informe 'Tendencias Globales de Capital Humano 2018'

Adiós jerarquías: el líder que necesitan las empresas españolas es ágil y colaborativo

Las empresas están cambiando y sus procesos internos también. Los comités de dirección tienen que trabajar hoy como una orquesta con los diferentes departamentos

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El mundo empresarial cambia a una velocidad inusitada. En una época marcada por la implantación de las nuevas tecnologías, la evolución de los modelos de negocio y la gestión de los recursos humanos, las compañías deben adaptarse a los nuevos tiempos para seguir siendo competitivas.

Así lo refleja el estudio 'Tendencias globales de capital humano 2018', realizado por Deloitte, la mayor encuesta del sector a nivel global. Un informe que anima a las empresas a hacer frente a nuevos desafíos, como el liderazgo, la gestión del talento y la incorporación de las tecnologías disruptivas.

Así es el 'líder sinfónico'

A menudo, las grandes compañías sueñen adquirir un tamaño que, si bien beneficia a la consecución de objetivos globales y beneficios más expansivos, también puede perjudicar la agilidad y la compenetración en el trabajo entre los distintos departamentos.

Para Joan Pere Salom, socio responsable del área de Human Capital de Consultoría de Deloitte, las empresas deben apuntar hacia una tendencia paraguas que en Deloitte denoniman 'el comité de dirección sinfónico': "Consiste en que los comités de dirección, desde lo más arriba de las organizaciones, tienen que trabajar desde un punto de vista ágil y colaborativo. El foco lo estamos poniendo arriba del todo, para que los comités de dirección trabajen como una orquesta, en sinfonía", asegura Salom.

Y es que "las empresas estamos pasando de un foco más funcional, trabajando por departamentos o incluso por silos, a un enfoque mucho más ágil, más colaborativo a la hora de tomar decisiones, más transparente en la gestión de la información, etc. El cambio tiene que ver con el foco que estamos poniendo, pasando de uno más interno —centrado en las organizaciones— a otro más externo, en todo el ecosistema social en el que nos encontramos, incluyendo a todos los agentes sociales en los que las empresas tenemos impacto".

Así pues, según el informe, los comités de dirección sinfónicos son "la próxima etapa en la evolución continua de los modelos de liderazgo. Este nuevo modelo es necesario para ayudar a los líderes a comprender, gestionar y responder a los problemas a los que se enfrenta cualquier organización".

Robótica e inteligencia artificial

El informe de Deloitte también trae consigo algunas conclusiones interesantes, como puede ser el interés por insertar cada vez más las tecnologías disruptivas dentro de la empresa, aunque falta el conocimiento a la hora de ejecutar esta inserción. Tres de cada cuatro directivos consideran la inteligencia artificial como un asunto crítico para su negocio, pero tan solo el 31% se siente preparado para afrontar dicho reto. En cualquier caso, el 42% de las compañías encuestadas confía en poner en marcha estas tecnologías en un periodo de tres a cinco años.

Por otro lado, cuatro de cada 10 compañías creen que la automatización tendrá un gran impacto en los empleos. El 61% ya está trabajando en el rediseño de puestos de trabajo en torno a estas áreas, ya que, a medida que las tecnologías de vanguardia se van instaurando en el entorno laboral, se hace más necesario compaginarlas con las habilidades y aptitudes de los empleados.

Cuatro de cada 10 compañías creen que la automatización impactará en los empleos: el 61% ya está rediseñando los puestos de trabajo

Para Joan Pere Salom, "las personas seguimos siendo un componente crítico en las empresas. En oposición a lo que la gente comúnmente cree, en lugar de eliminar puestos de trabajo, las tecnologías cognitivas servirán para crear empleos de carácter social, interpretativos y orientados al servicio, y ganarán importancia destrezas como la creatividad o el pensamiento crítico".

La habilidad para resolver problemas complejos, la capacidad para gestionar recursos y las aptitudes sociales son las tres habilidades más valoradas por los directivos españoles, y, a su juicio, su demanda crecerá en los próximos años: "La clave es que las compañías reconsideren su estructura de trabajo para maximizar el valor de ambos, los empleados y los robots", asegura. Pero está claro que aún queda mucho camino por recorrer porque, a pesar de comprender la importancia de estas capacidades, casi la mitad de los encuestados (49%) afirma no tener un plan para promoverlas dentro de su empresa.

Fuente: estudio 'Tendencias globales de capital humano 2018' (Deloitte).
Fuente: estudio 'Tendencias globales de capital humano 2018' (Deloitte).

El empleado conectado, analizado y longevo

Los trabajadores son el capital esencial de cualquier compañía, pero en su centro también pueden surgir riesgos derivados de la tecnologización. A día de hoy, nos encontramos ante un empleado hiperconectado. El 67% cree que habrá un crecimiento de redes sociales basadas en el trabajo y el 62% estima que sus trabajadores recurrirán cada vez más a la mensajería instantánea. Y esto acaba diluyendo las fronteras entre la franja laboral y la personal.

Pero hay otra cuestión que empieza a instalarse en las preocupaciones de las empresas a nivel global: la gestión de las trayectorias profesionales de sus empleados. Porque aquí influye que las nuevas tecnologías pueden terminar con algunos puestos de trabajo y, por otro, que la esperanza de vida está aumentando y se está retrasando la edad de jubilación. Con estos dos ingredientes, ¿cómo pueden las empresas seguir midiendo el pulso de las trayectorias profesionales? El informe de Deloitte apunta a que las empresas deben apostar, más que por una trayectoria dentro de las empresas, por un bienestar que haga que los talentos no quieran abandonar la compañía.

Hacia la empresa social

Hace tiempo que las compañías dejaron de ser meras entidades empresariales para aumentar su relevancia a nivel social. Así lo cree Joan Pere Salom: "Las personas, como individuos, tenemos más confianza en las empresas para cambiar los grandes problemas de nuestra sociedad (salud, educación, pensiones...) de la que tenemos en los gobiernos y en las administraciones públicas", asegura.

Así pues, las compañías no pueden quedarse quietas en este sentido, ya que "esto es una gran oportunidad para que las empresas completen este vacío de liderazgo que tenemos en la sociedad", señala. El objetivo, en definitiva, es que las nuevas compañías del siglo XXI se conviertan en organizaciones más transversales, más implicadas en el desarrollo de las tecnologías, más concienciadas del valor de sus propios empleados y más conscientes de que la sociedad las está mirando.

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