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Rajoy se carga los 'maitines' y deja que Cospedal aglutine la relación partido-Gobierno
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SÁENZ DE SANTAMARÍA, GALLARDÓN Y MATO FUERA DE LOS PLANES Y ESTRATEGIAS

Rajoy se carga los 'maitines' y deja que Cospedal aglutine la relación partido-Gobierno

Dos meses después de llegar al poder y pasado el XVII Congreso nacional, el funcionamiento del Partido Popular y las relaciones Gobierno-partido suman nuevas incógnitas. Mariano

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Rajoy se carga los 'maitines' y deja que Cospedal aglutine la relación partido-Gobierno

Dos meses después de llegar al poder y pasado el XVII Congreso nacional, el funcionamiento del Partido Popular y las relaciones Gobierno-partido suman nuevas incógnitas. Mariano Rajoy ha dejado de convocar las tradicionales reuniones de “maitines” con los verdaderos pesos pesados de la formación que casi cada semana analizaban y fijaban la táctica de la formación. Además, no hay más vínculo directo entre el Ejecutivo y el PP que la secretaria general, María Dolores de Cospedal, que también se tiene que ocupar de presidir la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

El Partido Popular se encuentra en una situación inédita. Los jefes, con Rajoy a la cabeza y casi en bloque, que controlaban la formación y establecían las estrategias y tácticas y tomaban todas las decisiones, están ahora en La Moncloa o y en los ministerios. La sede central de Génova 13 sigue tan vacía como cuando Esteban González Pons dijo aquello de que se sentía como un huérfano al cuidado de la casa. Sigue allí el ahora vicesecretario general de estudios y programas, aunque acompañado por su antiguo colaborador Carlos Floriano, ascendido a vicesecretario de organización.

El PP sigue parado, igual que antes del Congreso Nacional, salvo en el área electoral porque hay comicios autonómicos en Andalucía y Asturias el próximo día 25 de marzo. Nadie sabe en la organización cuál es el diseño para las relaciones entre el partido y el Gobierno y ya se han dado casos de descoordinación o falta de reflejos en el apoyo que la formación tiene que prestar a un Ejecutivo que se enfrenta a una oposición dura, incluida la faceta de la agitación callejera.

Sí que está consolidada la relación Gobierno-grupo parlamentario, según destacan en fuentes del PP. El ejemplo más claro ha sido el papel desempeñado por el portavoz en el Congreso, Alfonso Alonso, al citar a los representantes de los sindicatos y la patronal en el Congreso para darles explicaciones adicionales sobre la reforma laboral y su tramitación como ley. También desde el Grupo se han empleado a fondo sus portavoces de área más cualificados, como Elvira Rodríguez, en la defensa del resto de las medidas del Gobierno contra la crisis económica como la reestructuración del sistema bancario o los recortes presupuestarios.

El engranaje entre La Moncloa y los demás ministerios con los grupos parlamentarios del PP en el Congreso y el Senado es responsabilidad de la vicepresidenta primera, Soraya Sáenz de Santamaría.

El problema ahora, según medios del Partido Popular, es definir el papel de Génova, feudo absoluto de Cospedal por delegación de Rajoy. La secretaria general lo es a tiempo parcial por primera vez en la historia de la formación fundada por Manuel Fraga. “”Los maitines” tendría que convocarlos Rajoy en la Moncloa”, destaca uno de sus antiguos habituales. Para esas reuniones de primera hora de los lunes en Génova, el hoy presidente del Gobierno citaba, además de a Cospedal, a Sáenz de Santamaría, Alberto Ruiz-Gallardón, Ana Mato, Javier Arenas, González Pons, Pío García Escudero y Jaime Mayor Oreja. Los tres primeros están desde diciembre en sus ministerios y el candidato a presidir la Junta de Andalucía está consagrado a la campaña electoral.

Suspicacias sobre el control de Cospedal

Los ministros y portavoces no han sido convocados por Rajoy para reunión de partido alguna. No hay en esa antigua instancia análisis de situación o decisión táctica de partido que tomar. La secretaria general, nada más ser reelegida para el cargo, convocó el pasado lunes al área de organización que ahora lleva Carlos Floriano para fijar las primeras líneas de trabajo. La continuidad como coordinador de Juan Carlos Vera garantizaba que la maquinaria seguía funcionando igual que en los últimos años con Ana Mato.

Las suspicacias entre algunos dirigentes del PP proceden de ese control total que asume Cospedal sobre el aparato del partido. Con Arenas camino de la presidencia de la Junta de Andalucía, “Génova” se puede quedar reducido al tándem Floriano-González Pons. Y muchos dirigentes consideran imprescindible que la dirección del partido, y no solo cuando se convoque formalmente el comité ejecutivo una vez al mes, cuente con la opinión y el criterio de personalidades de peso en la organización con Ruiz-Gallardón, Ana Mato, Soraya Sáenz de Santamaría o Jaime Mayor Oreja.

Dos meses después de llegar al poder y pasado el XVII Congreso nacional, el funcionamiento del Partido Popular y las relaciones Gobierno-partido suman nuevas incógnitas. Mariano Rajoy ha dejado de convocar las tradicionales reuniones de “maitines” con los verdaderos pesos pesados de la formación que casi cada semana analizaban y fijaban la táctica de la formación. Además, no hay más vínculo directo entre el Ejecutivo y el PP que la secretaria general, María Dolores de Cospedal, que también se tiene que ocupar de presidir la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Mariano Rajoy María Dolores de Cospedal