le perdona otro pago al grupo celsa

La gran banca le da otro trato de favor a Celsa, el mayor grupo industrial de Cataluña

Los seis mayores bancos nacionales le han dado una segunda prórroga al grupo siderúrgico de la familia Rubiralta ante la imposibilidad de la compañía de atender a un pago de 45 millones

Foto: Imagen de las oficinas del Grupo Celsa. (Celsa Group)
Imagen de las oficinas del Grupo Celsa. (Celsa Group)

Mientras el mundo financiero se lleva las manos a la cabeza por el impago de Grecia, las empresas españolas siguen teniendo problemas serios para afrontar el abono de sus deudas. Una de ellas es Grupo Celsa, la mayor compañía siderúrgica de España y la mayor industria de Cataluña, la cual ha obtenido otra dispensa de la banca ante el vencimiento de un préstamo al que no ha podido atender.

La multinacional de la familia Rubiralta no pudo hacer frente el pasado 7 de junio a 45 millones de euros que no estaban al corriente desde diciembre de 2014. En aquel momento, la banca, encabezada por CaixaBank, BBVA, Santander, Bankia Banco Sabadell y Popular, le concedió una prórroga de seis meses para hacer frente a esa factura, cuyo origen estaba en la refinanciación lograda a mediados de 2013 por 2.700 millones de euros.

Hace justo dos años, Grupo Celsa, la segunda siderúrgica de Europa, con cerca de 7.000 empleados, recurrió a un juez mercantil para sacar adelante el acuerdo de reestructuración de la deuda debido a la oposición de varias entidades extranjeras. Un hecho insólito en España que después ha sido regulado por el Ministerio de Economía para ayudar a las empresas presuntamente viables que no pueden atender sus obligaciones en un momento puntual.

La multinacional de la familia Rubiralta no pudo hacer frente el pasado 7 de junio a 45 millones de euros que ya habían sido impagados en diciembre

El acuerdo para alargar el vencimiento de los 2.700 millones con la banca hasta 2018 incluía una línea adicional de financiación de 82 millones para superar su asfixiante situación de liquidez, la cual tenía que devolver en 18 meses, es decir, en diciembre de 2014. Tenía pendientes 50 millones, de los que solo pudo pagar 5, por lo que los bancos españoles le dieron hasta junio de 2015 para amortizar los 45 restantes. 

El día 7 del pasado mes, Celsa tampoco pudo acometer esa cantidad. Según aseguran fuentes de los bancos acreedores, la compañía de los Rubiralta pagó cerca de 15 millones (otras fuentes lo cifran en 20), por lo que dejó a deber otros 30. Ante esa situación, las entidades financieras le han dado otros seis meses más, hasta finales de ejercicio, con el compromiso de que durante este periodo se venda Celsa Nordic, una filial escandinava que el grupo no ha podido enajenar durante el primer semestre del año al no conseguir el precio pretendido. Con esta desinversión se cubriría el pago.

Fuentes oficiales de la empresa, tras tener acceso a la noticia antes de su publicación sin permiso, han enviado un comunicado en el que indican que "desmentimos radicalmente que el grupo Celsa haya incurrido en incumplimiento alguno, con cualquiera de sus proveedores o financiadores". No obstante, Francisco Cardona, del departamento de comunicación, no quiso responder a las reiteradas preguntas de este medio sobre si la compañía había pagado o no los citados 45 millones y si había obtenido una nueva dispensa de la banca. Otras fuentes internas indican que esa amortización era voluntaria y no obligatoria, por lo que han obtenido la nueva prórroga sin entrar en ningún tipo de impago oficial.

A lo que sí hizo frente Celsa es a los 24 millones que debía amortizar del principal del préstamo sindicado -2.700 millones- sobre el que no tenía posibilidad de prórroga, ya que de lo contrario hubiesen saltado directamente las cláusulas de impago o default. Según el calendario de pagos, la compañía tiene obligaciones semestrales a partir del 7 de junio de 2015, siendo del 1,8%, 2,9% y 4,3% del principal para los ejercicios 2015, 2016 y 2017, respectivamente, y del importe pendiente en 2018.

Patada hacia adelante

Para sacar adelante semejante ultimatum, además de las garantlas personales y garantías reales sobre algunas de sus acciones y/o participaciones, así como de ciertas cuentas bancarias, la familia Rubiralta tuvo que poner otros bienes adicionales a favor de las entidades financieras, entre las cuales destacaban determinados inmuebles y ciertas existencias, según asegura la propia empresa en su memoría. En consecuencia, en caso de impago, CaixaBank, BBVA, Santander, Bankia Banco Sabadell y Popular se quedarían con el grupo industrial, una situación que van a trata de evitar para no tener que provisionar y embarrar sus balances. La empresa confía en poder cumplir con sus obligaciones a futuro.

A lo que sí hizo frente Celsa es a los 24 millones que debía amortizar del principal del préstamo sindicado sobre el que no tenía posibilidad de prórroga

El buen trato de la banca a Celsa llama la atención si se tiene en cuenta que el auditor, EY, ya ha advertido en las dos últimas auditorías que la multinacional ha incurrido en ciertas incorrecciones. La firma de consultoria aconsejaba al grupo haber deteriorado ciertos activos, por lo que su resultado hubiese tenido que ser modificado en 258,8 millones, mientras sus reservas se hubieran tenido que reducir en 36 millones. La compañía arrastraba a cierre de 2013, último dato disponible, un fondo de maniobra negativo de 280 millones.

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