El fundador de Anuntis

El hombre de los clasificados ataca de nuevo

El hace tres décadas gestor de una pequeña imprenta es hoy multimillonario. Es David González el fundador de la empresa que controla Fotocasa, Coches.net... Y trabaja en una incubadora empresarial

Foto: David González Castro. Red Arbor.
David González Castro. Red Arbor.

A mediados de los 80, Javier Godó, conde de Godó, podría ser un hombre ufano. Cada domingo su diario enseña, La Vanguardia, llevaba más de 30 páginas de anuncios clasificados. Vivienda y empleo eran el grueso de este producto, el más rentable para el rotativo insignia de la capital catalana, igual que para el resto de la prensa de papel que en esos días de vino y rosas se creía destinada, tal y como señala el himno nacional británico, "a reinar sobre las olas". 

Poco sabía el conde de Godó que la persona que marcaría su desgracia era también de su misma ciudad, si bien en aquel momento estaba arrastrándose por una pista americana en un campamento de los Cuerpos de Operaciones Especiales, las famosas COE en Alicante. Se trataba de David González Castro (Barcelona, 1966), fundador de Anuntis, y el hombre que demostró que el humilde gestor de un negocio de impresión offset en Barcelona iba a leer el partido de los medios de comunicación mucho mejor que el editor más importante de la ciudad.

La historia de David González tiene muchas moralejas. La más importante es que la vida da muchas vueltas. Y si esa vida coincide con un momento de aceleración tecnológica, más todavía. El hace tres décadas gestor de una pequeña imprenta familiar es hoy multimillonario. David González, su madre, Montse Castro, y sus hermanos, se han repartido más de 65 millones de euros por la venta de su 25% en Anuntis al grupo noruego Schibsted que se cerró en 2013. Y todavía controlan Infojobs Brasil, que será adquirido por los nórdicos en 2017.

Infojobs es una de las páginas de anuntis.
Infojobs es una de las páginas de anuntis.

Podría pensarse que González se encuentra en el Caribe disfrutando en una hamaca de un merecido descanso y dudando entre si pedir un mojito o una margarita. Nada más lejos de la realidad. Fuentes cercanas al emprendedor explican que su vida es de lo más sencilla: trabajar de lunes a viernes, dedicar los fines de semana a sus cinco hijos y comer casi cada día con su madre, Montse Castro, de más de ochenta años, con la que, después, juega una partida de ajedrez. Personas que conocen su trayectoria explican que el papel de la señora Castro es fundamental en esta historia y que se trata de una empresaria de raza como pocas ha visto el castigado sector de las artes gráficas en España.

Las mismas fuentes que reconocen que si la madre aportó el coraje empresarial el hijo puso la visión. Una visión que no era fácil en ese momento: que el papel estaba muerto y que la publicidad, y el tráfico para visitarla, iba a migrar a internet. David González reconoce que en estas ocasiones hay que tener suerte. Como cuando en 2008 explicó en Oslo a la dirección de Schibsted su plan de cerrar el papel y migrar a la red. Los noruegos sólo tardaron unas pocas horas en tomar una decisión y darle la razón.

Lejos de la exótica imagen de los chicos maravilla de Palo Alto, David González sigue al pie del cañón. Desde su oficina en Sant Cugat, ha lanzado una incubadora y acelerador de empresas denominado Red Arbor, para captar talento de nuevos emprendedores. Controla, entre otros, el portal de empleo Computrabajo, que opera en América Latina y que registra 55 millones de visitas diarias. Y está impulsando el portal inmobiliario de Marruecos Mubawab, entre otras iniciativas. En total, trabajan en el grupo más de 70 personas y en este momento ha rechazado las ofertas de fondos de capital riesgo para entrar y participar en su incubadora.

Su escaso reconocimiento público no es casual. Los medios no le dan mucha cancha, porque los clasificados eran la mitad de sus ingresos

González tiene los tres amigos de siempre y sigue trabajando como toda su vida porque, como explica él mismo a personas de su círculo "uno se vuelve adicto a impulsar proyectos". Su escaso reconocimiento público no es casual. Los medios de comunicación no le dan mucha cancha, porque los clasificados eran la mitad de los ingresos publicitarios de la prensa. Y hoy ese dinero ha huido a internet, donde les estaba esperando Anuntis y sus múltiples portales, todos impulsados por David González: el propio Anuntis.com. Fotocasa, Coches.net, Infojobs, etc.

Libros y convicciones

No hay que ser un gran periodista de investigación para acceder a la historia de González. La explica él mismo en su libro La convicción en el que narra su trayectoria empresarial: cómo un chico que prescinde de los estudios universitarios comienza gestionando la empresa familiar y acaba convertido en un magnate de internet, gestionando una multinacional y levantando una fortuna.

En el libro hay tres epifanías. La primera cuando tras su mili en las COE el joven González ve los anuncios clasificados de La Vanguardia y decide competir con ellas con una revista de edición propia –primero Segonama y luego Primerama–; basado en dar gratis lo que Godó y el resto de editores cobraban; la segunda, cuando viaja a Oslo y explica a sus socios noruegos con cifras que el papel comenzará a caer y que hay que cerrarlo para apostarlo todo a internet; y la tercera, el momento en que aboga por la movilidad y se presenta en BarceLona, con iPads comprados por él mismo en Nueva York para que su equipo preparase las aplicaciones de Anuntis con la antelación necesaria para que su app estuviese disponible el mismo día en que Apple lanzaría su famosa tableta en España.

También hay momento duros, claro. El mayor, cuando hay que cerrar la revista Primerama, cuyo último número salió en noviembre de 2008 porque David González había previsto que el papel está muerto. La revista era su obra personal y todavía hoy recuerda ese momento como uno de los más tristes de su carrera. 

Otro, cuando tuvo que despedir personal en Anuntis para sobrevivir a la crisis de las punto.com, o cuando los mismos bancos que habían alentado la burbuja en internet de golpe y porrazo le negaban la renovación de las líneas de crédito.

Duro negociador

Otro de los perfiles de David González es su carácter de duro negociador. En medio de la crisis antes mencionada, su socio de entonces John Mcbain, presidente de Trader intenta comprarle la empresa por un precio ridículo. Le invita a viajar en su jet privado, le recibe en su casa en la campiña británica. Le envía un coche de lujo, que González rechaza para, literalmente, “no sentirse humillado”.

Durante todo el fin de semana Mcbain insiste en su oferta. Y con la misma contumacia, David González la rechaza. Al final, Mcbain, que no había invertido en internet, al ritmo que lo había hecho González –18 millones de euros de una ampliación de capital en Anuntis para digitalizarse– ve que no va a conseguir su objetivo y pasa a un plan B: una fusión entre Anuntis y los negocios de internet de Trader. De las conversaciones, González consigue el 25% del nuevo Anuntis y el control sobre la gestión de la nueva multinacional.

Hoy el conde de Godó ve sus páginas de clasificados más que mermadas. Mientras, las 19 webs agrupadas en Red Arbor superan las 450 millones de páginas vistas. Más que grupos como Seek, Indeed, Navent o Axel Springer. Lo dicho, la vida da muchas vueltas.

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