nuevo aeropuerto internacional ciudad de mexico

La armada empresarial española entra en pista para el contrato del siglo en México

Será el Heathrow de Latinoamérica. El aeropuerto más importante de México está a punto de despegar, y todas las grandes constructoras españolas pujarán por él la próxima semana

Foto: Maqueta del futuro aeropuerto de Ciudad de México.
Maqueta del futuro aeropuerto de Ciudad de México.

Casi una cuestión de Estado. O sin casi. Así es como considera el Gobierno de Enrique Peña Nieto la faraónica obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), una infraestructura llamada a ser la terminal aeroportuaria más importante de América Latina, ya que atenderá, a partir de 2020, a cerca de 70 millones de pasajeros con tres pistas en operación simultáneas, según los cálculos del Ejecutivo azteca.

Pero el proyecto es mucho más ambicioso, y en su última fase, prevista para 2065, espera dar servicio a 126 millones de viajeros, con seis pistas paralelas con operaciones simultáneas. Para hacerse una idea de estas dimensiones, basta señalar que Barajas-Adolfo Suárez cerró 2015 con 46,8 millones de viajeros; mientras que el londinense Heathrow, la mayor puerta aérea de Europa, concluyó el pasado ejercicio con 75 millones de pasajeros.

Infografía del futuro Aeropuerto Ciudad de México.
Infografía del futuro Aeropuerto Ciudad de México.

Estos números, sumados al tradicional interés de los grupos de infraestructuras españoles por México, han colocado a todas las grandes constructoras nacionales en la pista de despegue para intentar hacerse con la principal obra del NAICM, el edificio terminal.

Durante todo el proceso de información y consulta que ha precedido a la presentación de las ofertas, previstas para el próximo 22 de noviembre, se han interesado por este contrato tanto las grandes cotizadas, ACS, Acciona, Ferrovial, FCC, Sacyr y OHL, como un nutrido grupo de medianas que también aspiran a hacerse con una parte del pastel, como Constructora San José, Azvi, Aldesa, Isolux y Rubau.

Todos estos grupos están actualmente negociando los consorcios internacionales con los que prevén participar formalmente en la puja, unos matrimonios que, según Reuters, podrían terminar uniendo a Ferrovial y ACS con el grupo mexicano ICA; mientras que FCC y su matriz, el Grupo Carso de Carlos Slim, podrían estar intentando convencer a Acciona de sumar fuerzas.

Además, Indra también está interesada en este contrato, que incluye tanto la edificación de la estructura y la obra de sus diferentes salas como todas las instalaciones mecánicas, eléctricas, de comunicaciones, informáticas y de seguridad.

Proyecto del interior de la nueva terminal.
Proyecto del interior de la nueva terminal.

Aunque la valoración del proyecto que licita el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) asciende a 13.000 millones de dólares (unos 11.900 millones de euros), entre todas las infraestructuras que se sacan a concurso (torre de control, pistas, instalaciones auxiliares...) el contrato estrella es la obra de la terminal, por la que pujarán las constructoras españolas la próxima semana, valorada en 3.500 millones de dólares (unos 3.200 millones de euros).

La última fase de construcción, prevista para 2065, espera dar servicio a 126 millones de viajeros, con seis pistas paralelas con operaciones simultáneas

Para México, se trata de un proyecto estratégico, no solo por las previsiones de tráfico futuras, sino porque solo durante el próximo ejercicio se estima que unas 40.000 personas trabajarán en las obras de esta infraestructura, la cual a su vez generará otros 80.000 empleos indirectos. Además, según los cálculos de la secretaría de Comunicaciones y Transportes, esta infraestructura permitirá garantizar la demanda de tráfico aéreo de los próximos 50 años.

Otro ejemplo de la cuestión de Estado en que se ha convertido este proyecto es que ha quedado fuera de los recortes presupuestarios y ha sido respaldado con la emisión de 2.000 millones de dólares (1.800 millones de euros) que realizó GACM el pasado octubre, a través de un fideicomiso que ha creado específicamente para financiar el nuevo aeropuerto, y que se ha dividido en dos colocaciones: una de 1.000 millones a 10 años y al 4,25%, y otra de 1.000 millones a 30 años al 5,5%.

Alianza con grupos mexicanos

Para conseguir alzarse con el triunfo, las constructoras españolas deberán sumar fuerzas en diversos consorcios donde la clave, según confiesan con la boca pequeña en el sector, será ir de la mano de un importante grupo mexicano, ya que la trascendencia que tiene el proyecto para el país norteamericano hace desconfiar de la posibilidad de poder adjudicarse el proyecto sin un importante socio nacional.

Durante el próximo ejercicio, se estima que unas 40.000 personas trabajarán en las obras de este proyecto estratégico para México

Ya en el concurso que se hizo para diseñar el aeródromo, cuya terminal tendrá forma de X en homenaje al nombre de México, se alzó con el triunfo el reconocido arquitecto Norman Foster junto al yerno de Carlos Slim, Fernando Romero, cuya presencia no ha estado exenta de polémica.

En las adjudicaciones que ya ha ido realizando GACM, como las correspondientes a las pistas o al proyecto para construir la losa de cimentación del edificio, la amplia representación española que acudió a las pujas en diferentes consorcios se ha ido quedado siempre fuera, ante la elección de grupos aztecas. Con alguna gloriosa excepción, como la lograda por Ineco y Ayesa, que forman parte del consorcio que se ha hecho con los servicios de supervisión técnica y administrativa de construcción del edificio terminal por 1.157 millones de pesos (56 millones de euros), sin incluir IVA.

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