¿SERá UNA BURBUJA?

"Monte su gasolinera por 250.000€": el auge 'low cost' que (al fin) abarata el combustible

En España ya hay 2.600 gasolineras independientes y abre una nueva estación de servicio cada 36 horas. Parados invierten su despido en montar surtidores sin personal

Foto: La gasolinera de César Martín en Fuenlabrada. (R. M.)
La gasolinera de César Martín en Fuenlabrada. (R. M.)

César Martín había estado siempre del otro lado del volante. Trabajó dos años en Audi y 13 en Mercedes hasta que hace unos años, como millones de españoles, se vio en la calle. Entonces cogió su coche y comenzó a recorrer Madrid. Buscaba un buen lugar para colocar una gasolinera, hasta hace poco una empresa imposible pero que un decreto ley de 2013 convirtió en algo más sencillo. Hoy César tiene su propia gasolinera de bajo coste, llamada Gasolowcost. Son cuatro surtidores a la sombra de una estructura metálica en el polígono Cobo Calleja, la meca china al sur de Madrid. Se paga con tarjeta o efectivo directamente en la máquina, rotulada en castellano y chino, y vende a 0,969 el litro de diésel y a 1,078 el de gasolina 95. "Los números salen porque apenas tenemos gastos", explica visiblemente satisfecho.

César es una de las caras anónimas del fenómeno 'low cost' de la gasolina, que ha hecho que de forma pionera en la operación salida de principios de julio, y pese a los recelos de comunidades y ayuntamientos, baje el precio del carburante y haya una pelea en precios. "No sé cómo era antes pero puedo asegurar que ahora hay competencia". César está tan animado que el negocio va creciendo. "Allí va un centro de lavado y allá una máquina para la presión de los neumáticos que vamos a poner gratis". Ahora mismo, solo hay una oficina pequeña y dos surtidores con cuatro puestos para repostar. Él y su socio atienden en horario comercial, pero por la noche y a mediodía todo es automático. Una cámara vigila y un teléfono responde en caso de emergencia.

Comunidades y ayuntamientos aprueban normas y mociones contra estas estaciones pero la ley está de su parte y su número no para de crecer

A unos 600 metros hay una gasolinera de Repsol, con su tienda, sus barras de pan, sus refrescos… El litro de diésel normal cuesta 1,059 (un 9,28% más que en la vecina de bajo coste) y la gasolina de 95 está a 1,159 euros por litro (un 7,5% más). En un depósito de 50 litros, esas oscilaciones de precio dan diferencias de entre 4 y 4,5 euros al llenar el tanque. "A quien conduce poco no le importa, pero el que coge el coche todos los días sí lo nota", responde César.

Las gasolineras tradicionales insisten en que la suya es de mayor calidad, que los aditivos que llevan mejoran el rendimiento del motor, pero César sonríe y abre una carpeta enorme de papeles. "Compramos en un mercado diario. Mira la última factura. Me sirvió Galp el combustible con su aditivo. Es el mismo producto, funciona igual. Por eso la gente viene. El ahorro no viene del combustible sino de najar otros gastos". Alrededor no sobra nada. La gasolinera es minimalista. Aunque el margen que deja el carburante, plagado de impuestos, es pequeño, las 'low cost' sostienen que han conseguido arañar para vivira base de recortar en personal y en accesorios al repostaje.

César Martín ante uno de sus surtidores. (R. M.)
César Martín ante uno de sus surtidores. (R. M.)

La historia de Ballenoil no es tan distinta. David Querejeta había montado los centros de lavado de coches La ballena azul, que llegó a tener más de 160 centros de por toda España. Pero con la crisis la gente dejó de lavar el coche, y las subidas del precio de la luz hicieron imposible cuadrar las cuentas. "Solo un puñado de centros se podían aprovechar", cuenta en la sede de la empresa Querejeta, director de expansión de la marca. Poco antes había entrado de socio allí Juan Sanz, que había pasado 15 años como directivo en Exxon y dejó la empresa cuando la compró Galp. "Me había jurado no volver a saber nada del sector del petróleo, pero había que salvar la empresa, así que copiamos lo que se hace en muchos países europeos: instalar gasolineras automatizadas. No inventamos nada", explica este a su lado. La ballena azul tenía los emplazamientos y solo era cuestión de añadir surtidores. Así nació Ballenoil. "Somos hijos de la crisis", resumen.

Ballenoil tiene hoy más de 75 gasolineras y espera llegar a 90 antes de final de año. Aprovecharon que en diciembre de 2009 una modificación legal abría la puerta a estas instalaciones y en 2013 un decreto ley del Gobierno facilitó aun más la apertura. Además, la Comisión Nacional de Mercados y Competencia las ha apoyado. El pasado 7 de julio, el Consejo de Ministros aprobó la norma que detalla las condiciones de seguridad que deben tener estas gasolineras, como "un interruptor de paro de emergencia que permita el corte de corriente, la supervisión con cámaras de seguridad y la conexión a una central receptora de alarma".

"No inventamos nada. Montamos gasolineras automatizadas como hay en toda Europa", explican en la cadena Ballenoil, con más de 75 estaciones ya

Primero con cuentagotas y luego a trompicones, con trabas en algunas zonas y vía libre en otras, las 'low cost' se han multiplicado. Según un informe elaborado por la patronal de las petroleras (AOP), el año pasado abrieron en España 241 nuevas gasolineras, lo que ha llevado al país a superar por primera vez los 11.000 puntos de venta (11.188 en total). De ellas, el 23,23% ya no pertenece a una gran marca tradicional. En 2012, en España había 10.424 gasolineras y de ellas solo 1.700 eran de marcas independientes, 900 menos que actualmente.

Por supuesto, el camino no ha sido sencillo. La resistencia al cambio es una fuerza poderosa. "Vimos que aunque había muchas trabas, pero legalmente en el 60% del suelo industrial se podían instalar gasolineras, aunque muchos Ayuntamientos se oponían", añade Querejeta. "Nos dicen que si no tenemos probetas ni hojas de reclamaciones. Nosotros tenemos personal pero desde la asociación defendemos que se pueden cumplir todos los requisitos sin personal, con la domótica. Eso sí es una inversión", defiende.

Una estación de servicio de Ballenoil, la cadena 'low cost'.
Una estación de servicio de Ballenoil, la cadena 'low cost'.

La oposición no viene tanto de las petroleras, que cada vez se alejan más del negocio minorista y venden sus gasolineras, sino de las asociaciones de estaciones de servicio, que esgrimen que estas nuevas gasolineras no dan empleo, alimentan el fraude, no permiten el acceso a discapacitados y además son inseguras. El pasado 12 de julio, miembros de la recién creada Plataforma de Gasolineras Atendidas y Seguras se reunieron con diputados de la Comisión de Economía del Congreso y "trasladaron a los diputados sus inquietudes en torno a la proliferación de gasolineras desatendidas y de los riesgos que llevan asociados: inseguridad, destrucción de puestos de trabajo, recortes en los derechos de los consumidores, problemas de accesibilidad para las personas con discapacidad, además de no cumplir la legislación vigente".

Sindicatos y algunas asociaciones de consumidores están en contra de las 'low cost'. El sector mueve miles de millones y los 'lobbies' arden. El debate de la robotización asoma aquí antes que en otros sectores. Hace años hubo un conato de sacudida en el mercado cuando los hipermercados comenzaron a ofertar gasolina barata. Pero entre que su localización no está pegada a las carreteras y que su cuota de mercado no despegaba la cosa se quedó allí. Ahora la batalla va más en serio porque no hay barreras geográficas.

Muchas comunidades y ayuntamientos han ido aprobando legislación contra las gasolineras desatendidas, fantasma o automatizadas (cada uno elige la expresión que prefiere). Lo hacen con el argumento de defender el empleo. "El gasolinero ya casi nunca te sirve el combustible, es mentira. Tienen gente porque tienen una tienda, que es otro negocio. Se olvidan de que hace 20 años las gasolineras dejaron de servir la gasolina pero no bajaron el precio. Al menos nosotros somos más baratos", se revuelve Querejeta.

"Hace 20 años las gasolineras dejaron de servir la gasolina pero no bajaron el precio. Al menos nosotros somos más baratos"

Una de las claves radica en que la construcción es mucho más sencilla. Hay empresas que se dedican al proyecto de ingeniería y lo entregan llave en mano, como Rextoil. Javier Martínez, de la empresa, da las cifras básicas. "Por 250.000 euros uno puede montar una gasolinera sencilla, aunque depende mucho del tipo de parcela, de la obra civil que necesite, de los surtidores que quiera poner o del tipo de productos, del acceso a la carretera que necesite o las licencias que precise el ayuntamiento". Martínez pide tomar la cifra con cautela y señala que es fácil que se suban los costes si, por ejemplo, Carreteras exige construir un nuevo acceso o la parcela requiere más obra civil. César Martín, el dueño de la gasolinera low cost de Fuenlabrada, explica que la suya costó más, porque tuvieron que abrir un acceso de la carretera, aunque sí recuerda que había empresas que las ofertaban por esas cifras o incluso menos.

El responsable de Rextoil explica que hay gente que las está montando como autoempleo y quien se nota que va con la intención de levantar varias, de forma más profesional. Lo principal para que el negocio funcione, cuenta, es el emplazamiento. "El combustible se vende. Las ventas de coches en España van bien y esto es una inversión como un piso. La gente ya ha visto que los pisos no siempre suben y esto deja dinero. El riesgo es que se abran unas muy cerca de otras y entonces sí que hay problemas". El tiempo dirá las que aguantan. Si es una burbuja o si muchas gasolineras tradicionales afrontan un panorama oscuro.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
11 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios