Autónomos: El ejército de las 7.800 falsas autónomas que vende todas las Thermomix en España
Contratos mercantiles y tablas de comisiones

El ejército de las 7.800 "falsas autónomas" que vende todas las Thermomix en España

La red se ha profesionalizado y las 'presentadoras' reciben formación, son convocadas a reuniones de objetivos y responden a una jerarquía que lideran también trabajadoras por cuenta propia

Foto: (Montaje: Raquel Cano)
(Montaje: Raquel Cano)

Un ejército de autónomas: alrededor de 7.800 solo en España y más de 45.600 a nivel mundial. La compañía alemana Vorwerk lleva décadas vendiendo sus famosos robots de cocina (Thermomix) gracias a un esquema laboral comparable al de Uber o Deliveroo. La compañía empezó reclutando a clientas satisfechas y otras potenciales, muchas de ellas amas de casa. Con el tiempo, la red se ha ido profesionalizando y las llamadas 'presentadoras' reciben formación continua, son convocadas a reuniones de objetivos semanales y responden a una jerarquía liderada por jefas de equipo cuya vinculación con la empresa también se limita a contratos mercantiles. Para hacerse con este costoso electrodoméstico (el modelo actual asciende a 1.199 euros) hay que pasar forzosamente por ellas. No se vende en las tiendas, por teléfono, ni en internet, donde como mucho se puede conseguir una cita con una presentadora. La empresa no da otra alternativa con el fin de establecer un lazo de confianza con el cliente.

María responde al modelo de las primeras en llegar. Se hizo 'presentadora' porque quería una Thermomix para su cocina. "Me enamoré del aparato cuanto lo vi en casa de una amiga, pero era muy caro. Me dijeron que podía conseguirlo gratis si vendía ocho en cuatro meses. Eso ahora ha cambiado y hay que vender seis en tres meses. El caso es que se me dio bien, seguí adelante y llevo ya 18 años. Calculo que en este tiempo he vendido más de 1.200 máquinas". María no había tenido ningún trabajo remunerado antes de vender robots de cocina a domicilio y el esquema que le ofrecieron encajaba con su rutina. "Al principio era un dinero extra. Luego me impliqué y llegué a dedicarme a tiempo completo durante años". Sus ingresos dependen exclusivamente de lo que consigue vender. "En los mejores tiempos fui 'team leader' y me sacaba más de 30.000 euros brutos anuales. Al mes me quedaba un sueldo de entre 1.500 y 2.000 euros, que aún para Madrid no está nada mal. Lo dejé porque era muchísimo trabajo, muchos fines de semana y festivos", asegura.

La retribución mensual media de las presentadoras no supera los 600 euros brutos, la mitad después de descontar impuestos, gastos y cuota de autónomos

Las 'presentadoras' cobran en base a una tabla de comisiones que premia a las que más venden (sistema de rápel). Por ejemplo, por colocar una Thermomix al mes consiguen 125 euros brutos. Por vender cinco, 1.200. Por vender diez, 2.500. La media en 2017, según datos proporcionados por la propia empresa, es de 2,9 robots vendidos por trabajadora al mes. Esto equivale a una retribución bruta mensual media que no supera los 600 euros, la mitad después de descontar impuestos, cuota de Seguridad Social y gastos mínimos como teléfono y transporte. Claudia, que lo dejó hace ya tres años, asegura que es difícil subir de esa cifra aun dedicándole una jornada laboral completa como hacía ella. "Es verdad que depende de cómo se te de vender y de la gente que conozcas en tu entorno, lo que se llama el 'círculo caliente'. Las amas de casa suelen ser las mejores. Yo vendía una media de entre dos y tres al mes. De ahí restas el IVA, la cuota de autónomos, los gastos de desplazamiento a los domicilios... Una ruina. Solo te empieza a merecer la pena a partir de cinco. Es verdad que hay gente que lo consigue, que incluso llega a ocho o diez. Pero no todos valemos para eso", asegura.

Para la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (UATAE), el sistema que utiliza Vorwerk es "claramente un modelo de falsos autónomos". Además, aseguran sus portavoces, "se aprovechan de la tarifa plana de 50 euros el primero año", así como de una "reducción del 55% sobre la base de la mínima, una rareza reservada en España a la venta a domicilio y ambulante". A pesar de ello, la mayoría de las vendedoras consultadas para este reportaje se mostraron satisfechas con las condiciones de trabajo. "Es un sistema que a mí me ha funcionado, me da flexibilidad aunque es muy estresante a veces. Pero yo no me quejo", comenta Marta, que lleva tres años como 'presentadora' para "redondear el sueldo" de su marido. Las 'presentadoras' firman un contrato mercantil que normalmente se renueva cada seis meses. El acuerdo deja claro que "el agente actuará como profesional independiente y desarrollará su actividad y el tiempo dedicado a la misma con plena independencia y de conformidad y con arreglo a sus propios criterios".

Más jóvenes y más formados

Desde la empresa explican que en los últimos años el perfil del vendedor de Thermomix en España ha cambiado mucho. Para empezar, y aunque el 90 por ciento siguen siendo mujeres, están entrando cada vez más hombres a la red. Y también disminuye la edad media, aunque el grupo más numeroso siga siendo el de las vendedoras de entre 50 y 60 años. El director de marketing en España, Alberto Arranz, comenta que "desde el punto de vista cualitativo" la red de comerciales "se ha ido profesionalizando y digitalizando". Actualmente, el 35% de los agentes tiene estudios superiores y el 40% estudios medios. "El perfil ha girado de amas de casa a profesionales más cualificados y con más formación en gestión y aspectos comerciales". En España, la crisis ha contribuido a acelerar el cambio. "Durante los años con mayor tasa de paro, aumentaron las peticiones de incorporación a la red de ventas. Poder trabajar en una multinacional de venta directa se vio como una clara alternativa laboral y una oportunidad de obtener ingresos e independencia", apuntilla.

Claudia, la mujer que dejó de ser 'presentadora' porque no le salían las cuentas, incide en que vender una sola máquina requiere mucho esfuerzo. "En cuanto se acaba tu círculo cercano se pone muy cuesta arriba. Lo que mejor funciona es el boca a boca, pero para eso hay que insistir mucho. El objetivo que nos marcaban es conseguir que la persona a la que se la has vendido te recomiende. Para eso es necesario atenderlos muy bien y luego pedirles que organicen exhibiciones en casa con amigos o familiares. Cada máquina que vendes supone varias visitas a domicilio. Puedes pasar mañanas enteras y luego seguir atendiendo por teléfono durante años. O sumas o por 125 euros brutos está claro que no compensa". En sus clases de formación la empresa sugiere a las 'presentadoras' utilizar un protocolo de siete pasos para aumentar el radio de venta tras conseguir un nuevo cliente. En resumen, se trata de conseguir que te acerque a sus familiares y amigos. Y, cuando es necesario, se ofrecen libros de recetas y otros regalos para conseguirlo.

De pronto se abrió el techo de la Caja Mágica y apareció un dron con la Thermomix colgando y fuegos artificiales. Fue una locura

Vorwerk cuenta con unas 375 jefas de equipo en España. Todas son vendedoras experimentadas que, además, reclutan y coordinan a equipos de unas veinte 'presentadoras'. Entre otras cosas, las 'team leader' reciben comisiones por cada robot de cocina que se vende en su estructura. Y, como el resto, también trabajan con contratos mercantiles y cotizan como autónomas. La empresa se esfuerza en generar vínculos entre su red, por ejemplo organizando actos y programando viajes por todo lo alto a los que solo acceden las más exitosas. "Las razones para organizar estos encuentros son motivacionales y para favorecer el intercambio y el conocimiento entre ellas", comenta Arranz. "Los viajes", resume Marta, "son la repera, con todos los gastos pagados y en el extranjero. Nos lo pasamos muy bien".

En las presentaciones de los nuevos modelos, dice Claudia, "se te ponen los pelos de punta. Parece que va a aparecer Jesucristo". Cuando se hizo en Madrid, recuerda, "cerraron la Caja Mágica y se montó una supergala. La gente iba arreglada que parecían los Óscar y de pronto se abre el techo y aparece un dron con la Thermomix colgando y fuegos artificiales. Una locura. Y después bailoteo, barra libre y a dormir al hotel". Las convocatorias no se limitan a viajes y galas. Cada lunes se organizan reuniones en los centros de venta. No son obligatorias, pero se valora positivamente la asistencia. "Empiezan a las diez y acaban a la hora de comer. Allí nos ponen al día, toman nota de las llamadas que hemos hecho, de las presentaciones. Es como una reunión de trabajo cualquiera. Y cada cuatro meses hay cursos de formación", comentan. "Esto sirve sobre todo para motivarte porque es un trabajo duro y solitario a menudo".

* Las 'presentadoras' de Thermomix que accedieron a hablar para este reportaje lo hicieron bajo condición de anonimato y sus nombres son ficticios.

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