800 millones en créditos a promotores

TPG y Goldman Sachs compran a Caixabank la última gran cartera de deuda del año

Los dos fondos se han impuesto en el 'Proyecto Atalaya', una de las mayores desinversiones bancarias del año y una de las carteras de deuda más importantes que había actualmente en venta

Foto: El presidente de CaixaBank, Isidre Fainé (d), y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar (i). (EFE)
El presidente de CaixaBank, Isidre Fainé (d), y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar (i). (EFE)

Broche de oro. TPG y Goldman Sachs han conseguido cerrar este 2015 con una de las operaciones de deuda más importantes del año bajo el brazo. Se trata del Proyecto Atalaya, un portfolio de créditos a promotores impagados que acaban de adquirir a Caixabank, entidad que ha sido especialmente activa en este tipo de desinversiones durante la segunda mitad del ejercicio, por un importe que podría rondar los 240 millones de euros.

Además de Atalaya, el banco presidido por Isidro Fainé también ha conseguido llevar a buen fin en los últimos meses el Proyecto Tourmalet, adquirido por Blackstone y que suma cerca de 800 millones, y la cartera More, otros 700 millones en créditos fallidos que despertó el interés de varios fondos internacionales y con la que terminó llegando a un acuerdo con Cerberus, según publicó 'Expansión'.

En total, con estas tres operaciones, la entidad catalana ha logrado traspasar cerca de 2.300 millones de deuda sólo en la segunda mitad del año, cifra que le convierte en la entidad más activa del periodo en este tipo de operaciones, sobre todo, después de que Bankia, salvo sorpresa de última hora, haya renunciado a cerrar este ejercicio la venta de Big Bang.

Sólo en la segunda mitad del año, Caixabank ha acordado la venta de tres carteras que le permiten sacar fuera 2.300 millones en préstamos tóxicos

Los fondos que se han interesado por los 4.800 millones de euros que conforman esta cartera han exigido al banco presidido por José Ignacio Goirigolzarri que la trocee antes de tratar de llegar a ningún acuerdo, petición que ha obligado a rehacer los números y ha retrasado el cierre de la operación, que estaba llamada a ser la más importante de 2015.

Gracias a este fuera de juego, Caixabank se erige como el gran protagonista del año en este tipo de operaciones, hasta el punto de que las tres carteras que ha vendido forman parte de las operaciones bancarias más importantes del ejercicio. De hecho, si se toman como referencia los datos de cierre del tercer trimestre, último con cifras oficiales, el banco ha reducido en un 30% su cartera de crédito a promotores, lo que ha jugado un papel fundamental para poder rebajar al 8,7% el ratio de morosidad, frente al 11% de media del sector.

Apetito de los fondos

Atalaya es la segunda gran operación que cierra TPG con Caixabank, ya que hace dos años también le compró el 51% de Servihabitat por 189 millones de euros, operación que permitió al fondo estadounidense hacerse con la gestión de los servicios inmobiliarios de la entidad por un periodo de diez años.

Por su parte, la operación más importante protagonizada por Goldman Sachs dentro del sector inmobiliario español en los últimos tiempos ha sido la compra de cerca de 3.000 pisos del IVIMA junto a Azora, en el verano de 2013, por 201 millones de euros. Pero la entidad estadounidense está muy activa en el análisis de este tipo de operaciones y, por ejemplo, estuvo a punto de llegar a un acuerdo para adquirir Procisa, sociedad promotora de la Finca, que también arrastra un importante problema de deuda.

Julián Cabanillas, CEO de Servihabitat.
Julián Cabanillas, CEO de Servihabitat.

Los grandes fondos internacionales han visto en las carteras de deuda de los bancos una oportunidad de oro para hacerse con todo tipo de activos inmobiliarios en España a precio de saldo, ya que estos préstamos tienen como colateral promociones, terrenos y edificios que son el verdadero objetivo de deseo de estos inversores internacionales.

Además, juegan con la ventaja de que se trata de un terreno vetado a la socimis, los otros grandes compradores del momento, lo que les deja prácticamente como únicos candidatos a hacerse con estas carteras. En breve también se espera el cierre de Silk, una cartera de 1.000 millones de deuda de Sareb que está dirigiendo Haya Real Estate pero que, durante todo el proceso de negociaciones con los fondos interesados, ha ido reduciendo su tamaño.

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