Sol Daurella: cómo pertenecer a la burguesía catalana y desmarcarse de su decadencia
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Sol Daurella: cómo pertenecer a la burguesía catalana y desmarcarse de su decadencia

La presidenta de Cobega y CCEP llegó como rica heredera, pero las grandes operaciones que han consolidado su posición y su fortuna han sido posteriores a la muerte de su padre

Foto: Sol Daurella.
Sol Daurella.

La crisis de la burguesía catalana no empezó con el 'procés', ni en 2017, ni con el pujolismo. El proceso es largo y cada vez se nota más en la incapacidad de la clase social de imponer sus criterios políticos. Si alguien se ha librado es Sol Daurella: presidenta de Coca-Cola Europacific Partners y primer accionista del gigante de alimentación Cobega.

La mujer más rica de Cataluña es ya la persona más rica de Cataluña a secas, desplazando al presidente de Mango, Isak Andic. Llegó como rica heredera, pero las grandes operaciones que han consolidado su posición, y su fortuna, han sido posteriores a la muerte de su padre, José Daurella. La fusión con las embotelladoras europeas y la compra de las asiáticas solo pueden ser mérito de ella y de su conexión con Atlanta y la dirección mundial de Coca-Cola.

Foto: Sol Daurella. (EFE)

Cobega controla ahora la embotelladora más grande del mundo. De España a Australia, el grupo resultante factura más de 13.500 millones. El mérito de Sol Daurella no ha sido un proyecto industrial sólido —como los Grifols— ni una apuesta por su sector —como Mango con la moda— o ver una ventana de oportunidad —como Fluidra con las piscinas—.

Aquí la clave ha sido convertirse en el socio de confianza de una multinacional como Coca-Cola. Las pautas se marcan en Atlanta y Sol Daurella se ha convertido en la ejecutora fiel de las directrices de su socio. Tras la compra del gigante asiático australiano Coca-Cola Amatil, Cobega apenas ha reducido de manera ligera su control sobre Coca-Cola Europacific Partners (CCEP): ha pasado del 36,58% que tenía antes de la adquisición al 36,4%, según consta en la información entregada a las autoridades bursátiles de cuatro países. Una dilución insignificante para el tamaño de la operación.

Este control es indirecto. Cobega posee el 56,7% de la firma de Olive Partners, que agrupa a los Daurella y el resto de los embotelladores españoles. Y a su vez, Olive Partners es el socio que tiene ese 36,4%, el paquete mayoritario en el capital de CCEP.

La primera embotelladora del mundo es un flujo de dividendos para los Daurella y Cobega

La primera embotelladora del mundo no solo es un flujo de dividendos para los Daurella y Cobega, ahora que la empresa sale reforzada en la fase final del covid-19. También es fruto de negocio intergrupo que le genera. CCEP es un cliente de Cobega. "Las principales transacciones con Cobega son para la compra de jugos concentrados y materiales de embalaje", reconoce la propia multinacional en su informe financiero de julio.

El lado no cotizado

El lado no cotizado de los Daurella es tan interesante como el que rinde en los mercados bursátiles. Cobega en 2019 facturaba 982 millones de euros y ganaba 202 millones. Son los últimos resultados publicados el registro mercantil. Son datos precovid. La Coca-Cola y el resto de bebidas embotelladas es su principal fuente de ingresos. Pero no la única. También están las cápsulas Nespresso, una alianza con Nestlé a imagen y semejanza de la que se había mantenido con Coca-Cola. Sirvió para crear un nuevo tipo consumo en el sector alimentario, con una ventaja: las cápsulas son mucho más rentables que las bebidas gaseosas. Dejan mucho más margen.

Los Daurella triunfan por un control societario indirecto que acaba en Luxemburgo

La sociedad DABA es una filial de Cobega que gestiona el negocio de las cápsulas y que tampoco cotiza. Es parte del imperio Daurella que está en las sombras. En las cuentas de 2020 se ve el fuerte impacto de la Covid. Las ventas cayeron un 8,8%, hasta los 291 millones. Y los resultados bajaron a la mitad: 7,14 millones.

En Cobega Sol Daurella controla un 34,5%. Es el mayor porcentaje. El resto está en manos de otros miembros de la familia. Lo hace a través de otra sociedad, Beguindau, que a su vez está controlada al 100% por la firma luxemburguesa, Indau S à RL, donde son socios minoritarios los sobrinos de Sol Daurella, hijos de su hermana Eva.

Problemas mundanos

Sin embargo, todo este poder y las ramificaciones del mismo no evitan problemas tan terrenales como los impuestos. En la memoria de Beguindau hay rastro de diversas reclamaciones de la Agencia Tributaria que todavía se encuentran pendientes y que la empresa está pleiteando en los tribunales por valor de 5,8 millones de euros. La firma asegura en su memoria de 2020 que sus asesores fiscales les dan buenas posibilidades de éxito.

Foto: El futuro edificio Biome de Colonial en París, un inmueble de 24.000 m2 que se convertirá en una referencia de arquitectura sostenible. (Colonial)

El flanco fiscal resulta complicado. Cobega intentó en 2017 oponerse al impuesto a las bebidas azucaradas que creó la Generalitat. Fracasaron. A día de hoy, la Generalitat ingresa 40 millones al año por este concepto. Las ventas no han caído de manera significativa a causa de ese recargo tributario. Muchas veces, cuando se habla de la decadencia de la burguesía catalana se refieren a la incapacidad para influir en la política. La lección de Sol Daurella sería la contraria: la clave es que ya seas tan rico que poco te importe esa influencia.

Los Daurella están posicionados en un sector como el alimentario, que sale reforzado de la pandemia, pero además cuentas con las conexiones internacionales les colocan por encima de los pleitos políticos locales. Pueden cometer errores, como el tortuoso cierre de la planta de Fuenlabrada, pero a la larga el flujo de dinero es tal que todo se relativiza. Sí, la burguesía catalana como colectivo está en declive. Y no es de ahora, viene del principio de siglo XX y de su incapacidad para adaptarse a los cambios que trajo el final de la II Guerra Mundial. Pero hasta en eso hay clases.

La crisis de la burguesía catalana no empezó con el 'procés', ni en 2017, ni con el pujolismo. El proceso es largo y cada vez se nota más en la incapacidad de la clase social de imponer sus criterios políticos. Si alguien se ha librado es Sol Daurella: presidenta de Coca-Cola Europacific Partners y primer accionista del gigante de alimentación Cobega.

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