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Martínez (Cellnex): "Nuestra obligación es evitar pedir capital al accionista"

Tobías Martínez, consejero delegado de Cellnex, habla por primera vez de la operación de mayor envergadura de la empresa: la compra de 15.000 torres en Francia, Suiza e Italia

“Las agencias de 'rating' tienen en cuenta que nuestro negocio es sólido, los países en los que estamos y que los contratos son a largo plazo, lo que nos da más capacidad de endeudamiento. Por tanto, el perfil de riesgo que nos dan es bajo y podemos endeudarnos al máximo”. Son las palabras del consejero delegado de Cellnex, Tobías Martínez, sobre el impacto financiero de la operación de mayor envergadura llevada a cabo por la exfilial de Abertis, con la compra de 15.000 torres de telefonía móvil en Francia, Suiza e Italia, lo que supone una inversión de 4.000 millones de euros. En la primera entrevista tras anunciarse la adquisición hace dos semanas, realizada en el Foro Alta Dirección Horizonte 2030 —organizado por El Confidencial y PwC—, Martínez se muestra seguro de que las agencias crediticias mantendrán su calificación, situada en BB+ (S&P) y en BBB- (Fitch).

Hasta finales del ejercicio no se cerrará la operación con el pago de 2.700 millones de euros, y en los próximos siete años se desembolsarán otros 1.300 millones para el despliegue de nuevas torres. Para financiar el proyecto, en marzo se amplió capital por valor de 1.200 millones, que elevan los recursos hasta los 2.800 millones. “Nuestra obligación es evitar pedir capital al accionista. ¿Hasta qué punto? Hasta que el nivel de deuda pueda hacer peligrar el de 'rating', y no queremos deteriorarlo. Esto no significa que sea una foto 'finish'. Habrá que ver qué posibles proyectos salen en los próximos 18 meses, de tal forma que evitemos estar yendo al mercado cada seis meses”, explica reconociendo que la empresa “ha llegado al límite de su capacidad” para no perder el perfil crediticio.

Un momento del Foro de Alta Dirección.
Un momento del Foro de Alta Dirección.

El objetivo de Cellnex es convertirse en la primera plataforma europea de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas; con esta compra, ya suma un total de 45.000 emplazamientos (incluyendo los previstos hasta 2027), repartidos entre España, Italia, Países Bajos, Francia, Suiza y Reino Unido, y pasa a tener contratos por valor de 16.000 millones a 32.000 millones para los próximos 25-35 años.

“Hoy, ser propietario de las infraestructuras ya no es una ventaja competitiva para las operadoras. A diferencia de EEUU, en Europa no se ha seguido una estrategia de compartición y nos encontramos con varias torres seguidas, en lugar de tener una con varias antenas. En la actualidad, ya casi todas las redes tienen la misma cobertura, lo que significa que el valor añadido de las compañías se va a ir desplazando al precio, los contenidos, la financiación del terminal, etc.”, explica. Con cifras de 2014, Martínez señala que en el Viejo Continente el nivel de compartición es del 10%, frente al 90% de zonas rurales en Norteamérica. Es por ello que las operadoras “necesitan un socio industrial neutral como nosotros, lo que nos sitúa como el engranaje que permite que dos competidores colaboren en muchos países”, añade.

Tobías Martínez, consejero delegado de Cellnex.
Tobías Martínez, consejero delegado de Cellnex.

Además del impacto visual, también hay ventajas en eficiencia y en reducción de costes. “Nosotros compramos un activo que está en el balance de las operadoras. Liberamos un dinero que pueden reinvertir para ganar en rentabilidad: reducir deuda, mejorar redes, servicios, etc.”, comenta. Se trata de acuerdos a 20-30 años en los que se incluyen el mantenimiento de las torres, la construcción de nuevas infraestructuras o el despliegue de fibra óptica que permita conectar las mismas.

Esta reordenación tiene más lógica con el desarrollo de la tecnología 5G, una tecnología que Martínez aclara no es una evolución del 4G y está enfocada a usos industriales y no particulares. En concreto, a todos esos servicios que surgirán al calor de la inteligencia artificial, el 'big data' o el internet de las cosas, que demandarán un mayor ancho de banda, una mayor capacidad que será necesaria con el despliegue de los nuevos servicios que vendrán de la mano de la cuarta Revolución. “El 5G será un elemento de competitividad industrial de las regiones. Estamos yendo a una tecnología que controlará todos los procesos de producción y fabricación, que gestionará miles de objetos y ofrecerá nuevos servicios […], para eso, necesitamos unas redes fiables”.

Disrupciones tecnológicas

“La tecnología nos ocupa, pero no nos preocupa”, dice mirando hacia un horizonte en el que la innovación constante trae al mercado disrupciones que obligan a adaptarse rápidamente. En este sentido, Martínez prevé que el mercado de las infraestructuras móviles tendrá un 'mix' en determinados países y servicios de torres, fibra y satélite, pero ve poco probable que vaya a desaparecer. “La infraestructura terrestre es la que permite anchos de banda muy grandes y hoy tenemos un consumo de datos disparado. Son la fibra y las torres las que crecen versus el satélite, que, no obstante, sirve para llegar a zonas sin infraestructuras”, puntualiza.

El 5G no está destinado al usuario, sino que será un elemento decisivo en la competitividad industrial de las regiones

De este modo, Cellnex seguirá apostando en los próximos años por el crecimiento de la compañía, que avanza a ritmos anuales del 25%, en lugar de repartir dividendo, aunque llegará un día en que “la compañía madurará este crecimiento y retribuirá al accionista”, afirma. “En EEUU, de donde son el 55% de nuestros inversores, esto lo entienden muy bien y no quieren el dividendo”, recalca.

Juan Ignacio Marull, socio responsable de PwC Cataluña.
Juan Ignacio Marull, socio responsable de PwC Cataluña.

Traslado de la sede social

Cellnex, que hace dos años trasladó su sede social de Barcelona a Madrid, no contempla “ningún cambio” que le haga regresar a la Ciudad Condal, donde acaba de comprar a Iberdrola un edificio para mudar sus oficinas corporativas. “El consejo de administración no está preocupado ni por la situación de España ni de Cataluña. El traslado de la sede social no está encima de la mesa, por lo que no espero ningún cambio a corto plazo”.

En 2018, Abertis vendió su 29,9% a la familia Benetton, tras la opa de Atlantia y ACS. “No tenía ningún sentido seguir colgando de un negocio de autopistas y de construcción. Ahora, nuestro proyecto tiene mucha más visibilidad con un presidente que fue responsable de Telecom Italia, Marco Patuano. Tenemos un accionista adecuado para un proyecto de crecimiento”, concluye.

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