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El Banco de España avisa: la primera oleada de impagos llegará en créditos al consumo

Un 7,5% de las familias españolas tiene hipoteca y créditos al consumo. El Banco de España ve en estos últimos una de las principales vulnerabilidades para el sector financiero

Foto: Una tienda de discos abierta en Madrid durante el confinamiento. (EFE)
Una tienda de discos abierta en Madrid durante el confinamiento. (EFE)

El sector financiero mira con preocupación la evolución del crédito al consumo, como uno de los termómetros de los impagos que va a sufrir en los próximos meses. Así lo alerta el Banco de España en el Informe de Estabilidad Financiera que hace público este lunes, en el que avisa de que las familias impactadas por la crisis del Covid-19 dejarán de pagar primero los créditos al consumo, después las facturas (luz, agua...) y, por último, la hipoteca.

El supervisor lleva tiempo alertando de los riesgos que estaba asumiendo la banca en financiación al consumo, un nicho que ha crecido a doble digito en los últimos años: "El crédito para consumo ha venido creciendo a tasas elevadas y, de acuerdo con la experiencia histórica, esta es una de las primeras obligaciones financieras que los hogares impagan cuando se produce un deterioro de sus rentas". De este modo, el peso de este tipo de créditos sobre la cartera de los bancos ha pasado del 9,2% al 12,2% entre 2015 y 2019, con repuntes en los impagos desde finales de 2016.

Endeudamiento de las familias españolas. (BdE)
Endeudamiento de las familias españolas. (BdE)

El organismo público alerta de que el aumento de la morosidad en créditos al consumo es una mala señal que aumenta la probabilidad de que se deje de pagar las hipotecas. "Los resultados indican que los hogares endeudados, ante dificultades financieras, se retrasan primero en el pago del crédito para consumo, alrededor de un año después dejan de pagar los suministros y, si esa situación persiste un año más, dejan de satisfacer sus obligaciones hipotecarias".

El informe del Banco de España hace una radiografía y calcula que en torno a un 7,5% de las familias españolas —una de cada cinco endeudadas— está en esta situación de tener créditos al consumo e hipotecas. "La capacidad de los hogares para satisfacer sus obligaciones de pago es fundamental para la estabilidad financiera de la economía en su conjunto", expone el supervisor.

Impacto de la moratoria

"Hay que tener en cuenta que el crédito al consumo es generalmente un segmento de negocio que muestra un nivel más elevado de mora, en particular en periodos de deterioro de las condiciones financieras. En todo caso, la extensión de la moratoria del Gobierno a los créditos no hipotecarios de los colectivos más vulnerables ayudará a contener este potencial aumento de la mora en la crisis actual", explica el supervisor.

En cualquier caso, el organismo valora positivamente que bancos, familias y empresas llegan mejor preparadas a esta crisis de lo que lo hicieron a la anterior. "Los hogares y las empresas no financieras españolas afrontan esta situación con una posición financiera significativamente más favorable que antes de la crisis financiera global, como resultado, sobre todo, de la sustancial reducción de su endeudamiento durante los últimos años", señala Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España. "El sector bancario español ha mejorado de forma significativa la calidad de su balance y sus niveles de solvencia en la última década, lo que le coloca en mejor situación para absorber esta crisis y para seguir facilitando la financiación que la economía precisa", añade.

Las moratorias decretadas por el Gobierno, y las opciones más laxas del propio sector, permiten que haya clientes que se acojan a ellas sin que se considere morosidad, lo que es un alivio para las dos partes. “Dada la naturaleza en principio transitoria de la perturbación, el BCE ha manifestado que será flexible en la calificación como dudosos de aquellos acreditados que se beneficien de medidas públicas de apoyo”, explica el Banco de España en el informe.

En efecto, estas moratorias no elevarán la tasa de mora de la banca, que se situó en el 4,8% en febrero, pero hay consenso en que se disparará este año. De hecho, las titulizaciones ya muestran un incremento de los impagos en marzo con el inicio de las restricciones para frenar el confinamiento que paralizaron la economía. Las moratorias son un dique de contención para que no se agrave la situación económica de muchas familias y para que no se dispare la morosidad a la que hace frente la banca, que ya ha provisionado 3.800 millones contra el Covid en el primer trimestre, y espera un golpe extra de 4.700 millones en 2020.

Las entidades ya han recibido más de 400.000 solicitudes de moratoria para los créditos, sumando consumo e hipotecas. Los seis bancos del Ibex explicaron la semana pasada que acumulan 390.000 peticiones, divididas entre más de 180.000 en hipotecas y más de 200.000 en consumo. Caixabank ha sido el banco con más solicitudes, con 95.000 en préstamos sobre vivienda y 125.000 en créditos al consumo. Este lunes, Unicaja ha publicado sus resultados, en los que señala que tiene 7.000 peticiones en hipotecas, el 3,5% de la cartera, y 2.000 en consumo, el 0,7% del portafolio. Liberbank, por su parte, señala que llega al 1% de la cartera.

Las solicitudes, por ahora, están por debajo del 10% de los portafolios. Sin embargo, los banqueros asumen que crecerá este porcentaje en el segundo trimestre. Las estimaciones de Banco Santander, por ejemplo, es que alcancen entre el 15% y el 20% de la cartera, según confesó en la presentación de resultados su consejero delegado, José Antonio Álvarez. Las cifras podrían ser mayores. En el peor escenario, alcanzarían el 33%, según un informe de la consultora Alvarez & Marsal.

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