Las grandes fortunas se preparan para un hachazo fiscal y blindan su patrimonio
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SE PREPARAN PARA SUBIDAS DE IMPUESTOS

Las grandes fortunas se preparan para un hachazo fiscal y blindan su patrimonio

Fiscalistas y bancas privadas trabajan contrarreloj para blindar parte de los patrimonios con sociedades familiares, y optimizar el flujo de rentas para reducir la carga fiscal

Foto: Las grandes fortunas se preparan para un hachazo fiscal y blindan su patrimonio
Las grandes fortunas se preparan para un hachazo fiscal y blindan su patrimonio

“Estoy trabajando más que antes de la cuarentena. Cada vez que hay una declaración o un anuncio que genera dudas en las grandes fortunas, hay más gente que quiere reorganizar sus patrimonios”, explica un asesor que trabaja con bancas privadas, 'family offices' y fiscalistas. “La mayoría de llamadas llegan desde Madrid, donde no había impuesto sobre el patrimonio —está bonificado al 100%— y ahora ha aumentado el miedo”, explica un abogado.

En efecto, la inquietud se ha disparado entre los altos patrimonios. Los abogados fiscalistas, banqueros privados y asesores financieros que trabajan con las grandes fortunas ayudan contrarreloj a optimizar sus estructuras patrimoniales de cara a un previsible hachazo fiscal tras la crisis del coronavirus. Entre las medidas que están llevando a cabo, está la creación de estructuras societarias familiares cuando no las hay, simplificarlas cuando ya existen, estructurar la inversión en capital riesgo, apostar por vehículos con diferimiento fiscal como fondos de inversión o seguros de vida ‘unit link’, que también sirven para planificar las sucesiones, o reducir el peso de las rentas recibidas frente al patrimonio total.

La idea de subir impuestos no es nueva, ya que el acuerdo de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos ya contempló esta idea. Mucho antes, en 2018, Hacienda incluyó varios cambios normativos destinados a endurecer la fiscalidad para las rentas más altas en un anteproyecto de ley que no vio la luz. Pero que ha servido de efecto anuncio a los fiscalistas para anticiparse a potenciales subidas de impuestos que dan por hecho que se acelerarán ante el desplome de ingresos públicos que provoca esta crisis, frente a un mayor gasto público.

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De hecho, como adelantó este medio, Unidas Podemos trabaja en una propuesta que, entre otras novedades, incluiría la creación de un impuesto a la riqueza contra los 1.000 principales patrimonios del país. Este tributo tendría un mínimo exento por primera vivienda de 400.000 euros, y gravaría con un 2% los patrimonios de más de un millón de euros, con un 2,5% los patrimonios de más de 10 millones de euros, con un 3% los superiores a los 50 millones y con un 3,5% a partir de los 100 millones. La formación morada cree que se podría recaudar un 1% del PIB.

Sea como fuere, las grandes fortunas y sus asesores asumen una reforma fiscal que eleve su factura anual con Hacienda. Sus asesores patrimoniales dan por hecho que habrá algún tipo de incremento del impuesto sobre el patrimonio y en el de sucesiones y donaciones, incluyendo un mínimo para todo el territorio común o algún tipo de armonización, lo que obligaría a tributar también en Madrid, y contabilizar los inmuebles a valor de mercado en vez de valor real. Asimismo, descuentan incrementos de hasta cuatro puntos porcentuales en el tipo impositivo de las rentas sobre el capital, por el que actualmente se tributa un 23% por rentas generadas superiores a los 50.000 euros, así como aumentos en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).

La combinación de impuestos se puede llegar a comer la mayoría del patrimonio familiar a lo largo del tiempo si está mal organizado

Sabemos que va a subir la presión fiscal, aunque todavía no sepamos exactamente su alcance, sobre todo tras el impacto de la pandemia y su coste. Aun así, hay margen de reorganización y optimización de las estructuras patrimoniales. La combinación del impuesto sobre sociedades, el IRPF, el impuesto sobre el patrimonio y el de sucesiones y donaciones se puede llegar a comer la mayoría del patrimonio familiar a lo largo del tiempo si está mal organizado”, advierte Javier Morera, socio de Broseta. Por lo pronto, en Cataluña ya ha habido un aumento de la presión fiscal por parte de la Generalitat, y los expertos creen que en los próximos meses darán el mismo paso en Moncloa y otros gobiernos regionales.

Aunque en lo que coinciden los abogados es en que “hay que trabajar para mitigar el impacto de la fiscalidad, esta no puede ser el fin de un inversor". "Nosotros acompañamos en la constitución de empresas o vehículos de inversión pero siempre bajo este enfoque. Hay muchas familias que han desinvertido en los últimos años aprovechando el apetito del capital riesgo, y somos activos en asesorar la correcta fiscalidad tanto de sus desinversiones como de la estructuración de sus futuras inversiones con un diagnóstico basado en la legislación tributaria vigente”, arguye Alicia de Carlos, socia de Cuatrecasas. “He visto unos cuantos casos de creación de empresas o inversión en negocios que no se conocen para reducir la carga fiscal y no siempre la aventura empresarial acaba teniendo éxito”, avisa Marcelino Blanco, director de Planificación Patrimonial de Andbank España, actividad clave para el segmento de ‘key clients’, a partir de cinco millones, en el que gestionan 3.000 millones.

El paraíso fiscal madrileño

La mayor inquietud llega desde la Comunidad de Madrid. Los banqueros privados suelen decir que Madrid es un paraíso fiscal dentro de España, por bonificar al 100% patrimonio y al 99% sucesiones y donaciones, además de tener tramos inferiores en IRPF. Obviamente, está lejos de ser un paraíso fiscal, porque además este concepto hace referencia cuestiones sobre información y transparencia. Pero sí ilustra por qué es la región donde más se ha disparado la preocupación entre los grandes patrimonios.

“Durante muchos años, Madrid ha sido la excepción en patrimonio, y ahora hay preocupación en muchas familias”, señala Alicia de Carlos. Un elemento central en la planificación, expone Marcelino Blanco, es la reducción de la cuota del impuesto sobre el patrimonio en aquellos contribuyentes con rentas limitadas en su IRPF (el ‘escudo fiscal’, en la jerga). La normativa del impuesto sobre el patrimonio establece una reducción en la cuota cuando la suma de cuotas del propio impuesto sobre el patrimonio y del IRPF supera el 60% de la base imponible del IRPF.

En este cómputo en el territorio común, además, se excluyen las ganancias patrimoniales netas generadas durante más de un año. La cantidad que excede el 60% de la base imponible del IRPF se deduce en el impuesto sobre el patrimonio con un máximo del 80% —la cuota mínima es del 20%—. “Las personas que viven principalmente de su patrimonio acumulado, pueden tener inversión a largo plazo en fondos de inversión y cubrir sus necesidades con reembolsos, de forma que la aplicación de esta reducción es recurrente cada año”, explica el responsable de Planificación Patrimonial de Andbank España. “Se trata de minimizar las fuentes de renta al organizar la liquidez”, agrega la socia de Cuatrecasas.

Foto: Hacienda quiere que las grandes fortunas paguen Patrimonio por sus 'unit links'

Otro de los pasos que se están dando entre los altos patrimonios que cuentan con participaciones en empresas es alcanzar el 5% del capital, para que tengan el régimen fiscal de empresa familiar, cuyos activos no líquidos, que sirven para la actividad de la empresa, no computan en patrimonio para sus dueños. También hay una bonificación del 95% en el impuesto de sucesiones y donaciones. Se consideran activos afectos. “En Madrid, hay muchas empresas que no cumplen con los requisitos de empresa familiar porque desde 2008 hasta ahora no se han tenido que preocupar por ello, pero conviene que lo reconsideren, alude Javier Morera.

El requisito es que la empresa familiar tenga actividad económica y, al menos, un empleado a tiempo completo y un administrador con sueldo de directivo, así como mantener la participación más de un año. Es habitual que los altos patrimonios familiares creen estructuras societarias para canalizar sus inversiones de compraventa o arrendamiento de inmuebles con empresas familiares, o que si ya cuentan con empresas propias, las agrupen en un 'holding', ya que los dividendos que van al mismo no tributan. También está exenta la ganancia derivada de la venta de la participación.

También está exenta de tributar por los beneficios obtenidos la inversión en fondos de capital riesgo desde sociedades. Las personas físicas tienen deducciones autonómicas por invertir en capital riesgo o cotizadas del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) como las socimis, excluyendo a las sicavs, por considerarse inversión financiera. También hay reducciones en la base imponible del IRPF por la inversión en empresas de nueva creación, “con lo que es más interesante hacerlo como persona física”, comenta Marcelino Blanco.

Más allá de Madrid

Aunque la Comunidad de Madrid acapara mayor porcentaje de altos patrimonios que el resto de regiones, que suelen criticar su ‘dumping’ fiscal, también hay fortunas en otras comunidades autónomas vigilantes ante los próximos pasos de Hacienda. En este caso, ya estaban acostumbradas a tributar por patrimonio y tener estructuras fiscales para minimizar la factura fiscal.

Sin embargo, entre los próximos cambios, se da por hecho que la exención en dividendos entre sociedades de un 'holding' familiar se limite al 95%. “Estamos trabajando con esta hipótesis, por lo que estamos ayudando a las empresas familiares a eliminar sociedades intermedias que han podido crearse para dar entrada a nuevos socios o por cuestiones organizativas, porque en cada escalón se tributaría por parte de los dividendos. Se trata de simplificar la estructura organizativa; además, así se pueden reducir costes”, argumenta Constantino Vidal, socio de Écija.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en una comparecencia. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en una comparecencia. (EFE)

Otro elemento a tener en cuenta es la gestión de los activos afectos, que son los necesarios para la actividad principal de la empresa y no se incluyen en patrimonio al computar el valor de la empresa. Si por ejemplo suponen el 70%, es el 30% el que entra en la base imponible. Y lo mismo para sucesiones y donaciones, aunque en este caso la exención es del 95% y lo del 100%, con lo que sería un 33,5%.

Pero si los activos no afectos pasan del 50%, se incluye todo el valor de la empresa para calcular la cuota. “Hay escenarios que vigilar, como la venta de una filial que eleva la tesorería por encima del 50%. Pero la norma permite usar las reservas empresariales [fondos propios] de los últimos 10 años para que no se pierda el carácter de empresa familiar, aunque si son suficientes, se evita que se tribute en patrimonio por el valor de los activos afectos a la actividad empresarial, pero no por todos los activos no afectos”, comentan Cristina Mayo y Ana Mayo, socias de FinReg, 'boutique' que ha creado un departamento fiscal con sus fichajes.

Preparar la sucesión

Entre los cambios tributarios previstos, está el aumento de tipos impositivos a las rentas sobre el capital. “Una opción habría sido anticipar la distribución de dividendos al ejercicio 2019, ya que el problema que podemos encontrarnos ahora es que haya una reforma de la Ley del IRPF antes de que finalice el año que afecte a todas las rentas devengadas en 2020”, avisa Gonzalo Molina, asociado en Ramón y Cajal.

Por ello, la recomendación de los expertos se limita a apostar por vehículos con diferimiento fiscal, como fondos de inversión o seguros de vida ‘unit link’. Estos instrumentos permiten también facilitar la sucesión, ya que puede crearse el seguro con un beneficiario. Si este es irrevocable, y el tomador renuncia al dinero, entonces no computa en patrimonio, aunque Hacienda quiere acabar con esta ventaja fiscal.

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Varios fiscalistas consultados apuestan por el uso de los ‘unit links’ para facilitar la planificación sucesoria. “Está habiendo más interés en pólizas a medida, que permiten conseguir objetivos de sucesión familiar. Además, como la mayoría de ‘unit links’ para banca privada son de aseguradoras ubicadas en Luxemburgo, da más sensación de protección a muchos inversores”, indica Pablo Harguindey, socio del bróker de seguros Elipse.

Las provisiones matemáticas de aseguradoras en Luxemburgo para clientes españoles sumaron 5.700 millones, una cifra que apenas ha aumentado estos años, y que está lejos de los 60.000 millones de ahorradores franceses o los 32.000 millones de los clientes italianos. Pero los expertos creen que aumentarán en 2020. “Los ‘unit links’ se hacen desde Luxemburgo o desde Irlanda principalmente, porque en esos países el cliente no asume el riesgo de quiebra de la compañía de seguros cuando invierte, a diferencia del resto de países de la Unión Europea”, puntualiza Joan Mir, CEO de Valiro. Es lo que se conoce como triángulo de seguridad, ya que la custodia de los activos debe estar fuera de la aseguradora. La norma luxemburguesa se homogeneizó a la irlandesa en 2018.

Asimismo, el miedo a un hachazo fiscal en los próximos meses que afecte a las sucesiones ha elevado el volumen de donaciones en los últimos años, apunta Leonardo Neri, socio de Montero Aramburu: “Está habiendo más donaciones, tanto para facilitar el traspaso de la propiedad y la continuidad del negocio, cuando es una empresa, como por fines de planificación tributaria. Por este motivo, también se suele ampliar el abanico de contribuyentes en la sucesión, ya que se reduce la carga tributaria por mínimos exentos y tipos progresivos”.

¿Llevarse el dinero fuera de España?

Empezar por esta pregunta es, en realidad, empezar por el final, porque el mayor volumen de trabajo de los asesores de las grandes fortunas está siendo la optimización de la estructura del patrimonio y no tanto la deslocalización. Pero sí ha habido un aumento de consultas y decisiones al respecto. “Hay familias que quieren valorar la situación y evaluar ventajas e inconvenientes de reubicar parte de su patrimonio financiero fuera de España. Incluso de expatriarse ellos mismos. Aunque no comparto el dramatismo, el miedo es libre y, si ven posibilidades de sufrir un perjuicio grave, es entendible que se planteen cómo reducir o eliminar el riesgo, por remoto que sea. Pero no está siendo un movimiento preocupante, al menos de momento”, explica Javier Morera desde Broseta.

Las consultas se han venido produciendo tras el ya famoso tuit de Pablo Iglesias, vicepresidente del Gobierno, recordando que el artículo 128 de la Constitución subordina toda la riqueza del país al interés general. “Las grandes fortunas, con decenas o cientos de millones, no piensan como el resto. Su prioridad es eliminar cualquier probabilidad, por mínima que sea, de que haya un daño sobre su patrimonio. La obsesión es preservarlo”, señala un ejecutivo de un banco privado extranjero.

Foto: ¿Llevarse el dinero a Luxemburgo? Una opción cara y con pocas ventajas fiscales

En este sentido, añade que otra posibilidad, reducida pero a la que no se quieren enfrentar, es una fragmentación de la zona euro. Ya sea total o parcial, pero que implique que se devalúen los ahorros en España o que estos dejen de estar bajo el paraguas europeo. “Son escenarios con una probabilidad casi insignificante, pero suficiente para que haya preocupación en estos clientes”, añade. Por ello, está creciendo la captación de firmas suizas como Lombard Odier, Pictet, Mirabaud, Julius Baer o Edmond de Rothschild, así como de otros bancos también extranjeros. Es algo que ya ocurrió en 2011 y 2012, explican fuentes de estas entidades. En realidad, es tan sencillo como ir a alguna de sus oficinas de Madrid, pero la depositaría y el banco gestor no están en España.

A efectos fiscales, no cambia nada. “Si la persona pasa 183 días en España, o tiene aquí su centro de intereses fiscales, es donde va a tributar”, explica Alicia de Carlos. “Muchas veces son movimientos de ida y vuelta, que ya ocurrieron en 2012 y tras el referéndum de Cataluña del 1 de octubre de 2017. Los costes son más altos, con lo que cuando se tranquilizan las cosas, muchos vuelven”, sentencian fuentes del mercado.

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