SUSPENSIÓN DE PAGOS DE tp ferro

El Gobierno se niega a rescatar el AVE a Francia tras la tercera demanda de ACS

El Ministerio de Fomento rechaza aportar más dinero público a TP Ferro, la filial de Florentino Pérez que explota el AVE que une Barcelona con París y que está en preconcurso de acreedores

Foto: Tren de Alta Velocidad (EFE)
Tren de Alta Velocidad (EFE)

Las algodonadas relaciones entre Florentino Pérez y el Gobierno de Mariano Rajoy se han cuarteado después de que el año pasado el Ministerio de Industria rescatase a la constructora con 1.500 millones por el fracaso gaseoducto del Castor. Tras las críticas recibidas, Fomento se ha negado ahora a aportar capital para salvar de la suspensión de pagos a TP Ferro, la concesionaria propiedad de ACS, que ha puesto una tercera demanda al Reino de España en los tribunales internacionales de arbitraje.

Se trata de un nuevo pulso que el presidente de la mayor constructora del país le plantea a Ana Pastor, a quien le ha reclamado en diversas ocasiones que le compense por las pérdidas registradas en la compañía encargada de unir España con Francia a través de trenes de alta velocidad. En esta nueva demanda, TP Ferro, participada al 50% por ACS e Eiffage, reclama a los dos países 34 millones de euros adicionales a los más de 450 que ya les solicitó en un tribunal de Suiza en las dos reclamaciones anteriores.

La primera exigencia consistió en una indemnización de 93 millones de euros, que crecía en 3,6 millones cada mes, para reequilibrar la situación patrimonial de la línea de AVE entre Lleida y Perpignan, una vía férrea que registraba pérdidas diarias dado el escaso número de trenes en circulación y la bajísima ocupación, tanto de viajeros que iban camino de París como de mercancías.

Soraya Sáénz de Santamaría y Ana Pastor (EFE)
Soraya Sáénz de Santamaría y Ana Pastor (EFE)

El tribunal helvético con sede en Ginebra todavía no se ha pronunciado sobre esta petición, pero sí lo ha hecho sobre otra denuncia de ACS y su socio galo en la que reclamaban al Gobierno un cheque de 350 millones por sobrecostes de una obra que ascendió a 1.200 millones de euros. Cuatro de los cinco jueces consideraron que la constructora de Florentino Pérez no tenía derecho a reclamar nada porque los problemas técnicos que se encontró al desarrollar el proyecto los tenía que haber calculado mejor.

Ahora, después de que el pasado 19 de marzo TP Ferro presentase el preconcurso de acreedores, tal y como adelantó El Confidencial, ACS e Eiffage han metido más presión al presentar una nueva reclamación mediante arbitraje internacional, medida de fuerza que llega al mismo tiempo que los acreedores están negociando con la concesionaria y los dos Gobiernos una solución antes del próximo mes de julio. De no alcanzarse, la compañía entraría en suspensión de pagos y el administrador podría declarar la liquidación.

En vía muerta

Florentino Pérez, presidente de ACS. (EFE)
Florentino Pérez, presidente de ACS. (EFE)

Para Florentino Pérez, la solución pasa por que el Estado aporte más dinero público y por que la banca –BBVA, CaixaBank y Bankia– le alargue el pago de los 428 millones de deuda que arrastra hasta 2034. Pero Fomento se niega en rotundo a hacerse cargo del agujero, después de que en 2009 el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ya hiciera frente a una compensación de 54,10 millones, más un préstamo participativo de 54,77 millones y la extensión de la concesión por tres años más (2057).

En las reuniones mantenidas en marzo, antes de la petición del preconcurso voluntario en un juzgado de Girona, ACS pidió al Gobierno 100 millones adicionales. Sin embargo, Ana Pastor no quiere ni oír hablar de un “rescate” de un negocio privado con dinero público, una decisión que tendría un importante coste electoral para el PP y que abriría una puerta a la guerra que Fomento tiene con las constructoras por las autopistas de peaje que están en quiebra técnica.

Lo cierto es que apenas quedan dos meses para alcanzar un acuerdo que a día de hoy se presume imposible. Ni el Gobierno está por la labor de aflojar su postura ni ACS e Eiffage pretenden poner un euro más, ya que consideran que sus obligaciones financieras acabaron el pasado 28 de febrero. Mientras tanto, los fondos oportunistas que compraron la deuda de entidades como Santander huelen la sangre tras intentar en balde encontrar una solución que a día de hoy está en vía muerta. La cara de circunspecto que Florentino Pérez tenía en la última reunión oficial con Rajoy con motivo del encuentro del presidente del Gobierno con los mandatarios del Ibex 35 habla había bien a las claras de la frialdad de las relaciones. 

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