'Ataúdes volantes': casi la mitad de los 72 cazas F-1 del Ejército del Aire ya se han estrellado
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'Ataúdes volantes': casi la mitad de los 72 cazas F-1 del Ejército del Aire ya se han estrellado

La estadística es demoledora: casi la mitad de los cazas Mirage F-1 del Ejército del Aire se han estrellado desde que entraron en servicio hace tres

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F-1 del Ejército del Aire ya se han estrellado
'Ataúdes volantes': casi la mitad de los 72 cazas F-1 del Ejército del Aire ya se han estrellado

La estadística es demoledora: casi la mitad de los cazas Mirage F-1 del Ejército del Aire se han estrellado desde que entraron en servicio hace tres décadas. En el accidente ocurrido ayer en Albacete, que costó la vida a dos capitanes y un teniente, se perdieron otros dos aparatos, que elevan a 34 la cuenta de aviones siniestrados, según los cálculos de El Confidencial

No es de extrañar que los pilotos de combate españoles se refieran a estos cazabombarderos como ataúdes volantes, y que el Ministerio de Defensa, que dirige Carme Chacón, no haya encontrado aún comprador para las 38 unidades que siguen operativas. La Fuerza Aérea de Ecuador dijo no, y las negociaciones con la de Argentina están estancadas.

El Gobierno de Francisco Franco apostó a principios de la década de los 70 por el Mirage F-1, fabricado por la firma francesa Marcel Dassault, como punta de lanza para la defensa aérea de España. Los primeros aparatos, de los 72 que formaban el lote adquirido a Francia, llegaron a nuestro país en 1974, pero ya desde el principio se detectaron problemas de corrosión en las toberas de salida de gases.

Hasta 1984, cuando entraron en servicio los más modernos F-18 estadounidenses, el F-1 fue la espina dorsal -y casi la única- de las unidades de combate del Ejército del Aire, lo que inevitablemente incrementó sus horas de vuelo. Esta circunstancia, y, sobre todo, el hecho de que estos cazas sólo disponen de un motor -lo que les vuelve mucho más vulnerables que los F-18, que disponen de dos turbinas-, ha ido engordando su insólito historial de accidentes, contribuyendo a alimentar su leyenda negra entre los pilotos militares españoles.

En el último siniestro, que se produjo ayer en la provincia de Albacete, se vieron implicados dos aparatos del Ala 14 -con base en Los Llanos, a muy pocos kilómetros de la capital manchega- que participaban en una misión rutinaria de entrenamiento. Ambos aviones habían sido sometidos a un proceso de modernización hace menos de una década.

Vida operativa

El Ejército del Aire tenía previsto dar de baja su flota de Mirage F-1 a comienzos de esta década, coincidiendo con el final de su vida operativa. Pero Defensa ha tenido que alargarla por varias razones. Primero, porque las unidades del Eurofighter, el avión que debe sustituir al F-1, siguen llegando a España con cuentagotas: de los 87 aparatos encargados por nuestro país sólo se han recibido 19 hasta la fecha, que se encuentran en la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla).

La Royal Air Force (RAF) del Reino Unido -uno de los cuatro países que fabrica el Eurofighter, junto a España, Alemania e Italia- ya tiene operativos 55 aparatos, y recibirá 90 más a lo largo de este año. España debería disponer de otros 34 aviones en 2009, pero la recesión económica -y ésa es la otra causa que puede dilatar la jubilación de los Mirage-, que tendrá su inevitable reflejo en los presupuestos de Defensa de 2010, podría retrasar aún más su entrada en servicio.

Chacón, como hizo su predecesor en el cargo, José Antonio Alonso, ha tratado de vender al mejor postor los cazas F-1 que siguen operativos en el Ejército del Aire. Pero, de momento, no ha encontrado comprador. Según publicó recientemente la revista especializada Avión Revue, los primeros contactos se mantuvieron con la Fuerza Aérea de Ecuador, a la que se ofreció un paquete inicial de 12 aparatos y una opción de compra de una docena más. Pero, finalmente, el Gobierno ecuatoriano desechó esa opción y se inclinó por el caza Supertucano que fabrica la brasileña Embraer.

Defensa negocia ahora con la Fuerza Aérea argentina la venta de entre 12 y 16 Mirage F-1 en condiciones financieras ventajosas, pero las conversaciones entre ambos gobiernos están estancadas.

En 2003, el Ejecutivo de José María Aznar ya ofreció a Colombia la venta, por un precio simbólico, de ocho aparatos. El lote incluía carros de combate AMX-30 y helicópteros UH-1H, pero el Gobierno colombiano también rechazó la oferta.