PUGNA POR EL CONTROL DE LAS AUTOPISTAS

Sacyr queda atrapada en Itinere por el fuego cruzado de cautelares

La venta de Itínere, principal concesionaria de autopistas en el norte de España, se está convirtiendo en una guerra entre fondos de inversión internacionales. Itínere está

Foto: Imagen de archivo de la salida de Madrid por la A-5. (EFE)
Imagen de archivo de la salida de Madrid por la A-5. (EFE)

La venta de Itínere, principal concesionaria de autopistas en el norte de España, se está convirtiendo en una guerra entre fondos de inversión internacionales desde el pasado verano. El pulso entre Corsair y Globalvía parece enfilado a los tribunales, sobre todo después del último cruce de medidas cautelares, que han bloqueado la venta del 15% en manos de Sacyr, determinante para conceder la mayoría a cualquiera de los candidatos.

La Corte de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Madrid ha dictado este martes que Sacyr no pueda transmitir su participación en Itínere a Globalvía. Este pronunciamiento llega un día después de que el Juzgado 82 de Primera Instancia de Madrid impidiera, también por cautelares, que la constructora venda sus acciones a cualquier tercera parte que no sea Globalvia. Quilombo jurídico perfecto.

El origen de todo este fuego cruzado de cautelares se remonta al contrato de compraventa del pasado 27 de julio, por el que Globalvia compra a Sacyr, Abanca y Kutxabank su participación en Itínere, por el que controlaría en torno al 55% de la compañía. El acuerdo fue comunicado por la constructora como hecho relevante y dejaba a Corsair, propietario del 38%, en una posición de minoría.

Corsair, aliado con el fondo de pensiones holandes APG (su principal inversor), presentó a continuación una contraoferta basada en su derecho de tanteo. El pasado 10 de septiembre, ambos anunciaron la adquisición de una participación del 59,2% en Itínere, un porcentaje que solo puede ser resultado de la suma la participación de Corsair con las de Sacyr y Liberbank. Sin embargo, la constructora negó haber alcanzado ese acuerdo.

Sanción de 100 millones

El plazo para ejecución del derecho de tanteo finalizó el pasado 25 de septiembre sin que se ejerciese, pues la ejecución de la cautelares solicitadas por Globalvía estaban ya sobre la mesa. El acuerdo de julio implicaba la "transmisión conjunta e indivisible" de los vendedores y fijaba una sanción de 100 millones de euros a la parte o partes que incumplieran el mismo, incluida la propia Globalvía.

En esa encrucijada, y si las diferencias entre las partes terminarán por judicializarse, Sacyr puede encontrarse bloqueada durante un periodo de entre dos y tres años para ingresar 200 millones por sus acciones en Itínere, según fuentes jurídicas. Igualmente, el interés actual de los compradores puede variar si la presente ventana de oportunidad se viera dilatada en el tiempo por la judicialización del proceso.

De esta manera, tras las medidas cautelares interpuestas por los dos posibles compradores, las posibilidades de Sacyr de obtener esos ingresos se complican, por lo que la CNMV podría solicitar en cualquier momento una actualización de las condiciones ya comunicadas el mercado el pasado julio, donde además aclaró que los fondos obtenidos se destinarán a la reducción parcial de la deuda corporativa.

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