tomaría cerca del 20% del capital

La venta de La Finca encalla en la recta final de las negociaciones con Apollo

Tras haberse impuesto en la terna final de candidatos para adquirir un 20% de Procisa, el fondo sigue sin cerrar un acuerdo con la inmobiliaria y no se descarta que la operación termine cayéndose

Foto: Parque Empresarial La Finca, propiedad de Procisa. (Gtres)
Parque Empresarial La Finca, propiedad de Procisa. (Gtres)

Blackstone, Goldman Sachs y Apollo. Lo más granado de los grandes fondos internacionales formó la terna final que pujó la pasada primavera por entrar en Procisa, la inmobiliaria de la familia Cereceda famosa por haber desarrollado la urbanización de lujo La Finca, un mosaico de mansiones ubicado en la madrileña localidad de Pozuelo, la ciudad con mayor renta per cápita de toda España.

La firma dirigida en España por Andrés Rubio fue la elegida para negociar en exclusiva los términos finales del acuerdo, según ha confirmado El Confidencial con fuentes conocedoras, unas conversaciones que, sin embargo, siguen sin llegar a buen puerto debido a la complejidad que ha caracterizado a todo este proceso.

Dirigida por N+1, esta operación debe analizarse desde la perspectiva de una empresa familiar que, tras el fallecimiento del padre y alma mater, Luis García Cereceda, se enfrenta al reto de la sucesión en medio de la mayor crisis inmobiliaria que se recuerda, un explosivo cóctel que detonó el pasado ejercicio, cuando logró refinanciar su deuda a cambio de que la banca acreedora le marcara una dura hoja de ruta, que condiciona tanto los precios de venta de activos como la capacidad de la empresa para repartir dividendo.

Una de las exclusivas mansiones de la urbanización La Finca. (A-Cero)
Una de las exclusivas mansiones de la urbanización La Finca. (A-Cero)

Presionada por esta dos circunstancias, y por el deseo de dar salida a algunos miembros de la familia, Procisa encargó a N+1 la búsqueda de un inversor con la idea de que éste fuera un socio minoritario. De hecho, en las conversaciones mantenidas con Apollo, el porcentaje que se ha puesto sobre la mesa ha sido del entorno del 20%, paquete que el fondo está dispuesto a adquirir sobre la base de un valor de empresa próximo a los mil millones.

Pero nadie hace una inversión de cientos de millones de euros para ser un convidado de piedra y Apollo ha dejado clara su intención de profesionalizar la gestión y entrar en la compañía con mando en plaza. Es en este punto donde parecen haberse complicado las conversaciones, según fuentes conocedoras, que no descartan cualquier escenario. Tanto desde Apollo como desde N+1 descartan hacer comentarios a esta información, alegando que se trata de una operación confidencial.

Las oficinas, la joya de la corona

Aunque Procisa es conocida por su labor como promotora en La Finca, la verdadera joya de la corona del grupo, y lo que más ha despertado el apetito de los fondos que han analizado la operación, ha sido su pata patrimonialista, con el Parque Empresarial La Finca a la cabeza. De hecho, algunos inversores trataron de convencer a N+1 para que separara las dos actividades y sacara al mercado el negocio de oficinas.

Con un activo de 900 millones de euros, unos fondos propios cercanos a los 200 millones, una deuda de 600 millones y unas pérdidas de 19 millones en 2013 (último ejercicio con cuentas oficiales), la compañía necesita una inyección de liquidez para cumplir con sus bancos, por una parte, y seguir promoviendo, por otra.

Vista aérea de la urbanización La Finca.
Vista aérea de la urbanización La Finca.

De hecho, otro de los activos que más ha interesado al mercado han sido dos suelos que posee junto a La Finca, terrenos especialmente apetitosos en un momento en el que hay muchos fondos buscando solares para promover en zonas prime. Además, Procisa posee un complejo de oficinas en Cardenal Marcelo Spínola, varios edificios de oficinas repartidos por la capital, y los desarrollos de La Romana (República Dominicana) y Cartaya (Huelva), donde aspira a replicar el éxito de La Finca.

Apollo, por su parte, se ha destapado en los últimos tiempos como uno de los fondos internacionales más interesados por el sector inmobiliario español. Tras hacerse con Altamira, ha participado en numerosos ventas de carteras de deuda bancaria ligadas a este sector, en algunas con éxito, como ha ocurrido en el Proyecto Coronas, donde se ha hecho con 550 pisos de BMN por 16 millones de euros.

La entidad estadounidense cuenta con un cheque de mil millones de euros para seguir invirtiendo en España, mercado donde ha cerrado importantes operaciones como la citada de Altamira o EVO Banco.

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