.

En el PP saben que el anuncio de la recuperación y los primeros datos macroeconómicos positivos no bastarán para remontar ante las urnas el próximo mes de mayo. Mariano Rajoy reconoció la semana pasada en el comité ejecutivo del partido que ha calado la imagen de que su Gobierno es condescendiente con ETA (caso Bolinaga o aplicación de la doctrina Parot), en la línea que dejó marcada José Luis Rodríguez Zapatero en su negociación con la banda.

Por mucho que repita cada día que mantiene la misma política antiterrorista de siempre (y la misma que cuando fue ministro del Interior con José María Aznar), el presidente del Gobierno es consciente de que tiene que cerrar las heridas abiertas en la relación con las asociaciones de víctimas, que ahora se amplían con el nacimiento del partido de Santiago Abascal y Ortega Lara.

De entrada, en la convención nacional convocada para el primer fin de semana de febrero se incluirá un homenaje a las víctimas del terrorismo, físico porque contarán con la presencia de los dirigentes del partido que han sufrido más de cerca los atentados de ETA, como Mari Mar Blanco o Teresa Fernández Becerril, pero también en recuerdo de los militantes asesinados por la banda, como es el caso de Gregorio Ordóñez.

El presidente de la Fundación Denaes, Santiago Abascal. (EFE)
El presidente de la Fundación Denaes, Santiago Abascal. (EFE)
Además, Rajoy se propone introducir cambios legislativos para garantizar que los asesinos de ETA que salen de las cárceles no puedan ser elegidos concejales, una iniciativa que anunciará en el debate sobre el estado de la nación previsto para febrero.

“Las elecciones europeas se ganan con los más fieles, con el votante más tradicional”, repiten en el PP estos días, después del encierro en Toledo de la dirección del partido con el sociólogo y consejero áulico Pedro Arriola. Y ahora les toca reconciliarse con ese electorado base, los 6,5 millones de ciudadanos que les dieron la victoria en los comicios europeos de 2009. Es exactamente la misma cifra de votantes que les permitieron la honrosa derrota de junio de 2004, cuando perdieron por sólo 2 puntos frente al PSOE tres meses después de dejar el poder.

Abstención superior a la mitad del electorado

La abstención en esas dos citas con las urnas llegó al 54 por ciento del electorado, pero hace cinco años el PP logró el 42 por ciento de los votos frente al 38 de los socialistas. En sede de Génova hay más miedo a que su votante tradicional se abstenga después de dos años de recortes y subidas de impuestos que a ninguna otra cosa. La secretaria general, María Dolores de Cospedal, ha pedido a los dirigentes regionales, provinciales y parlamentarios que “municipalicen” la campaña, que movilicen al partido desde las bases locales para garantizar que los simpatizantes y su electorado más fiel acuden a las urnas.

En el Partido Popular saben que ahora tienen muy complicado contar con los ciudadanos más alejados de sus postulados, pero que les dieron su voto para echar del poder al PSOE en noviembre de 2011. En medios de la dirección del PP aseguran que no hay dato alguno que invite a pensar que pueda haber trasvase de votos hacia los socialistas desde los 11 millones de papeletas que cosecharon en las generales.

El presidente de Ciutadans, Albert Rivera. (EFE)
El presidente de Ciutadans, Albert Rivera. (EFE)
Entre los partidos pequeños temen más en el orden interno al ascenso de Ciudadanos (Albert Rivera) en Cataluña que al grupo de Rosa Díez, que ya se estrenó en las europeas de 2009 con 450.000 votos y un eurodiputado, que esta vez puede ser alguno más. Pero su crecimiento –dicen– está más en la izquierda que en el centro, donde ha tocado techo.

El problema de Cataluña y la comodidad con Rubalcaba

El PP quiere volcarse en Cataluña, desde el próximo día 25 en que Mariano Rajoy acudirá a la convención del partido que preside Alicia Sánchez-Camacho hasta la propia campaña europea. Los comicios se plantearán también en clave nacional, porque está en juego la presencia y el peso en las instituciones europeas, y sigue el desafío de los independentistas catalanes a la unidad nacional.

Aunque reconocen que pueden perder 5 o 6 eurodiputados sobre los 24 que ahora se sientan en Bruselas, en el PP confían en obtener más representación que los socialistas, que suman a sus horas bajas la competencia de Izquierda Unida. La continuidad de Alfredo Pérez Rubalcaba al frente del PSOE da una enorme tranquilidad a los dirigentes populares porque, según dicen, anula cualquier posibilidad de dar imagen de renovación y cambio a su principal adversario y, por supuesto, permite descartar cualquier trasvase de votos del electorado del PP al PSOE.

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