para que los inversores no tributen en españa

El Corte Inglés se lleva a Irlanda sus bonos tras un encontronazo con Hacienda

El grupo de distribución realizará una ronda de presentación ante inversores a partir del próximo 24 de septiembre para colocar 800 millones de euros en valores de renta fija

Foto: El presidente de El Corte Inglés, Nuño de la Rosa. (EC)
El presidente de El Corte Inglés, Nuño de la Rosa. (EC)

El Corte Inglés es una empresa que depende de la economía española, donde tiene el 98% de sus centros comerciales. Sin embargo, para financiarse, el grupo de grandes almacenes ha emigrado a Irlanda, donde los inversores cuentan con una fiscalidad más laxa para comprar acciones o títulos de renta fija. La decisión ha sido adoptada después de un encontronazo con la Dirección General de Tributos, ya que inicialmente la colocación de los 800 millones en bonos se iba a realizar en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) de Madrid.

El 'holding' de grandes almacenes lo tiene todo preparado para vender a inversores institucionales —aseguradoras, fondos de inversión y de pensiones, principalmente— su primera emisión formal de bonos. El Corte Inglés, que ya colocó años atrás títulos de renta fija bajo la marca Hipercor a inversores de Banco Santander y Deutsche Bank, iniciará el próximo lunes una ronda de presentaciones en las principales plazas financieras de Europa para sondear el apetito del mercado por su plan estratégico, basado principalmente en hacer crecer sus ventas por los distintos canales, en reducir sus costes y en desprenderse de todos los activos no estratégicos por hasta 2.000 millones.

Las reuniones con inversores extranjeros serán dirigidas por Óscar Rodríguez del Llano, director financiero de El Corte Inglés, mientras que Jesús Nuño de la Rosa, presidente de la compañía, y Rafael Barrio, uno de los directivos de más confianza de la casa y del departamento económico, encabezarán los encuentros con los grandes fondos españoles.

La intención de El Corte Inglés, como empresa meramente española, era lanzar esta emisión en Madrid, a través del MARF, un mercado llamado alternativo donde los requisitos de información confidencial son menos exhaustivos y donde ya ha colocado pagarés por 500 millones. En ningún caso lo quería hacer a través del AIAF, el mercado oficial de renta fija, ya que en ese caso hubiera tenido que registrar el folleto informativo de los bonos en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Y, como es sabido, el regulador de la bolsa española, para evitar sustos como los de Bankia o los pagarés Rumasa, obliga a los emisores a hacer un ejercicio extremo de transparencia. Pero, en cualquier caso, siempre en España, como públicamente habían pedido el Ministerio de Economía, la CNMV y Bolsas y Mercados Españoles (BME) a las empresas nacionales que recurren a los mercados para financiarse por una cuestión de imagen. Así se invitó a hacerlo a ADIF, el gestor español de infraestructuras ferroviarias, que tras recurrir a Dublín, decidió repatriar las emisiones a Madrid.

Enfado general

Sin embargo, tras la advertencia de Hacienda, dirigida por María Jesús Montero, El Corte Inglés ha optado por domiciliar la emisión en Irlanda. Pero no en la Bolsa de Dublín, la oficial, sino en un mercado alternativo menos exigente en cuanto a los requisitos de información corporativa. El Corte Inglés ha elegido esta vía para financiarse —los 800 millones serán utilizados para amortizar un crédito puente— por los obstáculos que el Ministerio de Hacienda ha puesto a última hora al exigir que los inversores que compren los bonos tributen como cualquier otro ahorrador. Fuentes oficiales del grupo de grandes almacenes indican que la decisión final no está tomada porque aún se persigue cotizar en Madrid, además de en Irlanda.

Las trabas de la Agencia Tributaria han sentado mal a todos los actores. No solo a El Corte Inglés, sino también a la CNMV y a BME, que pierden negocio y ven cómo las empresas españolas tienen que buscar otros caminos donde la normativa legal y fiscal es más flexible que la local.

El Corte Inglés ya vivió una situación similar a finales de 2013, cuando anunció su intención de lanzar los primeros bonos de su historia. Aunque su plan era hacer la emisión en Madrid, tuvo que recurrir a Dublín ante la lentidud de las autoridades españolas, que no les garantizó el permiso a corto plazo en un momento en que el 'holding' necesitaba el dinero para repagar deuda a los bancos. Finalmente, Santander y Deutsche Bank se quedaron con los bonos antes de que salieran al mercado en una operación inusual.

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