Más del 50% son fraudes automovilísticos

Pícaros que castigan tu bolsillo... o cómo te suben el seguro por culpa de los tramposos

No son la generalidad, pero provocan millones de gastos a las aseguradoras, que trasladan después a la póliza de sus clientes para cuadrar sus cuentas. Los fraudes son de lo más variopintos

Foto: Un coche se empotra contra una tienda en Lleida. (EFE)
Un coche se empotra contra una tienda en Lleida. (EFE)

Cada vez que aparece un gran caso de corrupción que sacude a la política o la banca, la gran mayoría pone el grito en el cielo. Sin embargo, el reproche aminora de manera sustancial cuando quien lo comete es un allegado, conocido o simplemente un ciudadano de a pie.

A pesar de las consecuencias, es difícil ver que alguien se escandalice cuando aparece un intento de regatear al fisco o si se maniobra para “colarsela” al seguro. Las consecuencias del fraude fiscal se sufren en forma de recortes en las prestaciones de servicios sociales. En el caso del apaño a las aseguradoras, el perjucio lo sufre su bolsillo, cuando la compañía le sube la póliza para mantener sus honorarios. “La banca siempre gana” que reza el dicho popular se podría traducir en este caso como “la aseguradora a la larga nunca pierde”. Aunque es difícil que la empresa en cuestión relacione directamente los fraudes que le cuelan con la subida del seguro, tenga la certeza de que a la larga lo hará.

Casos reales de intento de fraude

Las maneras en que los timadores intentan cobrar por supuestos falsos son de lo más variados. La Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones (ICEA) refleja cada año los supuestos más curiosos que finalmente fueron descubiertos. En 2014, un hombre de 72 años exageró lesiones y secuelas psíquicas tras un atropello cuando andaba en bici. Otro denunció la sustracción de un vehículo de lujo a punta de pistola en Nápoles cuando en realidad la supuesta víctima estaba vendiéndolo en Melilla. En relación con los fraudes automovilísticos, los más frecuentes con diferencia del resto, también apareció un piloto profesional que sufrió graves lesiones yendo de acompañante en una moto, cuando en realidad los daños físico se los había producido con anterioridad, en una competición, según explica ICEA.

Se denunció la sustracción de un vehículo de lujo a punta de pistola en Nápoles cuando en realidad la supuesta víctima estaba vendiéndolo en Melilla

Pero los fraudes no se circunscriben únicamente al campo automovilístico. Una empleada había dado hasta 37 partes falsos de roturas y desperfectos de bienes de su trabajo y cobraba por ello a espaladas de su jefe. También se dio el caso del hundimiento de un buque que pretendía cobrar la pertinente indemnización de su seguro sin contarle que pocos años antes lo había sometido a una importante reforma de la que partían los desperfectos desencadenados.

Un barco hundiéndose al lado del puerto. (EFE)
Un barco hundiéndose al lado del puerto. (EFE)

Se puede rizar el rizo aún más. Un empresario se autoinculpaba de un grave accidente laboral porque la responsabilidad real recaía sobre una compañía que carecía de seguro de responsabilidad civil y empleaba ilegalmente a trabajadores inmigrantes y que, curiosamente, pertenecía a la ex amante del autoinculpado, con quien compartía un hijo fruto de un affaire.

Los fraudes pueden ir más lejos y estar acompañados de falsificaciones para revestirlos de mayor credibilidad. Una mujer contrató una póliza y al poco tiempo sufrió un traspiés. Tras el alta, se vuelve a caer. En ambos casos, remite sendos informes médicos que atestiguan esta desgracia, que conllevan además un certificado de baja de la Seguridad Social. Pero al investigar lo sucedido se verifica que el doctor que firmaba los partes médicos no trabajaba en el hospital donde supuestamente había tratado a la víctima desde hacía cinco años. Otro caso con parte médico de por medio es el de una mujer que sufrió varios ingresos hospitalarios graves en su país de origen, pero que cuando regresó a España no se sometió a ningún seguimiento médico. El asunto no se queda ahí y otra mujer presentó, poco tiempo después, un caso similar procedente del mismo país de origen. Ante la extrañeza del caso, se descubre que ambas mujeres, que no habían solilcitado cuidados médicos a su regreso a España, son amigas, viven en el mismo pueblo y se muestran en las redes sociales juntas y bailando.

Un supuesto espectador de una capea denunció que un astado le había embestido y le había partido ambas piernas. En realidad participaba en medio del ruedo

Las redes sociales se están convirtiendo en un aliado para destapar casos sospechosos. Un supuesto espectador de una capea denunció que un astado le había embestido y le había partido ambas piernas. Las redes sociales, sin embargo, descubrieron a esta supuesta víctima en medio de la arena del ruedo y en plena acción taurina.

Todos estos casos finalmente fueron descubiertos por las aseguradoras, con lo que consiguieron evitar pagar las indemnizaciones tal y como explica ICEA. Sin embargo, se desconoce cuántos casos acaban bien para el timador del seguro. Un informe publicado por AXA en 2015 muestra que las detecciones se han ido incrementando en los últimos años. Este documento precisa que existen tres tipos de defraudadores: el ocasional u oportunista, que se ve inmerso en un siniestro e intenta aprovecharse de él. El premeditado, que se planifica con antelación, y el organizado, que implica a profesionales del sector con bandas o tramas que intentan sacar un fuerte beneficio a costa de la aseguradora.

Los fraudes más de moda

El informe de AXA señala que hay dos tipos de fraude que han crecido exponencialmente en los últimos años. Por un lado, declarar una lesión después de un siniestro cuando ésta ya existía previamente. Este fraude ha aumentado un 233% en los dos últimos años. Tal y como sostiene AXA, aunque más del 80% de las reclamaciones son por daños materiales, las peticiones de indemnización por daños físicos tienen un coste medio mucho más elevado. El otro fraude de moda es el whiplash, o latigazo cervical. Éste consiste en aducir dolencias del cuello y la zona de las cervicales y ha aumentado un 40%. Según explican desde UNESPA, la asociación empresarial del seguro, este tipo de triquiñuela es muy eficaz ya que los médicos facultativos tienen dificultades para descartar esta dolencia si el afectado aduce doleres en la zona, ya que no se pueden comprobar con facilidad a la hora de hacer un diagnóstico.

La grúa remolca un vehículo después de un choque. (EFE)
La grúa remolca un vehículo después de un choque. (EFE)

Exagerar esta dolencia cuando se sufre un golpe, habitualmente al recibir un impacto en el coche por la parte trasera, es conocido popularmente como “tirar de cuello”. Incluso en algunos foros se habla explícitamente de esto y de las posibilidades que hay para conseguir cobrar una indemnización.

El defraudador exitoso

Esteban, un defraudador con nombre ficticio, explica cómo ha realizado tanto él como acompañantes suyos en un vehículo la artimaña del latigazo cervical. Al recibir el golpe por detrás, exageran de manera ostensible los dolores provocados por el accidente. Acto seguido piden asistencia médica para conseguir un parte de lesiones que avale su reclamación. Tras ello, y bajo la tutela de un abogado que les asesora y forma parte de la operación, realizan la reclamación al seguro, donde solicitan cuantías que superan ampliamente los 3.000 euros. Tanto Esteban como otros de sus acompañantes han conseguido llevar su fraude a buen puerto, una reclamación que Esteba ha logrado urdir y cobrar en más de una ocasión.

Los datos

La industria aseguradora está intentando cazar a la mayor cantidad de timadores. Según cálculos de Unespa, en 2014 se registraron un total de 413.000 intentos de fraude. Más del 50% se corresponde a siniestros relacionados con el automóvil. Traducido a dinero, estos fraudes detectados sumaban un total de 1.600 millones de euros. Si se divide el montante total de dinero detectado en fraudes automovilísticos, en torno a los 755 millones, por los alrededor de 24 millones de coches que hay en España, el ahorro sería de 32,5 euros por vehículo, detallan los cálculos de Unespa. Según AXA, la detección del fraude consiguió ahorrar casi un 5% en el seguro de auto y un 5,7% en industriales. 

Según cálculos de Unespa, en 2014 se registraron un total de 413.000 intentos de fraude. Traducido a dinero, supone un total de 1.600 millones de euros

Por elevadas que puedan parecer estas cifras, desde la patronal de las aseguradoras recalcan que los defraudadores son una minoría y que la gran mayoría de clientes de seguros es gente honesta. Es decir que, aunque este tipo de pequeñas corruptelas no se producen de forma generalizada en la sociedad, existen.

Resulta difícil saber hasta qué punto se recurre a ellas. Como también es complicado saber cuánto se encarecen las pólizas de seguros debido a las indemnizaciones que paga la industria aseguradora por reclamaciones falsas. Sin embargo, la lógica empresarial dice -y así lo admiten agentes del sector- que los compañías deben ingresar más de lo que gastan para poder ser viables. Si pagan indemnizaciones falsas, aunque puedan recurrir a otros recursos y cada empresa tenga su estrategia comercial, finalmente tendrán que subir las pólizas para equillibrar sus resultados, lo que significa es que la picaresca de algunos la paga el resto.  

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