A LA ESPERA DEL SUPREMO

Los fondos oportunistas lideran la defensa de la banca en los juicios de las 'revolving'

Fondos como Apollo, Hoist, Kruk, Grove y Estrella han desplegado la estrategia para frenar la avalancha de demandas por las tarjetas 'revolving', cuyo futuro depende del Supremo

Foto: Tarjeta de crédito. (Reuters)
Tarjeta de crédito. (Reuters)
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A la banca española le ha salido un aliado ideal para frenar la avalancha de demandas por las tarjetas 'revolving', o de pago aplazado. Los fondos oportunistas se han situado en primera línea de batalla para hacer frente a los miles de procesos legales abiertos en los últimos años, cuya balanza inclinará el Tribunal Supremo en el primer trimestre de 2020.

Fondos como Estrella Receivables —que tiene a un inversor anglosajón detrás—, Apollo, Hoist, Kruk o Cabot llevan años en esta guerra tras la compra de créditos fallidos de los bancos. Se juegan mucho en esta pelea, ya que si el Supremo da la razón a los demandantes, sus inversiones se irán a pique. No solo no recuperarían el dinero pendiente de cobrar sino que podrían tener que devolver parte de los intereses abonados por los clientes.

Por ello, han sido los propios fondos los que han liderado el pulso judicial. En especial Estrella Receivables, que entre 2014 y 2015 compró más de 160.000 créditos morosos de WiZink —entonces llamado Bancopopular-e—. Este grupo es representado legalmente por Alberto Traverí, de ALTH Loan Abogados.

Este abogado explica cómo cuando comenzaron a ponerse las demandas, "los bancos se allanaban" para no tener problemas reputacionales con sus clientes, y fue él quien comenzó a interponer recursos en nombre de WiZink y Estrella. "El 70% de las sentencias de audiencias provinciales a favor de los demandados las hemos conseguido nosotros", expone.

Usura

Gran parte de las demandas se interponen por usura. Una sentencia del Supremo de 2015 estableció que gran parte de estas tarjetas estaban cobrando más de lo que permite la ley —de 1908—, que pone como límite un tipo de interés 2,5 veces superior a la media del mercado. Los bancos y los fondos creen, sin embargo, que el alto tribunal se equivocó de referencia, al coger de índice el del crédito al consumo —cuyos tipos están entre el 6% y el 8%—, en lugar de uno específico de tarjetas de crédito —cuyos tipos están en el 20%—.

La nueva sentencia que abordará el Supremo —probablemente en febrero— es por un cliente de WiZink que demandó al banco por aplicarle tipos de usura. Fuentes de las entidades y los fondos consultadas explican que todo el sector ha estado replegado esperando meses a que llegara un caso favorable para los demandados, que podría ser este.

Incluso, añaden, algunos bancos han dejado pasar varias oportunidades para no ser ellos los que den la cara ante la opinión pública. Finalmente, ha cogido el guante la entidad que más se juega, WiZink, ya que las tarjetas 'revolving' son el grueso de su actividad. Así, tuvo que parar su salida a bolsa y su venta por el auge de estas demandas.

Hasta el momento, los juicios por usura están girando en torno a cuál es el índice correcto para calcular si una entidad está cobrando de más por una tarjeta de pago aplazado. El entorno ha sido complejo para los jueces, ya que cuando llegó la sentencia del Supremo, el Banco de España no publicaba ningún tipo de índice sobre la evolución del tipo de interés de las tarjetas. No lo hizo hasta marzo de 2017, con efectos retroactivos hasta 2010.

Traverí ha conseguido que algunas sentencias den por buenos los datos a nivel europeo —que no varían mucho de los españoles— desde antes de 2010 y que dos audiencias provinciales, las de Huelva y Sevilla, le dieran la razón antes de que el Banco de España revelara las nuevas estadísticas. "Unos intereses del 10 o 12% pueden ser propios de ciertos créditos al consumo, pero no del uso de tarjetas de crédito, dos operaciones comerciales y financieras diferentes", señalaba la Audiencia de Huelva el 3 de marzo de 2017. Los datos europeos y un informe del Centro de Estudios de Consumo (OCU) han hecho que la balanza se estabilice entre demandantes y demandados.

Desde los bufetes que representan a los clientes, asumen que esta batalla ante el Supremo será complicada, aunque ya están abriendo nuevas causas por venta de estas tarjetas sin transparencia.

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