RECORTES EN LA BANCA

Los ERE surten efecto: España deja de ser el país con más oficinas bancarias de la UE

Al estallar la crisis, había 10 oficinas por cada 10.000 habitantes. Diez años después, esta tasa ha caído a la mitad y queda por debajo de la de Francia y Chipre

Foto: Oficina de Santander. (EFE)
Oficina de Santander. (EFE)

Adiós a una de las señas de identidad del sector financiero español y una de las grandes excusas de los banqueros para seguir haciendo ajustes en la red comercial. La banca de este país dejará de ser este año la que más oficinas por habitante tiene en Europa, tras los recortes anunciados por Santander y CaixaBank. Ambas entidades planean cerrar en torno a 1.900 sucursales cuando sellen las negociaciones con los sindicatos, lo que implicará uno de los mayores ajustes anuales en la crisis. CaixaBank cerró el acuerdo con los trabajadores hace unos días.

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, durante la última junta general de accionistas de la entidad. (EFE)
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, durante la última junta general de accionistas de la entidad. (EFE)

Con ello, y sin tener en cuenta planes que tienen otras entidades para reducir su capacidad instalada, el sector financiero podría concluir 2019 con unas 24.000 sucursales. Antes de la crisis, llegó a haber casi el doble: más de 46.000.

Comparativa europea

Con ello, España se va a situar como el tercer país con más densidad de oficinas: poco más de cinco sucursales por cada 10.000 habitantes (5,14). En 2008, esta tasa llegó a estar en 9,9. Las últimas cifras públicas, de 2017, dejarían Francia como el país líder en este listado (5,53), seguido de Chipre (5,34).

A este ritmo, la banca podría incluso coger pronto a Italia y Portugal, con 4,5 oficinas por cada 10.000 habitantes. La media europea está entre 4 y 4,5, con Alemania con una tasa de 3,65 y Estonia y Países Bajos como los países con menor densidad financiera, por debajo de una sucursal por cada 10.000 residentes.

La subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, animó el pasado miércoles a que la banca llegue al nivel medio europeo, para lo que habría que cerrar al menos otras 3.000 sucursales.

Esta estadística ha sido tradicionalmente una de las excusas de los banqueros españoles para restar importancia al cierre de oficinas durante la crisis. Se clausuraban muchas, pero España seguía siendo el país con más sucursales por habitante de la UE. Algo que no ocurrirá tras los recortes planeados por Santander y CaixaBank. Entre los dos, planean cerrar 1.900 sucursales, lo que implicaría hacer desaparecer el equivalente a un Banco Sabadell.

La entidad presidida por Ana Botín tiene previsto echar el cierre a unas 1.100 oficinas, según la hoja de ruta marcada cuando compró Banco Popular. Santander ultima la integración tecnológica de las sucursales de la filial comprada en 2017. Comenzó a negociar el pasado miércoles, aunque sin poner cifras sobre la mesa.

Por su parte, CaixaBank cerró también el miércoles un acuerdo con los sindicatos para reducir su plantilla en 2.023 profesionales y su red en unas 800-900 oficinas.

Exclusión financiera

Uno de los efectos de estos cierres de oficinas es la exclusión financiera en las zonas más despobladas. Algo más de 1,2 millones de españoles viven en poblaciones sin una oficina y otros 1,5 millones tienen una sola sucursal en sus inmediaciones.

CaixaBank destaca por ser la entidad que ha decidido no abandonar determinadas zonas rurales, junto a las cajas locales y las cooperativas de crédito. Por ello, su plan de cierre de unas 800-900 sucursales incluye principalmente las urbanas.

Uno de los efectos de estos cierres de oficinas es la exclusión financiera en las zonas más despobladas

Aun así, el riesgo de exclusión financiera cada vez es mayor y preocupa más socialmente. El presidente de la AEB, José María Roldán, explicó recientemente que los recortes son necesarios y seguirán produciéndose por la compleja búsqueda de rentabilidad de la banca. Y aludió a la digitalización como antídoto para evitar la exclusión financiera: "El 90% de los habitantes tiene acceso a más de cuatro entidades, tenemos una de las penetraciones bancarias más elevadas, y hay que aceptar y utilizar la revolución digital para aquellas zonas sin oficina", expuso.

Al margen de la tecnología, la realidad es que los planes internos de las entidades apuntan a cada vez mayores recortes que dejen solo las oficinas imprescindibles. La cercanía al cliente quedará más lejos.

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