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"La RSC se ha convertido en un requisito para ganarse la confianza de los inversores"

Un estudio elaborado por la Cámara de Comercio muestra que las acciones sociales llevadas a cabo por 35 compañías llegan a 25 millones de personas

La responsabilidad social corporativa (RSC) avanza gradualmente en España, aunque aún tiene margen de mejora. La desigualdad, la pobreza, la formación, el relevo generacional o el cambio climático son retos a los que la humanidad debe enfrentarse y, por ende, las empresas. Los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) deben ser tenidos en cuenta por las compañías de todo el mundo a la hora de desarrollar su actividad, y su innovación y su creatividad deben estar focalizadas en solventar los problemas asociados a la sostenibilidad y en crear sociedades más justas e iguales.

De esta realidad y de la necesaria involucración de las pymes a la hora de conseguir estos retos han hablado los asistentes a la mesa redonda 'El compromiso de las empresas españolas con la RSC’, organizada por El Confidencial en colaboración con la Cámara de Comercio de España. A ella han acudido María Jesús Luengo, directora de presidencia y comunicación de la Cámara de Comercio; Meritxell Ripoll, directora de responsabilidad social corporativa de CaixaBank; Germán Granda, director general de Forética; Clara Bazán, directora de responsabilidad social de Mapfre, y Martí Solà, director general de la Fundación Naturgy.

Germán Granda (Forética) y Clara Bazán (Mapfre).
Germán Granda (Forética) y Clara Bazán (Mapfre).

“Para la Cámara de Comercio, hay un aspecto que es especialmente importante, y es la defensa institucional del papel de la empresa. Que la sociedad entienda qué papel juega y luchar contra el falso mito que la rodea. Para nosotros, la responsabilidad social es uno de los ámbitos que ayudan a entender este papel”, afirma María Jesús Luengo.

Con el fin de intentar evaluar el impacto socioeconómico y la contribución al desarrollo sostenible que hacen las organizaciones que forman parte de la Cámara de Comercio, la entidad ha realizado un estudio en el que han participado 35 compañías de distintos sectores que, juntas, representan la mitad del PIB español y generan más de un millón de empleos. “Estas empresas realizan una inversión de 1.200 millones de euros en acciones sociales que benefician a 25 millones de personas. Para entender estas cifras, basta decir que esos 1.200 millones son equiparables al presupuesto total del Estado para la dependencia y que esos 25 millones de personas son 20 veces más que los beneficiados del sistema nacional de dependencia”, ejemplifica Luengo.

"Si construimos una central hidroeléctrica en África, desde el principio sabemos que queremos contar con trabajadores locales" (Naturgy)

Pero ¿qué es verdaderamente la responsabilidad social corporativa? Meritxell Ripoll lo tiene claro. “La responsabilidad social supone una aportación directa con programas filantrópicos, pero también son las normas de buen gobierno, la transparencia, las políticas responsables y cuestiones que están íntimamente relacionadas con la acción económica”, explica. Y añade: “Pero para que todas estas prácticas tengan valor deben ser implementadas de forma integral en todos los departamentos de las compañías. Ese es nuestro gran desafío en la actualidad”.

Una opinión que comparten desde la propia Cámara de Comercio. “La responsabilidad social no puede ser vista como algo aislado sino como algo transversal, una filosofía que siempre se utilice a la hora de relacionarse”, advierte Luengo. Desde Forética, opinan: “En esta línea hay mucho margen de mejora. Nos encontramos en la primera fase. Debemos lograr que los departamentos de responsabilidad social de todas las entidades estén integrados en todos los departamentos. Y para ello es esencial la transparencia”, según palabras de Germán Granda.

María Jesús Luengo (Cámara de Comercio).
María Jesús Luengo (Cámara de Comercio).

El director general de Forética pone en valor los esfuerzos que deben hacer las compañías para llevar esto a cabo. “Si eres coherente con tu modelo de negocio y pones en el foco de tu organización claves como el cambio climático o la igualdad, ámbitos que estaban fuera de la empresa hasta hace relativamente poco tiempo, añades reputación a tu negocio. Además, ya no es opcional sino que se ha vuelto totalmente necesario, en el sentido de que se ha convertido en un requisito imprescindible para ganarse la confianza de los consumidores e inversores”, amplía.

“Ser coherentes con nuestro modelo de negocio es uno de los principios de nuestro programa de responsabilidad social", explica, por su parte, Clara Bazán desde Mapfre. "El sector asegurador lleva intrínseca la función social y por ello es preciso identificar riesgos y oportunidades. La responsabilidad social tiene mucho que aportar a temas como la economía del envejecimiento, el empleo, la integración más allá del cumplimiento de la ley… Las entidades privadas debemos ser agentes de desarrollo económico y social a través de la responsabilidad social corporativa”.

"Las oficinas y los clientes son un valor fundamental para acercarnos a la sociedad y desarrollar planes claros" (CaixaBank)

La integración de las políticas de responsabilidad social dentro del modelo de negocio es parte esencial si se quiere conseguir un impacto real en la sociedad. Martí Solà, director general de la Fundación Naturgy, lo ejemplifica. “Antes, cuando Naturgy desarrollaba un proyecto, debía llevar una parte de responsabilidad social. Ahora debe estar integrado desde el principio, no es accesorio. Por ejemplo, si construimos una central hidroeléctrica en un país de África, desde el principio sabemos que queremos contar con trabajadores locales y les formamos, abrimos el servicio médico de la central para la población… Si esto lo planeásemos a los 15 días de su inauguración, o no podríamos llevarlo a cabo o no tendría el mismo valor”.

A la hora de planificar sus programas de ayuda a la sociedad, las organizaciones lo tienen claro. Lo primero es escuchar y aprovechar la información que pueden aportar sus clientes, empleados y familias. “Para nosotros, las oficinas, los clientes y la población donde están situadas esas oficinas son un valor fundamental para acercarnos a la sociedad y desarrollar planes de acción claros, detallados y fundamentados por la fundación”, explica la directora de responsabilidad social corporativa de CaixaBank. Este planteamiento también lo comparten desde Mapfre. “Aprovechamos todos los canales de relación con los clientes para estar cerca de ellos”, afirma Bazán.

Martí Solà (Naturgy).
Martí Solà (Naturgy).

En Naturgy cuentan con un pilar clave a la hora de participar en cualquier programa de ayuda. “Para nosotros, es esencial que los temas que apoyamos estén relacionados con nuestro negocio. Aunque también pueden ser temas colaterales, como abrir el servicio de enfermería de una central a la población, o temas que provengan a partir de la asociación con otras entidades”, afirma Solà.

Objetivo: llegar a las pymes

Un estudio de la Cámara de Comercio muestra que el 70% de los proveedores de las grandes empresas son pymes, “por ello ya no es una opción que las pequeñas y medianas organizaciones no lleven a cabo políticas de responsabilidad social”, dice Luengo. “Las grandes empujan la agenda del cambio, pero el verdadero reto son las pymes”, añade Germán Granda.

"Hay muchos proyectos que se pueden llevar a cabo desde un bar o una mercería" (Mapfre)

Pero para poder llegar a este colectivo, tal y como indica Clara Bazán, hacen falta concienciación y divulgación. “Las grandes debemos ser tractores e involucrar no solo a nuestros clientes y empleados sino también a nuestros proveedores. Pero siempre desde la información, porque si le preguntas a una micropyme qué va a hacer contra el cambio climático, lo va a ver algo muy grande, pero si le preguntas cómo gestiona sus residuos o si tiene políticas de uso de transporte público, lo va a ver como algo mucho más sencillo y factible. La sostenibilidad no tiene que ver con el tamaño”, argumenta la directiva de Mapfre.

“Al igual que las grandes empresas han sido tractoras de la transformación digital para las pymes, ahora tienen la responsabilidad de hacerlo con la sostenibilidad. Hay muchos proyectos que se pueden llevar a cabo desde un bar o una mercería, y la grande tiene que transmitir ese conocimiento”, demanda Luengo. “No les podemos pedir que tengan un código de conducta, pero sí que tengan una visión”, declara Bazán.

Maritxell Ripoll (CaixaBank).
Maritxell Ripoll (CaixaBank).

Pero la participación de las pymes en la agenda de responsabilidad social no solo es una necesidad sino también puede resultar una oportunidad. De ello da cuenta el director general de Forética. “Si las pymes quieren sobrevivir en los próximos años, va a ser necesario que estén ahí. Si no cumplen con los criterios que imponen las grandes en materia medioambiental o de derechos humanos, van a quedar fuera de la cadena de valor”, asegura.

“Aunque no se tenga necesidad, adentrarse en estos objetivos puede convertirse en una oportunidad de negocio", añade el director general de Forética. "Son ejemplos los casos de Mark & Spencer, que consiguió salir de una crisis gracias a imponer una política a favor del cambio social y climático, o el de la valenciana Jeanología, que tras invertir en investigación para lograr procesos más ecológicos y avanzados en la confección de vaqueros, ahora se encarga de la fabricación mundial de todos los 'jeans' de Levi Strauss”, demuestra Granda.

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