TRAS EL ANUNCIO DE NUEVAS PROVISIONES

Sacyr carga contra JP Morgan sus fuertes pérdidas por el desplome de Repsol

La constructora ya tuvo que dotar más de 700 millones en 2012 por el deterioro de su participación en Repsol y otros 655 millones contra las cuentas de 2015 al rebajar el valor de sus acciones

Foto: Foto: Sacyr.
Foto: Sacyr.
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Repsol sorprendió en la tarde del pasado viernes, con la bolsa ya cerrada, con el anuncio de tener que provisionar 837 millones de euros con cargo a los resultados de 2019, tras recibir un laudo arbitral parcial en contra en su litigio con Sinopec. Una alianza con la petrolera estatal china en Tseuk, sociedad que opera en Reino Unido, por la que el conglomerado asiático le reclama hasta 5.500 millones de dólares, como adelantó en exclusiva El Confidencial en junio de 2016.

El anuncio tendrá este lunes la respuesta de los mercados de capitales cuando se inicie la sesión bursátil. Una reacción que se prevé negativa y que ahondará en la caída acumulada del 9% de Repsol desde que empezó 2020. Además de la petrolera, uno de los más afectados por este comportamiento y por el reconocimiento de esta provisión inesperada es Sacyr, que posee el 8,2% del grupo energético presidido por Antonio Brufau.

La constructora ya tuvo que dotar más de 700 millones en 2012 por el deterioro de su participación en Repsol y otros 655 millones contra las cuentas de 2015 al rebajar el valor de sus acciones, que llegó a tener contabilizadas a 28 euros. Hoy cotizan a cerca de 12,5 euros, pero la constructora dirigida por Manuel Manrique, para evitar otras pérdidas contables de este tamaño, contrató en 2016, 2017 y 2018 varios derivados financieros para protegerse de la caída de la cotización de Repsol.

Los derivados financieros, firmados en septiembre y diciembre de 2016 con Banco Santander y Société Générale, consisten en contratos 'pre paid forward' con subyacente de 20 y 30 millones de acciones de Repsol, manteniendo los derechos políticos sobre las acciones. Estos contratos, al poner un suelo a la cotización —10,5 y 11,8 euros por título—, le permitían reducir el riesgo de caída, que traspasaba a los bancos a cambio de una prima, y beneficiarse parcialmente de la revalorización, como hizo en 2018.

El más grande de estos derivados fue el contratado en abril de 2017 y modificado en diciembre del mismo año, sobre una cobertura de 72,70 millones de títulos de la petrolera, a un plazo superior a cinco años. Su suelo se estableció en 13,7 euros, umbral por debajo del cual ha caído ya la cotización de Repsol. El banco que le dio esta garantía fue JP Morgan, que es el que ahora sufre las pérdidas de la inversión de Sacyr.

Sacyr podría tener que rebajar el valor razonable de su inversión, situada ahora en 16,5 euros

Aunque este tipo de brókeres suele colocar estos derivados entre sus clientes, lo cierto es que por la normativa bancaria estadounidense tienen la obligación de informar cada día de su posición de riesgo, tanto si se obtienen plusvalías como minusvalías en estas inversiones.

Sacyr, que utilizó los fondos destinados de la venta de estos contratos para amortizar íntegramente el préstamo asociado a la participación en Repsol, está a cubierto de la caída de la acción. Pero, según distintas fuentes, podría tener que rebajar el valor razonable de su inversión, situada ahora en 16,5 euros. Es decir, casi un 25% por encima de su valor de mercado. O, lo que es lo mismo, 500 millones por encima.

Si, como se ha publicado ya, Repsol hace una limpieza de su balance de cerca de 5.000 millones para poner al día el valor de sus activos petrolíferos, como hizo Naturgy en 2018, cuando ajustó sus centrales de gas en 4.900 millones, Sacyr se vería en la difícil situación de tener que admitir que su inversión vale sustancialmente menos.

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