Se reunieron la pasada semana con Carles Puigdemont

El gigante de los cruceros Carnival explora nuevas inversiones en Barcelona

El secretismo con el que se ha llevado al cuestión puede venir determinado por la oposición de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, al turismo de cruceros

Foto: Un barco turistico se aleja del puerto de Barcelona. (EFE)
Un barco turistico se aleja del puerto de Barcelona. (EFE)

El líder mundial del turismo de cruceros Carnival Corporation está explorando nuevas inversiones en Barcelona, según han apuntado fuentes del sector turístico de la capital catalana. En este sentido, altos directivos de la empresa se reunieron en el Palau de la Generalitat con el presidente catalán, Carles Puigdemont, la pasada semana, en un encuentro programado fuera de la agenda oficial.

Ni la Generalitat ni Carnival Corporation han querido confirmar la reunión. Sin embargo, las mismas fuentes del sector turístico antes mencionadas han asegurado también que la cúpula de Carnival Group aprovechó su visita para reunirse también con el presidente del Puerto de Barcelona, Sixte Cambra.

Carnival es el líder mundial en el sector de cruceros. Opera con marcas como Costa Cruceros, Princess Cruisses, Carnival o Cunard, entre otras. Factura más de 15.700 millones de dólares al año y en 2015, según consta en la memoria del grupo, ganó 1.757 millones de dólares.

Foto: Carnival Corporation.
Foto: Carnival Corporation.

No han trascendido las características de la nueva inversión. Sin embargo, el propio presidente de la Generalitat reveló la pasada semana en las jornadas económicas de S’Agaró que había recibido en el Palau a “un grupo líder mundial en su sector de actividad, que estudia importantes inversiones en Cataluña”. Puigdemont no quiso desvelar más, pero la coincidencia en la agenda apunta a que se refería a la visita de Carnival.

El grupo Carnival ya tiene en marcha una importante inversión en Barcelona. Está construyendo una nueva terminal de cruceros, la E, en la que está invirtiendo 30 millones de euros. Esta terminal es una concesión del Puerto de Barcelona, tendrá 11.500 metros cuadrados y está previsto que esté finalizada en 2018.

No obstante, la firma planifica sus inversiones muy a largo plazo. La terminal E se anunció en 2013, pero la concesión del puerto no se produjo hasta el año pasado. Por tanto, la visita a Carles Puigdemont apunta a nuevos movimientos de este gigante del sector turístico en la ciudad.

Mayor operador

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

Cuando la nueva terminal esté en marcha, Carnival Group será el mayor operador crucerístico del Puerto de Barcelona, puesto que ya construyó en 2005 la terminal D, llamada Palacruceros, que se encuentra plenamente operativa. Los planes de Carnival es convertir Barcelona en su base para operar en el Mediterráneo.

El secretismo con el que se ha llevado la cuestión puede venir determinado por la oposición de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, al turismo de cruceros, ya que desde el equipo municipal se considera que la capital catalana está en una situación de saturación de visitantes, a un paso de convertirse en la nueva Venecia del Mediterráneo.

Morir de éxito

El sector prevé que se recibirán unos 2,6 millones de cruceristas en 2016 en el Puerto de Barcelona, lo que igualaría el récord histórico conseguido en 2011. En total, 40 navieras que operan en el puerto provocarán 750 escalas de cruceros este año. Unas cifras que hacen que este tipo de turismo se haya desestacionalizado del todo. Los cruceros ya no son solo para el verano, como pasaba antes con las bicicletas.

Hace un década, los cruceros fueron recibidos en Barcelona como agua de mayo, pero ahora se perciben como un exceso turístico más en un ciudad saturada

En los Presupuestos de 2017, ya se prevé una tasa turística que afectará a todos los cruceristas. Pero los beneficios económicos —en 2015, la actividad de los cruceros supuso una facturación de 796 millones de euros— no compensan para muchos los perjuicios en la convivencia, la saturación de barrios como el Gótic o las Ramblas o la pérdida de identidad de la ciudad. El cambio de sensibilidad es evidente. En 2013, cuando vinieron a pactar la inversión de la terminal D, Carnival desembarcó a bombo y platillo con una delegación de seis máximos directivos que incluyó al entonces vicepresidente ejecutivo, Giora Israel. Este año, han preferido venir de puntillas. Más cruceristas, sí. Pero sin que se note tanto.

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