entrevista a cani fernández, socia de cuatrecasas

Cani Fernández: "En los despachos, hay un bache tremendo cuando tienes hijos"

Cani Fernández es abogada, madre de dos hijos, segunda socia de la historia de Cuatrecasas y la primera mujer a la que Chambers reconoce su contribución al sector legal. "Se puede hacer todo"

Foto: Cani Fernández, socia de Cuatrecasas, en un momento de la entrevista. (Bárbara Jorge/Cuatrecasas)
Cani Fernández, socia de Cuatrecasas, en un momento de la entrevista. (Bárbara Jorge/Cuatrecasas)

"¿Y tu jefe, no va a venir?". Cani Fernández, socia de Cuatrecasas y primera mujer en ser reconocida por Chambers por su contribución al sector legal, tenía 26 años cuando unos clientes se asustaron al verla a ella y otra abogada en el cierre de un acuerdo sin la 'tutela' de ningún hombre. La hasta el año pasado jefa del área de Competencia del despacho acababa de ser fichada por el expresidente Emilio Cuatrecasas y recuerda jocosa cómo se frotaban las manos pensando que se la iban a merendar. ¿Su estrategia? Sentido del humor y chistes verdes. "Al tercer chiste se dan cuenta de que la niña no es tan niña".

Han pasado 30 años de aquella anécdota y Cani Fernández (Cartagena, Murcia, 1963) mantiene el sentido del humor pero ya no necesita los chistes. La abogada, que es la segunda socia de la historia del despacho, ha dirigido durante 15 años el equipo de Competencia y está reconocida como una de las mayores expertas de su área dentro y fuera de España. Madre de dos hijos, profesora y con un doctorado en ciernes, la letrada hace un hueco para hablar con El Confidencial sobre feminismo, la huelga del 8-M, Ana Botín y el día que un abogado júnior le exigió que no dejase abierta la puerta de la sala de fotocopias.

"De pequeña, la palabra feminismo me daba un poco de sarpullido", admite la abogada. Hija de un militar y criada en un ambiente conservador, Fernández cree que el término "no se entiende igual según la persona y el contexto" y que a día de hoy tiene una connotación negativa que hay que cambiar lo antes posible. "Si feminismo es asumir que en cada puesto una mujer vale tanto como un hombre, soy feminista. Si feminismo es detectar el talento femenino, soy feminista. Para mí, el feminismo pasa por apreciar ese talento y defenderlo".

La abogada llega al 8-M con dudas: "No es fácil dar una respuesta de sí o no. Hay aspectos de la huelga que secundo, pero otros me dejan más fría"

Tras tres décadas dando el callo y un currículo difícilmente igualable, se podría decir que Cani Fernández lo ha visto todo. Aquella reunión sin su por entonces jefe Emilio Cuatrecasas es solo la punta del iceberg de una lista de anécdotas que incluye el día (hace no demasiado) que llamó a una secretaria que dio por hecho que ella también era secretaria y no abogada. O como cuando un júnior que no la reconoció le exigió que cerrase la puerta de la sala donde se hacen las fotocopias porque le molestaba el ruido. "Al día siguiente vino a pedirme disculpas", recuerda. "Yo le respondí que la puerta de la fotocopiadora la iba a cerrar, pero que él iba a decir por favor y gracias a todas las personas que trabajan en el despacho".

Para este tipo de 'enredos', la abogada recomienda tirar de humor. "Cuando una situación de estas te la tomas con sentido del humor y te ríes de verdad, desarmas al otro", apunta. "Si vas a la confrontación, ahí es cuando te llaman feminista en el mal sentido". La misma táctica que aplicaba hace 30 años. Lo que sí ha cambiado en esos años es su opinión sobre algunos conceptos. Al igual que Ana Botín, presidenta del Banco Santander, la socia de Cuatrecasas también ha cambiado de posiciones. En su caso, especialmente en lo referido a las cuotas. "Yo antes era totalmente contraria, me parecía hasta ofensivo", señala. "Y he cambiado de opinión porque si en el 50% de la población no somos capaces de encontrar el talento que necesitamos, los que estamos buscando tenemos un problema". La cuota, en su opinión, actúa como una suerte de "linterna" de ese talento que está oculto.

Y si su visión de las cuotas ha variado, su opinión sobre la huelga no es sencilla. Ni maniqueísmo ni brocha gorda. El debate requiere hilar fino y, en su caso, le marcó un encuentro con un taxista hace exactamente un año. La abogada fue en AVE a Barcelona para impartir una clase y, tras montarse en uno de los taxis de la estación, el conductor le soltó que "vaya follón" se había montado "por cuatro camareras". Y algo se movió en su interior. "Pensé que qué lejos estábamos de donde yo creía que estábamos. Ya no tengo tan claro que la huelga no sea necesaria. Quizás haga falta". Además, recuerda el "brutal" impacto que tuvo a nivel europeo y cómo sus amigos extranjeros le escribían hablando con admiración de las "chicas guerreras" de España. No obstante, la abogada cree que las formas lo son todo. Desde el respeto a los servicios mínimos a no molestar innecesariamente a la ciudadanía. "La huelga de los taxis ha dejado muy mal sabor de boca", lamenta.

Cani Fernández ha dirigido el grupo de Competencia desde 2003 a 2018. (Bárbara Jorge/Cuatrecasas)
Cani Fernández ha dirigido el grupo de Competencia desde 2003 a 2018. (Bárbara Jorge/Cuatrecasas)

Y en este debate también entra en juego su deformación profesional para analizar el asunto desde un prisma jurídico con un caso real. Esta semana, una de sus abogadas le comentó que no podría ir a trabajar el día de la huelga porque en la guardería de su hijo la secundan y tiene que quedarse con él en casa. "El problema de las huelgas es siempre el mismo: tu derecho llega hasta donde empieza el derecho del otro", apunta.

Por todo esto, Cani Fernández llega al 8 de marzo con dudas. "No es fácil dar una respuesta de sí o no. Hay aspectos de la huelga que secundo, pero otros me dejan más fría". Al igual que el año pasado, el despacho ha dado libertad a sus abogadas para acudir a la huelga si quieren. "Cada uno ejerce sus derechos como mejor entiende". En su caso, va a pasar el día en la oficina. "Vengo a trabajar porque varias de mis clientas tienen plazos que hay que cumplir y el mejor servicio que les puedo dar es estar al pie del cañón".

La huelga de este viernes 8 de marzo, Día Internacional la Mujer, es una llamada contra la discriminación salarial, el machismo y las barreras profesionales que tienen las mujeres. En la abogacía, un sector tradicionalmente masculino y muy conservador, Fernández asegura que se ha mejorado mucho pero que todavía quedan cosas por hacer, porque aunque la base de los despachos de abogados ya es femenina, en el trayecto a la cúspide son muchas las que se quedan por el camino.

Sobre el principal obstáculo, la abogada lo tiene claro. "Hay un momento clave, que es cuando empiezas a tener hijos. Sigue habiendo un bache tremendo. Suele coincidir además con el momento en el que vas a dar el salto a socia", explica. En su caso, es madre de dos hijos y en su momento no pidió la baja por ninguno de los dos. Visto con perspectiva, no sabe si fue lo correcto y admite que la maternidad es algo que todavía penaliza. Ahora, uno de sus principales caballos de batalla es trasladar a las más jóvenes que se puede llegar a todo. Que la disyuntiva entre maternidad y carrera profesional no es real. "Arriba ya estamos muchas socias con hijos que estamos demostrando que sí se puede".

Hay un momento clave, que es cuando empiezas a tener hijos. Sigue habiendo un bache tremendo

Y en la solución de este problema, según apunta la letrada, juegan un papel principal los propios despachos. "Están obligados a ser conscientes de que tras la maternidad hay una dificultad añadida", señala. Lamenta que muchas veces las firmas dejen escapar a mujeres que durante años han "generado" un gran talento por "dos o tres años" difíciles. Fernández, que ha vivido cómo en el despacho se ha nombrado socia a alguna chica embarazada, cree que hay que dotar de más medios y flexibilidad a las madres jóvenes. "Y si un despacho te trata bien en un momento así, somos fieles". Por ejemplo, una medida que han tomado en Cuatrecasas es la reducción del 5% de horas facturables que las madres jóvenes tienen que cubrir para dedicarlo a laborales comerciales. "Iniciativas así parecen pequeñas, pero son importantes".

Respecto a la discriminación, Fernández cree que en los despachos grandes es prácticamente imposible. "Las carreras están muy reguladas". Hay unas tablas que se aplican y sería difícil encontrar casos discriminatorios. "En despachos más pequeños sí puede haber discriminación", apunta. "Al no tener volumen suficiente, no tienen tan regulada la carrera y la discrecionalidad, basada en percepciones, es lo que manda".

Con el tiempo, la abogada confía en dejar de escuchar la frase que más le repiten las madres jóvenes de su equipo: "No estoy haciendo nada bien". Ora por no rendir al 100% en el trabajo, ora por no pasar suficiente tiempo con los hijos, la letrada lamenta que la "hiperresponsabilidad" de las mujeres lleva a crear una injusta sensación de culpa de no llegar a todo. "Y la que diga lo contrario, miente".

Afortunadamente, las nuevas generaciones, tanto hombres como mujeres, se han incorporado al mercado laboral en unas condiciones y en un contexto social muy diferentes. Tiempo al tiempo. De todos los consejos que puede dar a las recién graduadas, la abogada insiste en que "se puede hacer todo". Que no hay que amilanarse. Programarse la carrera y una buena organización son los pilares sobre los que se construye todo. Y un mensaje para que se repitan cada manaña: "Nunca os sintáis culpables".

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