"Por favor, minad", dijo

"Minad más níquel": Musk señala la próxima amenaza a la rentabilidad de Tesla

Este metal industrial es básico para el futuro de la compañía, ya que juega un papel esencial a la hora de abaratar el coste de las baterías, el componente de los vehículos más caro

Foto: Factoría de Tesla en Fremont, California. (Reuters)
Factoría de Tesla en Fremont, California. (Reuters)

Este miércoles, tras la presentación de resultados de Tesla, Elon Musk aprovechó para lanzar un mensaje al mundo: "Por favor, minad níquel. Tesla os dará un contrato enorme durante mucho tiempo si sois capaces de minarlo de forma eficiente y respetando el medio ambiente".

Verbalizaba así la que va a ser su gran lucha en los próximos años. El níquel es un metal industrial vital para Tesla y para cualquier actor del mercado de la automoción eléctrica. Según explica el Nickel Institute, las baterías de iones de litio que contienen níquel tienen una mayor densidad y una capacidad más alta de almacenamiento, reduciendo así los costes.

Recortar los gastos en este componente es clave para Tesla, pues es el más costoso con diferencia. Actualmente sus proveedores más importantes de baterías son la surcoreana LG Chem y la japonesa Panasonic. La primera fabrica las baterías con una mezcla de níquel, cobalto y manganeso, mientras que la segunda sustituye este último metal por aluminio. En cuanto a comportamiento no hay muchas diferencias.

El problema para Musk es que la demanda mundial de níquel está creciendo, debido a que cada vez hay más competidores en el mercado del coche eléctrico. Según los datos de Wood Mackenzie, el consumo de este metal para las baterías va a dispararse un 64% en los próximos cinco años. De la misma forma que crece el apetito en el mercado también lo va a hacer el precio: los analistas de Bank of America pronostican que el precio de la libra, situado a día de hoy en 585 céntimos, se puede ir hasta los 907 céntimos en el otoño de 2021.

"La demanda de níquel se va a disparar", señalan desde la entidad estadounidenses, apuntando a Indonesia y Filipinas como los mercados clave por su capacidad de producción y de almacenamiento. Para Mabeen Tahir, analista de WisdomTree, "la rentabilidad del níquel ha superado fuertemente a la cesta de metales industriales".

Camiones en una mina de níquel. (Reuters)
Camiones en una mina de níquel. (Reuters)

Indonesia, o al menos sus recientes cambios en materia regulatoria, es otro de los grandes problemas de Musk. El país del sudeste asiático es responsable del 25% de la producción mundial de níquel, pero ha prohibido exportarlo. El Gobierno anunció que hace dos años que adelantaba en ese mismo tiempo la prohibición de sacar del país su minería de níquel, una norma que entró en vigor en enero de 2020.

Por si fuera poco, el mismo proceso de minado es otro de los grandes inconvenientes. Según explica Wood Mackenzie, el proceso desde que se inicia un proyecto para arrancar de la tierra este metal hasta que se sacan los primeros kilos de la mina puede prolongarse hasta nueve años. Eso quiere decir, básicamente, que Musk y el resto de la industria tendrán que apañarse como puedan con la oferta existente.

Un mercado complejo

Aunque Tesla no ha publicado el nombre de sus proveedores, indirectos pero proveedores al fin y al cabo, los principales dominadores de la industria del níquel son la brasileña Vale, la rusa Norilsk Nickel y la australiana BHP Group.

Ninguna de ellas es, evidentemente, europea. El Viejo Continente no es capaz de minar el suficiente metal ni para cubrir las necesidades que va a tener en los próximos lustros. "Incluso si todo el continente desarrolla su capacidad máxima no podría satisfacer la demanda de materiales que va a tener la industria del coche eléctrico para 2030", dicen los expertos de Natixis.

Evolución de la demanda de metales base en China. (Abn Amro)
Evolución de la demanda de metales base en China. (Abn Amro)

Sí que reconocen desde la firma francesa que Europa "tiene capacidad para el minado y el refinado de níquel" pero avisan de "un fuerte déficit asumiendo que para 2030 habrá en las carreteras más de cuatro millones de coches de pasajeros electrificados".

Por su parte, los expertos de Abn Amro consideran que la demanda actual de metales base es "débil", algo que atribuyen a la incierta "recuperación de sectores clave como la construcción, la industria automovilística y otros sectores industriales". Apuntan, en cualquier caso, a que la labor de los bancos centrales ha sido clave para mantener el precio de estas materias primas, si bien consideran que "la inestabilidad que viven es más alta de lo normal" y explican que la recuperación de China servirá de catalizador para todo el sector.

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