ante las nuevas pérdidas por la circular contable

Los accionistas de Sareb dan por perdido el grueso de su inversión y rechazan poner más

Las entidades financieras presentes en el banco malo van a tener que provisionar la parte de su inversión materializada en deuda subordinada porque se convertirá en capital para asumir pérdidas

Foto: Anuncio de venta de viviendas propiedad de Sareb en Madrid (Reuters)
Anuncio de venta de viviendas propiedad de Sareb en Madrid (Reuters)

La nueva circular con las normas contables para Sareb, aprobada el pasado viernes por el Banco de España, implica que las pérdidas de 2013 y 2014 se van a prolongar hasta 2016, como mínimo. Para absorberlas, el presidente del banco malo, Jaime Echegoyen, anunció la conversión en capital de los 3.600 millones que tiene en deuda subordinada. Y dado que estos instrumentos están también en manos de sus accionistas, estos deberán darlos por perdidos y provisionar este quebranto en sus cuentas de cierre 2015.

"Esto ya no es un riesgo potencial de pérdida que puedes provisionar o no según tu criterio subjetivo. Esto ya es una pérdida objetiva, tanto de los intereses que ya no vas a cobrar como del principal de la inversión. Ningún auditor te va a permitir no apuntarte el deterioro de la participación", explican desde uno de los accionistas de la sociedad semipública que gestiona la exposición inmobiliaria de las entidades rescatadas. Aparte,tendrán que provisionar el grueso de su inversión en capital, ya que los 1.200 millones iniciales se han reducido a 350 con las pérdidas de los dos últimos años, y su recuperabilidad se antoja remota en la nueva situación.

Desde otro accionista, añaden que "no es casualidad que la norma se haya aprobado el 2 de octubre". "Si lo llegan a hacer dos días antes, las entidades habrían tenido que apuntarse esta pérdida ya en las cuentas del tercer trimestre que van a presentar en las próximas semanas. De esta forma, no se notará el impacto hasta los resultados de cierre de ejercicio que se presentan en febrero".

Cuando se constituyó Sareb, el Gobierno 'invitó' a las entidades financieras sanas y a las aseguradoras a entrar en su capital con el fin de que más del 50% estuviera en manos privadas para que no consolidara como deuda ni déficit públicos. Todas, salvo BBVA -que al final va a ser el único que se libre de estas pérdidas- aceptaron la invitación. Y estructuraron su inversión en un 25% en forma de capital (acciones) y un 75% en deuda subordinada; este instrumento es un híbrido parecido a las preferentes que cobra un interés anual -a diferencia de las acciones- pero que también asume pérdidas en caso de que la sociedad las sufra, como es el caso ahora.

Los más perjudicados: Santander... y el Estado

Así, según la memoria de Sareb, Santander es el principal tenedor privado de subordinada, con 598,2 millones en estos instrumentos. Le siguen Caixabank, con 431,9 millones; Sabadell, con 238,1, y Popular, con 204,6. Más de 40 millones poseen Kutxabank, Ibercaja, Bankinter, Unicaja, Cajamar y Mapfre. Por supuesto, el principal inversor en subordinada y afectado por estas pérdidas es el Estado a través del FROB, ya que posee 1.652,4 millones, el 45,9% de los 3.600 millones totales. Esta clasificación se repite en el caso de las acciones de Sareb, con unas cuantías que suponen la tercera parte de las comentadas.

Según las fuentes consultadas, algunas de estas entidades comenzaron a provisionar parte de estas posiciones ya en 2014, por un criterio de prudencia contable. Aunque no todas: por ejemplo, el Santander no lo hizo, según estas fuentes. Ahora bien, provisionar esta participación para un banco del tamaño del que preside Ana Botín es mucho menos doloroso que hacer lo propio con una cantidad menor para otras entidades con un balance mucho más pequeño.

Ni un euro más en el banco malo

En todo caso, las fuentes consultadas aseguran que ninguno de los accionistas está dispuesto a poner un euro más en el banco malo -de hecho, algunos confiesan que inicialmente el Gobierno les pidió una inversión mayor pero se negaron- para absorber más pérdidas. El propio Echegoyen ha negado esta eventualidad, ya que considera que con los 3.600 millones de la subordinada, más los 350 de capital que aún le quedan a la sociedad tras las pérdidas de 2013 (261 millones) y 2014 (585 millones), tendrá de sobra para absorber los quebrantos de los próximos años.

Eso, sin contar la minusvalía latente de 2.700 millones que acumula por la valoración de un derivado de tipos de interés que vence en 2022, como desveló El Confidencial en mayo. Según la norma contable, no debe provisionar este importe y no se reflejará en la cuenta de resultados.

La circular contable del viernes pasado obliga a la sociedad a valorar individualmente a precios de mercado todos sus inmuebles entre 2015 y 2016 (unos 250.000 inmuebles antes de final de año) y a provisionar el deterioro de dicho valor, lo que prácticamente garantiza nuevas pérdidas en los dos ejercicios. En total, Sareb deberá valorar periódicamente con esta metodología los más de 100.000 inmuebles propios, 400.000 en garantía, y unos 70.000 préstamos que recibió en el momento del traspaso. La norma contable establece la obligación de valorar individualmente estos activos a precios de mercado, frente al criterio utilizado en el momento del traspaso, en que se fijaron descuentos medios por tipos de activos.

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