De refinería a 'hub' multienergético, nuevos empleos para un sector en transformación
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El reto de la transición ecológica

De refinería a 'hub' multienergético, nuevos empleos para un sector en transformación

La modernización del sector energético será uno de los motores de la recuperación económica y atraerá perfiles ligados a la digitalización, la innovación, la tecnología o las energías renovables

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Hace solo unos días, la Comisión Europea decidió aumentar del 40% al 55% el objetivo de reducción de emisiones para el año 2030. Este compromiso va a dar lugar a una metamorfosis de la economía europea y española como nunca antes se había dado en un espacio de tiempo tan limitado. Todos los sectores, incluida la industria, se preparan para incorporar nuevos modelos de negocio y nuevas formas de trabajo asentadas sobre dos grandes pilares: la transformación digital y la sostenibilidad medioambiental.

Es aquí donde se abre una ventana de oportunidad para las refinerías, un vector clave en el sector energético, que se están transformando en 'hubs' multienergéticos capaces de generar productos de baja, nula o incluso negativa huella de CO₂ y a la vez impulsar la economía circular, con la reutilización de todo tipo de residuos. Algunos de estos productos, como los biocombustibles avanzados o los combustibles sintéticos, serán esenciales para, por ejemplo, descarbonizar sectores de difícil electrificación con la tecnología actual, como el transporte por carretera de larga distancia, el sector marítimo o el aéreo.

También importante es el salto de calidad que la transformación de las refinerías tendrá sobre el tejido productivo. En España, el sector genera unos 200.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos, que además van ligados a estabilidad laboral, altas cualificaciones y salarios por encima de la media. Hablamos de una industria que genera el 2,2% del producto interior bruto, que mueve 15.000 millones en exportaciones y cuyos impuestos dejan casi 20.000 millones en las arcas del Estado.

placeholder Los alumnos de FP Dual realizan prácticas en el complejo de Puertollano (Ciudad Real).
Los alumnos de FP Dual realizan prácticas en el complejo de Puertollano (Ciudad Real).

Un informe de la industria química y del refino en España señalaba las ventajas competitivas en el entorno laboral del sector, con una tasa de más del 90% de contratos indefinidos. Las refinerías también pueden presumir de contar con una mano de obra cualificada, en la que invierten una media de 255 euros por persona al año en labores formativas.

Según el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional, la transición energética supone una oportunidad para potenciar los perfiles de FP en nuestro país, ya que cerca del 60% de los empleos que generará este proceso vendrá de perfiles de grado medio o superior. Una de las líneas más atractivas es la FP Dual, en la que el año pasado se matricularon más de 25.000 alumnos, y que combina la parte teórica con la formación práctica en los complejos industriales. En el sector energético, Repsol, por ejemplo, colabora en 10 cursos de ciclo superior, lo que permite a los estudiantes realizar prácticas en sus complejos de A Coruña, Cartagena, Bilbao, Tarragona y Puertollano (Ciudad Real).

El sector del refino, junto al químico, invierte al año cerca de 2.600 millones de euros en I+D+i, un 70% más que la media industria en España

La transformación industrial conllevará también una oportunidad para atraer perfiles ligados a la digitalización, la innovación, la tecnología o las energías renovables. El sector del refino, junto al químico, invierte al año cerca de 2.600 millones de euros en I+D+i, un 70% más que la media industria en España, lo que supone una oportunidad de desarrollo laboral también para perfiles de investigación.

Una transformación sobre cuatro pilares

Un ejemplo de la adaptación de una refinería a los nuevos estándares sostenibles está en Repsol. La compañía está trabajando en sus cinco complejos industriales en España para convertirlos en 'hubs' multienergéticos que generen productos de baja, nula o incluso negativa huella de carbono a partir de materias primas alternativas, a la vez que potencian nuevos modelos de negocio basados en la digitalización y la tecnología; lo que va a demandar nuevos perfiles profesionales o recapacitación de algunos ya existentes.

El proceso de transformación de las refinerías se basa, en primer lugar, en la eficiencia energética, en la que se lleva años trabajando, y que es fundamental para reducir las emisiones. Repsol tiene previsto invertir 400 millones de euros entre 2021 y 2025 para reducir 800.000 toneladas de CO₂ al año, según su Plan Estratégico 2021-2025, presentado hace solo unos días.

El proceso de transformación de las refinerías se basa en la eficiencia energética, fundamental para reducir las emisiones

Por otro lado, se pretende potenciar la economía circular para incorporar ciertos materiales a los procesos productivos que, hasta ahora, jamás se habían tenido en cuenta. Siguiendo con Repsol, la energética prevé tratar hasta cuatro millones de toneladas anuales de residuos urbanos, agrícolas, forestales o de la industria agroalimentaria, entre otros. Para ello, ya cuenta con varios proyectos en marcha, como la construcción de una planta de biocombustibles avanzados en su refinería de Cartagena, fabricados a partir de residuos, y de una planta de biogás en Bilbao a partir de residuos sólidos urbanos. Además, este verano produjo el primer lote de biocombustible para aviación del mercado español en su complejo industrial de Puertollano, en Ciudad Real.

El hidrógeno renovable será también fundamental, y es que está llamado a erigirse en una de las principales alternativas para descarbonizar la economía, junto a las energías renovables. Cuenta con tantas aplicaciones (puede almacenar energía, utilizarse para fabricar combustibles sintéticos o destinarse al consumo por parte de la industria para reducir la huella de CO₂) que incluso se apuesta por que sea un vector más en la lucha por descarbonizar el transporte, no solo por carretera, sino también el marítimo y el aéreo.

Y, por último, se apostará por impulsar tecnologías para capturar, almacenar y reutilizar el dióxido de carbono (CCUS, por sus siglas en inglés) que serán claves para mitigar el cambio climático y cumplir los objetivos del Acuerdo de París. El CO₂ capturado con estas tecnologías se puede emplear para crear polímeros, combustibles sintéticos o materiales para la construcción. En nuestro país, la refinería de Petronor, en Bilbao, ya cuenta con la tecnología suficiente para llevar a cabo este proceso. El CO₂ capturado, junto a hidrógeno renovable, se empleará para fabricar combustibles sintéticos en la planta que la energética construirá en el puerto de la ciudad, una de las mayores del mundo de su tipo.

La evolución de estas instalaciones industriales tendrá un papel fundamental en el futuro sostenible del planeta. Están llamadas a transformar la economía, ya que constituyen una oportunidad para avanzar en la neutralidad en carbono y convertir este proceso de cambio en un motor de la recuperación económica y una oportunidad para el desarrollo de una industria fuerte y cada vez más descarbonizada.

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