LLEGARON A DEBER 1.600 MILLONES

Los Del Pino pagan sus deudas con Santander y BBVA para evitar otro susto

El mayor accionista de Ferrovial ha amortizado la mitad de los 1.300 millones que adeuda a los dos grandes bancos españoles, con los que estuvo en 'default' hasta en tres ocasiones

Foto: Rafael del Pino, presidente de Ferrovial. (EFE)
Rafael del Pino, presidente de Ferrovial. (EFE)

La familia Del Pino es una de las grandes fortunas del panorama empresarial nacional. De hecho, aparece en el octavo puesto del ranking de españoles en la prestigiosa revista Forbes, con más de 2.200 millones de euros en sus bolsillos, gracias a que son el mayor accionista de Ferrovial. Pero, a pesar de su ingente patrimonio, entre 2008 y 2010, estuvieron a punto de ser 'ejecutados' por la banca porque, como cualquier ciudadano, se habían metido en deudas que no podían pagar.

Tras aprender esta lección con la ayuda inestimable de BBVA y de Santander, que se mostraron muy comprensivos con la familia Del Pino, hasta el punto de que le alargaron hasta en tres ocasiones sus préstamos personales en apenas cuatro años, la saga ha decidido no pasar más por esa angustiosa situación. Por ello, han decidido amortizar a la carrera una deuda que en su origen llegó a ser de 1.600 millones y que en los últimos doce meses han reducido a menos de un tercio.

Según aseguran fuentes financieras, desde la última renovación del préstamo sindicado pedido en 2006 por Rafael del Pino para recomprar la participación de sus hermanos en Ferrovial, el actual presidente de la constructora ha amortizado cerca de 700 millones. Cuando BBVA y Santander le extendieron por tercera vez la fecha de pago en julio de 2013, Portman Baela, la sociedad patrimonial de Rafael del Pino, debía 1.200 millones. Ahora, esa cifra está por debajo de los 500, gracias a que la familia ha destinado los dividendos cobrados por su participación en la constructora a amortizar deuda con gran celeridad.

 

(Reuters)
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Esta ajuste del cinturón se ha producido gracias a que Ferrovial decidió pagar contra los resultados de 2012 (cobrado entre diciembre de ese año y mayo del siguiente) un dividendo total extraordinario de 1,2 euros por acción, por lo que Portman Baela ingresó casi 400 millones de euros, el doble de lo cobrado a cargo de las cuentas de 2013. Se da por hecho que el dividendo correspondiente a 2014 será significativamente menor si se toma como referencia la caída del 45% del beneficio en el último ejercicio.

En cualquier caso, Rafael del Pino tiene muy claro que no quiere volver a pasar por una coyuntura como la vivida entre mediados de 2008 y 2010, cuando el desplome de las acciones de Ferrovial –llegaron a tocar un mínimo histórico a 3,11 euros– puso en serio peligro la pérdida del imperio creado por su austero padre, conocido por el respeto máximo que le tenía al dinero. Y más aún cuando Hacienda les puso una sanción de 18 millones de euros a principios de 2012 por no haber tributado lo que debían.

La nueva fecha de pago de los 600 millones que les restan en manos de BBVA y de Santander expira a finales de julio de 2016. Pero la situación ha cambiado radicalmente en comparación con las anteriores novaciones. Hoy, Ferrovial cotiza cerca de los 19 euros, lo que ha elevado la capitalización a 13.800 millones, por lo que el valor de la participación de Rafael del Pino y su familia ronda los 6.000 millones.

Del Pino no quiere volver a pasar por la coyuntura de años anteriores, cuando el desplome de las acciones puso en serio peligro el imperio 

En 2009, cuando Ferrovial cotizaba a apenas 3 euros por acción, la situación fue muy delicada, hasta el punto de que los Del Pino incumplían los ratios financieros exigidos por los acreedores. Su paquete apenas valía 1.000 millones, mientras que el crédito pendiente de pago era de 1.600. Están en descubierto o under water, como se conoce en el mundo financiero. Su situación llegó a ser como la que ha sufrido recientemente la familia Koplowitz, con la diferencia de que los Del Pino han podido mantener el control de su grupo, mientras que FCC ha pasado a manos de Carlos Slim.

El origen de los problemas

Toda una operativa que tiene su origen en julio de 2006, cuando los Del Pino reorganizaron su estructura patrimonial. Casa Grande de Cartagena, su otro vehículo de inversión, vendió a Portman Baela, que ya contaba con el 40,53% del capital de Ferrovial, el 17,77% que estaba en su poder. Recibió en pago 1.462 millones de euros, importe que se destinó a la toma de posiciones en distintas compañías cotizadas, como Acerinox, Gamesa, Ebro Foods, Indra y Banco Pastor. Una mala elección, ya que gran parte de estas apuestas se han saldado con importantes pérdidas para la familia.

El patrimonio de Casa Grande de Cartagena, que llegó a tener 1.200 millones de fondos propios, se ha reducido a la mitad en los últimos tres años debido en gran parte a esas minusvalías. Después de varios ejercicios de números rojos (154 millones de pérdidas en 2011), en 2012 volvió a apuntarse unos módicos beneficios de algo más de 62.000 euros. Su deuda es de 300 millones de euros.

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