moncloa dudaba horas antes de un acuerdo

Golpe de mano de Mas: convence a ERC, neutraliza a Duran y descoloca a Rajoy

El acuerdo de Mas con sus aliados republicanos ha sido un auténtico golpe de mano que ha pillado con el pie cambiado a Moncloa y fagocita a Duran

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas, acompañado del líder de ERC, Oriol Junqueras (2d). (EFE)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, acompañado del líder de ERC, Oriol Junqueras (2d). (EFE)

La semana pasada, cuando en Moncloa se suponía que el proceso soberanista catalán “descarrilaría”, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, mantenía intensos contactos con ERC, bajo la atenta vigilancia de Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, auténtico poder fáctico y entidad aglutinante del independentismo catalán. Se trataba de dar un vuelco a las previsiones temporales que manejaban el Gobierno y los medios de comunicación, que suponían que no se alcanzaría arreglo alguno hasta muy a finales del mes de diciembre y con altas probabilidades de no lograrlo.

Sin embargo, Mas pretendía llegar al último pleno del Parlamento de este periodo de sesiones, la semana que viene, con un total acuerdo con sus socios republicanos: primero, sobre los términos de la pregunta y la fecha de la consulta (9 de noviembre de 2014) y, después, sobre los Presupuestos de Mas-Colell. En esta estrategia resultaba esencial que ICV no se desenganchase, como antes el PSC, del frente independentista y para ello era preciso encontrar una pregunta “inclusiva”. Con el desdoblamiento de la interrogante –“¿Quiere que Catalunya sea un Estado?” y, en caso afirmativo, “¿Quiere que sea un Estado independiente?”– el presidente de la Generalitat complacía a la formación liderada por Herrera, que se apoyaría en la supuesta ambigüedad de la primera proposición y colmaba la aspiración de Junqueras que exigía rotundamente –lo mismo que Forcadell– que figurase la independencia como opción inequívoca. De ahí que ayer se considerase, tanto en Madrid como en Barcelona, que Duran Lleida –el supuesto hombre de enlace– ha quedado “fuera de juego”, incluso abandonado por su propio partido, a tal punto que se produjeron a última hora intensos rumores sobre su posible retirada de la vida política.

Las negociaciones de Mas se han camuflado en el ruido mediático y el debate político y académico sobre el simposio de historiadores catalanes (“España contra Cataluña”) que desviaban el foco hacía una polémica a la que los organizadores del encuentro han suministrado un tremendismo provocador que Homs, alter ego de Mas, se ha encargado de avivar acusando a los contradictores del simposio de desear la “liquidación de Cataluña”. Mientras, Mas y Junqueras elaboraban un plan de acción en el que no se descarta –todo lo contrario que ERC entre a formar parte del Ejecutivo catalán para compartir el desgaste de la aplicación de los todavía fuertes ajustes pendientes en Cataluña y, sobre todo, para soportar juntos la que se supone será una reacción del Gobierno de Rajoy distinta a la que hasta el momento ha venido aplicando el presidente del Gobierno.

Fotografía de archivo de Duran i Lleida y Artur Mas. (EFE)
Fotografía de archivo de Duran i Lleida y Artur Mas. (EFE)
Los firmantes del acuerdo de ayer en la Generalitat dan por descontado que el Ejecutivo de Rajoy no autorizará en ningún caso la delegación de la competencia para convocar una consulta (artículo 150.2) cuya pregunta colisiona de manera literal con los artículos primero y segundo de la Constitución. Igualmente, tienen previsto que el acuerdo parlamentario que se adopte –sobre la pregunta, la fecha de convocatoria o cualquier otro aspecto que infrinja la Carta Magna– será impugnado ante TC y suspendido por este, como ocurrió con la declaración soberanista de enero de este año ya suspendida y pendiente de sentencia desde el pasado mes de marzo. Cuando se dé ese supuesto, Mas y sus socios tratarán de convocar la consulta al amparo de la legislación catalana y prevén que nuevamente el Gobierno impugne la convocatoria y el TC la suspenda. A partir de ese momento, la hoja de ruta se compone de dos variables: posibles elecciones plebiscitarias y grandes movilizaciones populares, cuya organización correría a cargo de la Asamblea Nacional Catalana.

La declaración ayer en la Moncloa de un Mariano Rajoy cogido con el pie cambiado y un tanto perplejo, y ante Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, buscó deliberadamente un tono más enérgico y singularizó una advertencia en Artur Mas: “Apelo –dijo el presidente del Gobierno– al presidente de la Generalitat y al compromiso político por él adquirido de no violentar las leyes”. A su lado, el belga Van Rompuy reiteró que una Cataluña independiente quedaría fuera de la Unión Europea y Alfredo Pérez Rubalcaba, dando un paso más, calificó la consulta como un auténtico “referéndum de autodeterminación”.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)

Fuentes próximas al Ministerio de la Presidencia informaron de que el Servicio Jurídico del Estado dispone ya de informes sobre una hipotética aplicación del artículo 155 de la Constitución (que no conlleva necesariamente la suspensión de la autonomía, sino medidas gubernamentales respaldas por la mayoría del Senado que se aplicarían previo requerimiento al presidente de la Generalitat), pero observan que el acuerdo de ayer es de carácter político, y no se ha materializado en un acto impugnable ni dispone de ningún carácter normativo. En el mismo sentido informaron fuentes del Ministerio de Justicia.

En el Gobierno y en ámbitos empresariales, la tarde de ayer se vivió con sorpresa y, en algunos casos, con perplejidad ante el paso dado por Artur Mas cuando desde Moncloa se emitían mensajes de cierto optimismo sobre las fisuras insoldables del frente independentista catalán que sumó ayer 87 de 135 escaños en el Parlamento, más del 64% de la Cámara legislativa.

Se espera que, en el Consejo de Ministros que se celebra hoy, el Gobierno remita a la Generalitat un mensaje adicional al formulado ayer por Mariano Rajoy y que, privadamente, se le advierta de las medidas de carácter financiero que pueden adoptarse. Se aguarda también la reacción de los mercados a este hito político que en la tarde de ayer fue recogido con amplitud en los medios internacionales. En todos los ámbitos consultados se coincide en apuntar que el acuerdo de los partidos secesionistas constituye el auténtico comienzo del proceso separatista catalán ante el que tanto el Gobierno como las fuerzas sociales y económicas han de recomponer sus planteamientos iniciales, una vez comprobado que ni la presión de los financieros de Cataluña, ni la amenaza de que Cataluña quede al margen de la ONU y la Unión Europea, ni la desestabilización económica que este envite puede provocar han disuadido a Artur Mas, que reafirmó con su grupo de colaboradores (el llamado pinyol comandado por Francesc Homs) el control completo de CDC y la práctica fagocitación de Unió Democràtica.

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