JUAN IGNACIO GÜENECHEA, PRESIDENTE DE COFARES

"España tiene la mejor cadena de suministro de medicamentos del mundo"

¿Es viable nuestro sistema sanitario? ¿El copago es bueno o malo? ¿Deben colaborar sanidad pública y privada? Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares, nos responde

Foto: Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares. (Juanjo del Rey)
Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares. (Juanjo del Rey)

Lleva poco tiempo en su cargo, pero no se le hace ni mucho menos extraño. Juan Ignacio Güenechea fue durante 12 años vicepresidente de Cofares, la compañía líder de distribución de medicamentos en España, así que cuando el pasado junio asumió la presidencia, lo hizo de manera natural.

Con Güenechea al frente, Cofares se enfrenta a los retos que España lleva décadas definiendo y redefiniendo: el funcionamiento del sector farmacéutico, la gestión de los recursos disponibles y, de manera global, la sostenibilidad del sistema sanitario español. Hemos charlado con él para analizar la situación actual e imaginarnos el futuro próximo.

PREGUNTA. El sector farmacéutico es una de las claves del sistema sanitario español. ¿Con qué problemas cuenta a día de hoy, qué cosas hay por mejorar o qué retos hay sobre la mesa?

RESPUESTA. Tenemos muchos frentes, como en cualquier actividad económica. Este es un sector muy regulado, con lo que no solo tenemos que someternos a las decisiones administrativas del Estado, sino también a las de las 17 comunidades autónomas, y eso siempre conlleva ir adaptándonos a todas ellas. Por ejemplo, en 2019 entrará en vigor el sistema europeo de verificación de medicamentos, y esto, que requiere cambios tecnológicos e inversiones, afecta tanto a la distribución como a las propias farmacias.

Por otro lado, hay que hacer un esfuerzo de transformación digital, tanto la propia de Cofares como la que implica una mayor relación digital con nuestros clientes. Y el tercer reto es el de la tendencia del mercado y la sostenibilidad del sistema sanitario. Sabemos que nos vamos a mover en un marco en el que la contención de precios y la regulación van a ser cada vez mayores. Ahí pedimos sensatez, ya que estamos rozando el suelo de la supervivencia del sistema, pero sabemos que será el escenario de los próximos años y vamos a tener que adaptarnos, así que hay que ser eficientes.

La contención de precios y la regulación de los medicamentos cada vez irán a más

P. ¿En qué consiste esa transformación digital en un sector como el de la distribución farmacéutica?

R. Esto afecta a todos los sectores, y en nuestro caso, sobre todo, a nuestra relación con el cliente final, que es el paciente. Hace 10 años, parecía impensable tener receta electrónica, pero a día de hoy el papel ya está desapareciendo del acto médico, y es imparable. Pero hay mucho más, ya que el cliente cada vez va a ser más tecnológico, así que tenemos que estar cerca de él.

Hay otro reto centrado en la evolución de los tipos de pacientes, que han cambiado mucho en los últimos años. La mayoría están muy centrados en la tercera edad, con enfermedades crónicas, con una tasa muy elevada de dependencia, con los cuidados domiciliarios cogiendo protagonismo, con el ámbito hospitalario perdiéndolo... Y ahí las farmacias tienen un papel esencial, ya que siempre son muy cercanas al paciente. Durante mucho tiempo, en zonas en las que no había tanta cobertura médica, la farmacia acababa asumiendo ese papel, con lo que el farmacéutico sigue siendo muy cercano al paciente y muy conocedor de su realidad, tanto sanitaria como social. Y esa es la pregunta que tenemos en mente: cómo puede ayudar la farmacia a ese nuevo tipo de paciente.

Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares. (Juanjo del Rey)
Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares. (Juanjo del Rey)

P. Es cierto que la tipología va cambiando, ¿no? Estamos pasando de los pacientes con problemas puntuales a otros cuyas enfermedades se hacen crónicas y necesitan un aumento de los cuidados en casa.

R. Exacto, y ahí hay otro debate: ¿quién cuida al cuidador e interactúa con él? Porque en los pacientes de tercera edad, la adherencia a los tratamientos es muy mala, dejan las pastillas, dejan de ir al médico... Además, si su cuidador es un familiar, será buenísima persona, pero no tiene la formación adecuada, no hace el seguimiento al paciente, y ahí la farmacia sigue siendo muy útil, ya sea para el paciente o para el cuidador.

P. Llevamos décadas definiendo y redefiniendo el sistema sanitario español. ¿Es viable tal y como está planteado a día de hoy?

R. No solo en España. No conozco un solo país que tenga este debate totalmente resuelto. España tiene un magnífico sistema sanitario asistencial, pero se enfrenta, como todos los países, a los retos de los que hablábamos: la inversión de la pirámide poblacional, la llegada de unas nuevas tecnologías inasumibles (por el altísimo coste que tienen)... Y en el año 2000 ya se veía una contención de gastos sanitarios en todo el mundo, pero la crisis de 2010 agravó todo esto mucho más y nos puso a todos en orden. El sector farmacéutico perdió entre un 25% y un 30% de sus ingresos, y a día de hoy, que nos estamos recuperando, facturamos lo mismo que en 2006. Y a esto hay que sumarle los recortes en inversiones, las bajadas salariales, etc.

Los pacientes actuales están muy centrados en la tercera edad, con enfermedades crónicas y con dependencia

Todo esto ha puesto en evidencia que la tendencia es que entre todos encontremos un modelo sostenible. Antes, por ejemplo, con dinero público se podía invertir en cualquier tecnología, pero ahora mismo se evalúa mucho más cada gasto, qué se puede pagar y qué no.

P. Colaboración público-privada: ¿sí?, ¿no?, ¿depende?

R. Este debate tiene una desgracia, se ha politizado. En un país como España, con el marco económico que tenemos, lo lógico es aprovechar todos los recursos disponibles. Si un 30% de la población quiere sanidad privada y paga por ella, tenemos que aprovechar los recursos de la sanidad privada. Si en España queremos una sanidad universal, tenemos que contar con la oferta de la sanidad privada, ya sea con conciertos o colaboraciones entre lo público y lo privado.

Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares. (Juanjo del Rey)
Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares. (Juanjo del Rey)

P. ¿Y el copago?

R. Personalmente, no soy partidario del copago recaudatorio, pero sí del copago como tique moderador. En la sanidad, como en todo, a precio cero, demanda infinita, puedes tener en casa tantas cajas de pastillas como quieras. Puedo entender el copago como forma de sostenibilidad del sistema farmacéutico, pero siempre y cuando sea proporcional y ajustado al principio de equidad.

Por otro lado, no entiendo por qué el copago solo se aplica a los medicamentos. Si se avanza hacia políticas de copago, todos los servicios deberían adaptarse a ello: no tiene sentido que alguien tenga un 'gratis total' en todo el trayecto sanitario y se le acabe cobrando en la última fase, la del medicamento. Me parece poco coherente. Nosotros apostamos por el copago como tique moderador para evitar el exceso de consumo.

Lo que también me preocupa es la tendencia de los últimos años de que algunos medicamentos sean retirados del circuito farmacéutico y se deriven hacia los hospitales, por ejemplo. Esto es un error tremendo, ya que con eso se acaba obligando a los hospitales a realizar inversiones para mantener ese servicio. Además, a muchos pacientes también se les complica la vida, obligándoles a ir al hospital a por un medicamento que podrían tener en su farmacia.

No es lógico que algunos medicamentos sean retirados del circuito farmacéutico y se deriven hacia los hospitales

P. En ocasiones, los laboratorios de la industria farmacéutica han estado en el punto de mira de la sociedad. ¿Está justificado?

R. Si te das cuenta, en la cadena farmacéutica hay tres agentes: la farmacia, que es reconocida como un servicio muy útil; los distribuidores, que solemos ser muy desconocidos, y la industria farmacéutica, que es la que suele llevarse las críticas. Es un debate complicado: podrá haber habido situaciones negras, como en todos los sectores, pero la industria farmacéutica está enormemente regulada y tiene un comportamiento magnífico.

A veces hay debate sobre si los precios de los medicamentos son desorbitados, pero hay que entender que el desarrollo de un medicamento implica inversiones millonarias. Lo que no tiene sentido es la asimetría de precios que hay en todo el mundo, un colirio que en España cuesta 2,5 euros, en Estados Unidos cuesta 59 euros. Incluso dentro de Europa hay diferencias muy importantes que se escapan de la comparación del nivel de PIB de cada país. Esto es una locura, pero también un tema muy complicado. Muchas de las críticas a los laboratorios son sensacionalistas: todos están sujetos a muchos controles y mucho rigor, y el precio de un medicamento irá en función de lo que haya costado su desarrollo.

Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares. (Juanjo del Rey)
Juan Ignacio Güenechea, presidente de Cofares. (Juanjo del Rey)

P. ¿Hay algún país cuyo modelo farmacéutico les parezca ideal?

R. Te soy sincero, mi preferido en este sentido es España, tenemos un sistema farmacéutico ejemplar. La red capilar de farmacias es espectacular y el sistema de distribución farmacéutica es admirable. Cuando a alguien de Estados Unidos le dices que en España puedes tener cualquier medicamento en 2-3 horas, no se lo creen. Sin falso orgullo: en España probablemente tengamos la mejor cadena de suministro de medicamentos del mundo.

P. Si mañana Cofares se reuniese con el Gobierno, ¿qué medidas le pediría a corto y medio plazo?

R. No solo con el Gobierno, también con las administraciones descentralizadas, con las que también tenemos que interactuar. Lo primero que pediríamos es estabilidad: un marco legal definido, con objetivos definidos, con el compromiso de todos los agentes implicados y consensuado con todas las comunidades autónomas, para que no haya sorpresas en la gestión del gasto farmacéutico.

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