CON LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Estado, banca y empresas deben refinanciar 150.000 M de deuda en plena depresión

Las administraciones públicas, entidades financieras y compañías privadas deberán acudir al mercado para pedir una cifra superior al 10% del PIB en panorama de recesión

Foto: Un coche de policía frente al Banco de España en pleno confinamiento. (EFE)
Un coche de policía frente al Banco de España en pleno confinamiento. (EFE)
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Los mercados harán un diagnóstico de la salud de la economía española de forma muy directa en las próximas semanas y meses. Los emisores españoles comprobarán el apetito de los inversores al colocar deuda para refinanciar vencimientos que superan los 150.000 millones de euros en un año de tormenta perfecta para el panorama macroeconómico.

El Tesoro del Reino España afronta vencimientos de 88.360 millones, según el calendario de valores en circulación. Para el resto de administraciones públicas, las estimaciones de S&P de emisiones para 2020 eran de 47.400 millones. Aunque la agencia de ‘rating’ prevé que el retorno a los mercados de capitales de varias comunidades autónomas, previsto para este año, se retrase al que viene. Por su parte, los bancos, que publicaron sus resultados la semana pasada, anunciaron vencimientos pendientes por 30.000 millones en lo que queda de ejercicio. El resto del Ibex 35 suma según las cuentas a cierre de 2019 un número algo superior para todo 2020, 35.000 millones de euros, parte de esa cantidad ya ha vencido entre enero y abril. En cualquier caso, las cifras sobrepasan con holgura los 150.000 millones para los últimos ocho meses del año.

Empezando por el Tesoro, solo entre mayo y septiembre, vencen 53.273 millones de euros. En el último trimestre, cuando el consenso de economistas y analistas ya espera que la economía haya iniciado la recuperación, habrá vencimientos por otros 35.0879 millones.

El organismo dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad tendrá que emitir cifras mucho mayores, debido a las necesidades de financiación del Estado. Los planes en enero eran de una emisión neta de 32.500 millones, y de 196.504 millones en términos brutos. Pero el Gobierno prevé un déficit público del 10,2% del PIB este año. Es decir, tendrá que pedir al mercado, al menos, 100.000 millones adicionales, lo que disparará las necesidades de financiación. Los bancos de inversión prevén un endeudamiento extra del 20% del PIB entre 2020 y 2021.

“El Tesoro está abordando la situación con emisiones adicionales a las que habíamos anunciado a principios de año. Estamos consiguiendo abordarlas con un coste de financiación reducido, se ha incrementado un poco respecto de la última parte de 2019, pero está alineado con los de la primera mitad del año pasado”, explicó el viernes pasado la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, que destacó la importancia del programa europeo de financiación SURE.

Gracias, BCE

En efecto, las compras masivas del Banco Central Europeo (BCE) han contenido las primas de riesgo, aunque sin evitar un repunte y cierta volatilidad. Sin embargo, los diferenciales de la deuda privada, tanto de bancos como empresas, y tanto en grado de inversión como bonos basura o ‘high yield’, han aumentado con esta crisis.

El BCE ha estado comprando entre 20.000 millones y 36.000 millones netos en activos durante las últimas semanas para contener los diferenciales, tanto de la deuda periférica respecto a la alemana como de los bonos corporativos respecto a los soberanos. De rebote, también ha aliviado la presión sobre los bonos basura. Eso sí, las primas de riego de los diferentes segmentos de deuda no han vuelto a los niveles previos.

Además, el banco central no puede seguir con este ritmo de adquisiciones si no amplía su bazuca actual, que consiste en 20.000 millones mensuales heredados de la era de Mario Draghi, un paquete extra de 120.000 millones y el programa especial contra la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés), con 750.000 millones. Son 1,1 billones para gastar en 2020. O aumenta la cifra, o tendrá que ralentizar el ritmo.

Aunque la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha abierto la puerta a ampliar los paquetes de compras, todavía no se ha lanzado. Ahora mismo, está sosteniendo el mercado, y los emisores tendrán que comprobar con sus vencimientos si es suficiente el desafío asumido por la mandataria francesa de evitar cualquier riesgo de fragmentación. Ante la falta de visibilidad sobre un acuerdo para la recuperación económica por parte de los líderes de la eurozona, el mercado cuenta con que el banco central siga cumpliendo con el ‘whatever it takes’ y actuando como espina dorsal de la respuesta europea a la crisis, y que la institución aumente el programa de compras en las próximas reuniones. De hecho, algunos analistas ya esperaban que lo hubiese hecho en la reunión de este jueves.

La banca tendrá que tantear el mercado

Tantear el mercado es más difícil, y más caro, cuanto más baja la confianza de los inversore en el emisor de la deuda. Los bancos del Ibex 35, que presentaron resultados la semana pasada, afrontan vencimientos superiores a los 30.000 millones este año. Las entidades han estado dos meses sin emitir, hasta que reabrió el mercado Banco Santander, la semana pasada, al colocar 1.500 millones en deuda sénior.

Las entidades han visto cómo se relajan los criterios de los supervisores, con lo que podrán preferir colocar deuda sénior antes que bonos anticrisis (subordinada y AT1 o CoCos). “Tienen la posibilidad de emitir deuda más barata y ahorrarse la diferencia con los cupones de los títulos subordinados durante un tiempo”, explica Jesús Garrido, director de Mercado de Capitales de ING en España y Portugal.

Banco Santander lidera el volumen de vencimientos para este año, lo que no resulta sorprendente por su tamaño. En la presentación a analistas de la semana pasada, por los resultados del primer trimestre, mostró que llegan al final de su vida de emisión instrumentos por valor de 16.400 millones. El grueso corresponde a deuda sénior, aunque también destacan cédulas hipotecarias (‘covered bonds’).

Por su parte, BBVA no incluyó datos sobre vencimientos pendientes en 2020, pero en diciembre comunicó a los inversores que en el conjunto de este año hacía frente a 10.600 millones vencidos. Pero la filial mexicana ya captó en febrero 573 millones, mientras que, en Turquía, Garanti colocó 111 millones en enero, y en febrero otros 750 millones con deuda subordinada (Tier 2). En total, el grupo ha emitido 2.400 millones en el acumulado de 2020, divididos en 1.000 millones en Tier 2 y 1.400 millones en deuda sénior no preferente. Por otro lado, la entidad presidida por Carlos Torres amortizó anticipadamente en febrero una emisión de CoCos o AT1 de 1.500 millones, que lanzó al mercado en 2015 con un cupón del 6,75%. El grupo tenía intención también de captar 1.000 millones en AT1 a finales de año para acudir a la primera ventana ('call') para amortizar en abril de 2021 un CoCo que emitió en 2016 con un cupón del 8,875%.

Seguidamente está Sabadell, con 2.287 millones, que se dividen principalmente entre cédulas (1.869 millones), que son los títulos de menor riesgo, y deuda subordinada, que son los títulos con más riesgo y más caros tras los CoCos o AT1, en este caso, con 413 millones. En el caso de CaixaBank, tiene pendientes este ejercicio vencimientos por valor de 1.300 millones, cifra que se reduce a 800 millones y que cae drásticamente a 100 millones en Bankia. El diferencial medio de las emisiones financieras respecto a las de deuda pública en Europa se ha asentado por encima de los 200 puntos básicos, frente a niveles entre los 100 y los 150 puntos en que se movía antes de esta crisis. Aunque durante la misma sobrepasó los 350 puntos.

Más de 34.000 millones en el Ibex

También son importantes los volúmenes de vencimientos del sector privado. Solo en el Ibex 35, los vencimientos para 2020 alcanzan los 36.231 millones, según los informes anuales a cierre de 2019. Destaca Telefónica, con 9.076 millones, de los que 7.461 millones son emisiones de bonos u obligaciones al mercado.

En Iberdrola, los vencimientos alcanzan los 8.860 millones en todo el año, de los que, según sus cuentas, 1.962 millones son emisiones de obligaciones y bonos, mientras que en tercer lugar está Repsol, con 6.198 millones, de los que 3.815 millones corresponden a títulos de deuda lanzados a los mercados. Las dos energéticas estuvieron entre las compañías europeas que reabrieron el mercado a finales de marzo, tras dos semanas sin apenas emisiones en Europa.

Tantear el mercado es más difícil, y más caro, cuanto más baje el nivel de confiabilidad en el emisor

Cuando las economías del continente empezaron a aplicar confinamientos para combatir el virus, el mercado se secó. Hubo una ola de ventas en todos los activos, incluyendo bonos, y solo volvió la liquidez al universo de renta fija con la intervención del BCE tras lanzar sus 750.000 millones del PEPP. En aquel momento, se disparó el número de emisiones, y también la demanda, aunque con tipos más altos que antes de la pandemia. Iberdrola, Repsol o Red Eléctrica estuvieron entre los emisores.

Precisamente, Red Eléctrica es otra compañía con vencimientos importantes este año, 1.137 millones. Aunque esta cifra se queda por debajo de ACS, con 2.867 millones, de los que 2.073 millones son bonos y obligaciones, o de Naturgy, con 2.088 millones, de los que la mitad son emisiones. También destaca la tecnológica de turismo Amadeus, una de las empresas más afectadas por la crisis, al depender de los viajes y el turismo, con 1.246 millones, 500 de ellos emisiones. La empresa colocó 1.500 millones en acciones y deuda convertible a principios de abril para asegurar su liquidez.

También en el sector turístico, el operador de aeropuertos, Aena, declaraba a cierre de 2019 que tenía que afrontar que afrontar una cuantía considerable de vencimienots de deuda este 2020, 1.230 millones de euros. La participada del Estado tuvo que firmar una línea de préstamos por 1.075 millones de euros a principios de abril para poder seguir operando sus infraestructuras. A su vez, la cotizada de construcción e infraestructuras, Ferrovial tendrá que gestionar el pago de 1.036 millones de euros este 2020.

Contrasta en este caso la situación de IAG, que según sus cuentas anuales no tenía vencimientos hasta 2022, ya que reembolsó en 2019 los 500 millones que tenía pendientes para este ejercicio. No obstante, justo este viernes, Iberia y Vueling cerraron préstamos sindicados por un importe de 750 millones y 260 millones respectivamente, con los consiguientes avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO), para poder seguir haciendo frente a sus gastos, tras el desplome de ingresos generado por el parón de la actividad aérea mundial.

El riesgo de ángeles caídos

Ante el deterioro del entorno económico, son muchos los valores que arriesgan convertirse en ángeles caídos —es decir, empresas que pierden su ‘rating’ de grado de inversión para pasar a ser bono basura (BB+ o inferior de S&P y Fitch o Ba1 de Moody's)—. Según un informe reciente de S&P Global sobre las empresas que sigue la firma, a cierre del 13 de abril, el número de ángeles caídos había subido de dos empresas en enero hasta 23, y el número de empresas al borde del bono basura había ascendido a 96. En España, hay 14 grandes empresas con al menos alguno de sus 'ratings' al borde de convertirse en ángeles caídos. En el Ibex 35, están al filo de perder el grado de inversión Cellnex, IAG, Telefónica, ACS, Naturgy, Merlin y Repsol.

El BCE anunció el mes pasado que admitiría los bonos de ángeles caídos como colateral para cuando la banca acudiese a pedir liquidez, si tenían grado de inversión el 7 de abril. Esta medida, que se extenderá hasta septiembre de 2021, favorece el flujo de dinero hacia el mercado de deuda y flexibiliza la corriente de liquidez.

Pero la autoridad monetaria europea sigue un paso por detrás de la decisión de la Reserva Federal (Fed), que a principios de abril incluyó en sus compras la deuda ‘high yield’, siempre que esas empresas contaran con el grado de inversión el 22 de marzo. Christine Lagarde aseguró la semana pasada que el Consejo de Gobierno del BCE no debatió la opción de comprar bonos basura, aunque también aseguró que la institución tendrá flexibilidad y que evitará el riesgo de fragmentación.

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