Vía Celere se hace con 200 viviendas en la promoción estrella de Barcelona
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PISOS DE LOS MUÑOZ RAMONET EN CAN BATLLÓ

Vía Celere se hace con 200 viviendas en la promoción estrella de Barcelona

La inmobiliaria madrileña Vía Celere se ha hecho con el proyecto de 200 viviendas que la familia catalana Muñoz Ramonet quiere levantar en el barrio de la Bordeta

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La inmobiliaria madrileña Vía Celere se ha hecho con el proyecto de 200 viviendas que la familia catalana Muñoz Ramonet quiere levantar en el barrio de la Bordeta, en la capital catalana, que se conoce como el complejo fabril de Can Batlló, según han informado fuentes del sector inmobiliario.

Con este acuerdo Vía Celere pone el pie en la promoción residencial estrella de Barcelona, desplazando a promotores catalanes como los Sanahuja, el grupo Corp u otros que aspiraban a ser los socios de referencia de los Muñoz Ramonet.

Vía Celere es una de las pocas promotoras madrileñas que sigue activa después del estallido de la burbuja inmobiliaria. Su presidente es Juan Antonio Gómez-Pintado. Diversificada fuera de España, factura más de 50 millones de euros y el desembarco en Can Batlló muestra un dinamismo que muchos querrían.

Por su parte, los herederos de Muñoz Ramonet controlan la inmobiliaria Inmogaudir, propietaria de buena parte del complejo fabril de Can Batlló, que heredaron del empresario textil de los años cincuenta Julio Muñoz Ramonet. La actual presidenta de Inmogaudir es la nieta del magnate, Carmen Escrivà de Romaní Muñoz, pero esta empresa lleva una década con la titularidad de importantes activos, aunque sin capacidad de gestión para poder convertirlos en producto acabado.

Fuentes financieras han explicado que Vía Celere ha cerrado el trato ofreciendo unos 21 millones de euros a los Muñoz Ramonet. Una parte de ellos, menor, en metálico, y el grueso del pago se abonará en especie: en locales y pisos acabados de las 200 viviendas que se levantarán repartidas en cuatro torres. Fuentes de Vía Celere han declinado comentar la operación ni dar detalles sobre la misma.

Estas 200 viviendas son las primeras de un total de 1.300 pisos que tienen que levantarse en Can Batlló, con lo que Vía Celere ha conseguido con esta operación un importante movimiento estratégico.

Una victoria de Trias

Con la entrada de Vía Celere se puede dar por hecho que arrancarán las obras en Can Batlló, lo que es una victoria del alcalde de Barcelona, Xavier Trias, a las puertas de las municipales. El Ayuntamiento llevaba años intentando que arrancasen las obras, una vieja reivindicación vecinal. Incluso se había abonado más de 20 millones a la promotora de los Muñoz Ramonet para urbanizar la zona que, sin embargo, no habían conseguido su objetivo.

El Ayuntamiento incluso ha comprado la nave central de Can Batlló a la Generalitat a cambio de 30 millones de deuda que la Administración catalana tenía con el consistorio. La Generalitat se había comprometido a construir la Conselleria de Bienestar Social, pero estaba sin fondos y la obra no se hizo nunca, lo que supuso otra piedra en el camino para urbanizar el antiguo complejo fabril.

Inversión pública y privada

Ahora hay inversión privada, la que aportará Vía Celere, e inversión pública, la que volcará el ayuntamiento en la nave central, donde va a construir oficinas municipales.

Vía Celere, por su parte, tendrá que dedicar más de 35 millones más para construir las cerca de 200 viviendas de esta primera fase, pero con estos dos tractores la zona puede empezar su desarrollo, que lleva paralizado más de una década.

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