detención del hombre seguido por el fbi y la cia

Operación policial para arrestar al abogado del Ajax y del segundo magnate de Rusia

Así fue la sorprendente detención en España de la mano derecha de Mikhail Fridman, el millonario de origen ucraniano vinculado a Donald Trump y Vladimir Putin

Foto: El abogado holandés Peter Wakkie.
El abogado holandés Peter Wakkie.

Como si se tratase de un sospechoso muy peligroso, la policía española desplegó ayer por la mañana un verdadero operativo para detener a Peter Wakkie, el administrador de Zed+, la empresa participada por inversores españoles, como la familia Dolset, Banco Santander, Juan Abelló y los Lara, y el segundo hombre más rico de Rusia, Mikhail Fridman. Nombres de mucho prestigio enzarzados en un litigio por el presunto pago de sobornos millonarios a familiares del Gobierno de Vladimir Putin que tiene en alerta a la Federal Bureau of Investigation (FBI) y a la Central Intelligence Agency (CIA) estadounidenses.

Entre 30 y 40 agentes de los cuerpos especiales de seguridad tomaron la Terminal 2 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas ante el estupor de los viajeros que estaban esperando a familiares y amigos. Las cámaras y los móviles de los allí presentes fueron requisados para evitar que tomaran cualquier imagen de la operación. Los hombres liderados por José Grinda, el fiscal anticorrupción especializado en los asuntos relativos al crimen organizado en Europa del Este, aguardaban a un señor bien vestido, con traje y corbata, que había tomado el vuelo de las 7:45 de KLM en el Aeropuerto Schiphol de Ámsterdam. Aterrizaba a las 10:10. Según la prensa holandesa, Wakkie fue puesto en libertad a última hora de la noche de ayer.

Realmente se le esperaba el pasado viernes, con motivo de una reunión en Madrid con inversores interesados en comprar Zed+, la sociedad domiciliada en la capital de los Países Bajos y de la que Wakkie es administrador desde finales de 2014 por decisión de una corte de resolución de conflictos. Pero Wakkie se excusó el pasado jueves a mediodía y comunicó que no podía venir a España cuando la policía española, en coordinación con la americana y la holandesa, ya lo tenía todo preparado. Pidió un cambio de fecha para desembarcar en Madrid, por lo que el plan tuvo que ser abortado, con el temor añadido de los investigadores de que el famoso abogado neerlandés sospechase que iban a por él.

Al contrario, el viernes de la semana pasada confirmó su presencia este lunes en Madrid para reunirse con Green Apple, una compañía de Europa del Este que había alcanzado un acuerdo con varios de los acreedores de Zel+ —BBVA, Santander, ING, HSBC, Raffeisen Bank y Alfa Bank, entidad controlada por Fridman— para quedarse con la compañía, al borde del colapso como consecuencia de la pelea entre los socios. Aseguró que vendría a Madrid acompañado de un asesor, Alejandro Bank, y de Frank Shreve, un consejero independiente de la empresa.

Así lo hizo, pero jamás pensó que nada más bajarse del avión tendría una comitiva de bienvenida compuesta por más de una treintena de policías que llevaban más de un año investigando un presunto fraude desde una filial de Zed+ en Rusia. Un asunto de impacto internacional, como demuestra que la CIA, el FBI y otros organismos estadounidenses se pusieran al frente de las pesquisas tras haber multado en 2016 a VimpelCom, la sociedad de Mikhail Fridman a través de la cual invierte en Zed+, con 835 millones de dólares por sobornos a familiares del presidente de Uzbekistán.

A falta de conocer los hechos oficiales que se le imputan, la policía detuvo a Wakkie por considerar que ha sido un colaborador necesario de los inversores rusos para hundir las cuentas de Zed+, impedir las investigaciones de los pagos millonarios a parientes de ministros del Kremlin y facilitar la compra a un precio irrisorio por parte de socios cercanos a Fridman. Un magnate de origen ucraniano que lo tenía a su vez en nómina —en Zed+ cobra 50.000 euros al mes— desde una fundación llamada Highland Marina Stiching, según consta en la documentación de las autoridades policiales. Desde la Fiscalía Anticorrupción española, declinaron dar detalles sobre la investigación por considerarla alto secreto, mientras que desde Ámsterdam no se daba crédito a la detención.

Porque Wakkie es un abogado de gran prestigio en Holanda. De hecho, es consejero de Ahold, uno de los grandes grupos de distribución del mundo —en España llegó a tener 600 supermercados—, presidente de TomTom, el fabricante de navegadores para coches y móviles, y hasta el pasado año consejero y presidente de la comisión de retribuciones de ABN Amro. No obstante, este cargo lo tuvo que dejar tras el escándalo por la subida de los sueldos del equipo directivo del mayor banco local, que fue nacionalizado en 2008 con un coste de 21.600 millones para el erario público.

Pero en Holanda se le conoce sobre todo porque es un habitual del consejo de administración del Ajax, el club más laureado del país, cuatro veces campeón de Europa. En 2012, tuvo que resolver un conflicto entre Johan Cruyff y el resto de consejeros del club de la franja roja, puesto que el mítico jugador holandés denunció al órgano de gestión por contratar a Louis Van Gaal como director general sin su consentimiento. Wakkie resolvió el litigio dando la razón al extécnico del Barça, que alcanzó sus mayores éxitos como entrenador en España, el lugar que ahora es una cárcel para el afamado abogado.

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