Supermercados: Más de 60 franquiciados demandan a DIA por estafa tras quedarse en la ruina. Noticias de Empresas
han presentado una querella colectiva

Más de 60 franquiciados demandan a DIA por estafa tras quedarse en la ruina

Se unen para llevar a la cadena de supermercados a los tribunales por supuestos delitos de estafa, falsedad documental, apropiación indebida, coacciones, amenazas y maltrato psicológico

Foto: Imagen cedida por la Asociación de Afectados por Franquicias de Supermercados ASAFRAS.
Imagen cedida por la Asociación de Afectados por Franquicias de Supermercados ASAFRAS.

No son uno, ni dos, ni tres. Entre 60 y 80 franquiciados de distintos puntos de España han iniciado una ofensiva judicial contra DIA tras perderlo todo. Acusan a la cadena de supermercados de “estafa, falsedad documental, apropiación indebida, delito informático, coacciones, amenazas y maltrato psicológico”, reza la querella colectiva contra Distribuidora Internacional de Alimentación (DIA) admitida a trámite por el juez. En un principio, eran 20 demandantes de comunidades como Cataluña, País Vasco, Galicia, Madrid o Valencia, pero ahora decenas de personas están uniéndose a la causa.

“Se está tramitando una ampliación de la querella. Recibimos llamadas de franquiciados con graves problemas cada tres días”, relata Alberto a este periódico. Este exmilitar dejó su carrera para embarcarse en un nuevo proyecto junto a su mujer, vicepresidenta de la asociación de afectados ASAFRAS. Marga llevaba muchos años trabajando como encargada de una tienda DIA en Zamora cuando la convencieron para que invirtiese su capital. Su perfil era perfecto porque conocía bien los entresijos del negocio y se manejaba en él como pez en el agua. De hecho, tardó poco tiempo en duplicar las ventas del establecimiento: 120.000 euros al mes frente a los 55.000 previstos por la cadena, asegura Alberto. La paradoja está en que el aumento de ventas no se tradujo en beneficios para los franquiciados, sino todo lo contrario. Sus pérdidas superaron los 37.000 euros en apenas ocho meses.

DIA creció un 8,4% en 2014. Más de la mitad de sus tiendas están en manos de franquiciados

Según la querella -a la que ha tenido acceso El Confidencial-, DIA habría causado una situación insostenible para los demandantes a través de supuestas “falsificaciones de documentos, manipulación de códigos de productos y obligación de promociones a cargo del franquiciado, lo que hace imposible el cumplimiento de contrato y la obtención del margen de beneficios pactado”. Todos los afectados consultados coinciden en una idea: “Cuanto más vendes, más pierdes”. Josep abrió una tienda en Vic (Cataluña) y asegura que multiplicó por cuatro las ventas. “Pasamos de dos a ocho camiones cargados de productos a la semana, pero yo no veía ni un duro. Los papeles decían una cosa pero la realidad era otra”. Según la versión de este exfranquiciado, la cadena ni se inmutaba ante sus quejas. “Eso es que tus empleados te roban”, le llegó a decir un supervisor. No es el único que denuncia presiones, chantaje y maltrato psicológico por parte de la empresa.

Los demandantes critican el 'modus operandi' de DIA con su red de franquiciados.
Los demandantes critican el 'modus operandi' de DIA con su red de franquiciados.

La "absoluta tranquilidad" de DIA

“Estamos muy tranquilos porque no hemos estafado a nadie”, aseguran fuentes de DIA a este periódico. Con más de 1.800 franquicias en España, la cadena cree que los afectados representan un grupo muy reducido al que “quizá le haya ido mal el negocio” coincidiendo con una época de crisis que ha hecho mella en su red de franquiciados. “No tenemos resoluciones judiciales en contra, la justicia siempre nos ha dado la razón” hasta ahora, argumentan tras señalar que no tienen motivos para estar preocupados. Más de la mitad de sus tiendas (54,4%) están en manos de franquiciados. El grupo abrió 325 nuevas franquicias en 2014 según su última memoria anual. DIA creció un 8,4% en 2014 (267 millones de beneficio) y aumentó sus ventas un 1,1% respecto al año anterior.

No tenemos nada que nos preocupe a nivel judicial. No hemos estafado a nadie

La cifra de pérdidas asciende a 600.000 euros en el caso de Josep. Alberto y Marga dicen tener una deuda de 230.000 euros y pérdidas superiores a los 750.000, mientras que a José Francisco le reclaman más de 37.000 euros a pesar de que su tienda llegó a facturar más de 1.300.000 euros en un año. Este exfranquiciado -que emprendió acciones legales por su cuenta antes de que saliese adelante la querella colectiva- se hizo cargo de un establecimiento en Villarreal (Castellón) tras quedarse en paro por la quiebra de la empresa de azulejos donde trabajaba. “Pensaba que podía ganarme la vida con este negocio, pero pronto empecé a ver cosas que no cuadraban” porque las ventas seguían creciendo pero los beneficios prometidos jamás llegaban. “¿Cómo es posible que el negocio vaya bien y nosotros acabemos en números rojos?”, se preguntan los afectados tras cargar contra el 'modus operandi' de la empresa. La acusan de enriquecerse a costa de exprimir a sus franquiciados.

Imagen cedida por ASAFRAS.
Imagen cedida por ASAFRAS.

La demanda interpuesta por José Francisco acusa a DIA de aprovecharse de su total desconocimiento y buena fe. “Su principal fuente de ingresos proviene de las franquicias, que DIA consigue endosar mediante la creación de expectativas que no resultan reales (…) Evidentemente, no facilita ninguna información sobre el reguero de maltrechos franquiciados que deja atrás tras exprimirles sus escasos recursos”, señala el documento admitido a trámite por el juez. También destaca irregularidades relacionadas con el inventario. “El valor que la franquiciadora asignó al 'stock' de mercancías no se correspondía con lo que realmente había en existencias, con el evidente perjuicio económico derivado” para José Francisco.

No es la primera vez que la sombra de los abusos laborales se cierne sobre DIA. Un informe de JP Morgan incluso acusó a la cadena de supermercados de elevar los márgenes de beneficio a costa de sus franquiciados. La polémica no se queda en España. Brasil, Portugal o Argentina son algunos de los países donde las plataformas de afectados están elevando la voz para denunciar su caso.

Más que un dolor de cabeza

Al elevado coste económico se suma el desgaste psicológico. Días sin dormir, jornadas maratonianas de trabajo sin cobrar un céntimo, matrimonios rotos, familias volcadas para ayudar a sus seres queridos, serias dificultades para llegar a fin de mes… “Las circunstancias son muy duras. Te vuelves loco mientras ves cómo el negocio se te va de las manos”, relata Marga. Aunque ella ha conseguido conservar su vivienda, conoce casos de compañeros que no han corrido la misma suerte y aún así siguen asfixiados por las deudas. “Al final te sientes como un hámster: te pasas el día corriendo en la misma rueda y siempre estás en el mismo sitio. La presión es bestial” y la sensación de angustia es insoportable, añade Josep. Por eso han decidido unir fuerzas para que la justicia tome cartas en el asunto ante lo que consideran "una verdadera estafa".

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