Los antiguos dueños de Pescanova quieren cotizar en bolsa para reconquistar la empresa
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LA BANCA CONTROLARÁ EL 80%

Los antiguos dueños de Pescanova quieren cotizar en bolsa para reconquistar la empresa

La banca ha aceptado finalmente que los antiguos dueños de Pescanova se hagan con un 20% de la empresa sin aportación dineraria. El acuerdo deberá hacerse efectivo hoy en la junta general

Foto: Sede central de la empresa Pescanova en Chapela. (EFE)
Sede central de la empresa Pescanova en Chapela. (EFE)

Todo está listo para que la junta general apruebe este martes la nueva etapa de Pescanova bajo control de la banca acreedora pero con una participación relevante de los antiguos dueños, que acumularán un 20% del capital de la empresa en compañía de los pequeños accionistas del grupo pesquero. El presidente del comité de vigilancia y representante de las entidades financieras en todo el proceso de reconversión, Jacobo González-Robatto, ha admitido la propuesta mejorada presentada por los socios minoritarios y que hoy será votada en la asamblea convocada a media mañana en la sede social de Chapela, en Pontevedra.

El diseño de la operación que se plantea supone el traspaso de activos y pasivos de Pescanova a una nueva empresa que lógicamente adoptará la marca de su antecesora. La Nueva Pescanova nacerá con unas deudas de 1.050 millones de euros y un patrimonio de 60 millones, según los estados contables a fecha de 30 de junio pasado. La evolución prevista para los próximos meses apunta a un incremento de los recursos propios derivado de la refinanciación en ciernes de la filial argentina, en la que está anunciada una quita del orden de 40 millones adicionales.

Los 100 millones que aparecen en la tarjeta de visita de la Nueva Pescanova son la clave del acuerdo con los bancos acreedores del llamado G-7, que integran La Caixa, Sabadell, BBVA,Popular, Abanca, Bankia y el UBI italiano. Todas estas entidades encabezan el grupo de accionistas de control que dispondrá de un 80% de las acciones de la empresa. La propuesta inicial del convenio establecía la obligación de efectuar una ampliación de capital de 46 millones de euros, de los que 39 serían aportados por los bancos y siete por los antiguos accionistas. Al final, y dada la mejoría inesperada de la empresa, dicha inyección de dinero fresco se reducirá a una cifra de 10 millones de euros, íntegramente financiados por los bancos.

La Nueva Pescanova será presidida por González-Robatto como cabeza visible de un nuevo consejo de administración que reflejará el dominio mayoritario correspondiente a los actuales acreedores bancarios, si bien es previsible que los antiguos dueños y accionistas hagan valer su 20% en el capital con alguna representación proporcional en el futuro órgano de gobierno. Los propietarios de esta participación accionarial de referencia nuclearán su posición en torno a una empresa que, bajo la denominación de Antigua Pescanova, se convertirá en una sociedad 'holding' con la pretensión de cotizar en bolsa.

La misión de los antiguos dueños de Pescanova consiste en reconquistar la empresa a poco que los bancos pongan participaciones a la venta

La Antigua Pescanova será el mecanismo jurídico que vinculará al grupo de socios compuesto por Carolina Masaveu, Demetrio Carceller, José Antonio Pérez-Nievas y los fondos Luxempart, Cartesian y Broadbill, aparte del antiguo presidente de la compañía, Manuel Fernández Sousa. Todos ellos, a través de sus respectivas sociedades patrimoniales, se han unido para defender sus derechos futuros en la empresa y con la intención de recuperar cuotas de poder accionarial a poco que los bancos planteen soluciones para reducir su riesgo en la multinacional gallega.

El consejo de la Antigua Pescanova, compuesto por Alejandro Legarda, Diego Fontán, Fernando Herce y César Mata, ha tratado de negociar con los bancos un derecho de tanteo como comprador preferencial de cualquier eventual paquete de venta. Las entidades financieras no han querido asumir ningún compromiso en este sentido, por lo que los propietarios del 20% del grupo pesquero buscarán ahora la autorización de la CNMV para apelar a los mercados de capitales en busca de una financiación que les facilite eventuales operaciones de compra.

En definitiva, la Nueva Pescanova dará identidad a un proyecto industrial que exigirá una buena dosis de gestión pero que, en contra de lo esperado, nace con un patrimonio positivo y unas expectativas de negocio orientadas al mercado internacional, Centroamérica y Argentina, principalmente. La Antigua Pescanova se convertirá en una compañía instrumental, tenedora de un número de acciones equivalentes al 20% de su participada, cuya misión fundacional no es otra que llevar a cabo lo que en Galicia se considera la ‘operación de reconquista’ del grupo pesquero.

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