NEGOCIAN CUÁNTO VAN A PAGAR POR ANTICIPADO

Los fondos invierten en España desde Luxemburgo porque tributan menos del 1%

Las multinacionales no son las únicas que utilizan Luxemburgo para reducir su factura fiscal. Muchos grandes fondos han entrado en España a través del país

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Los fondos invierten en España desde Luxemburgo porque tributan menos del 1%

Las multinacionales no son las únicas que utilizan Luxemburgo para reducir su factura fiscal, como ha revelado la documentación obtenida por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), publicada por El Confidencial. Muchos de los grandes fondos de inversión también han entrado en España, sobre todo en la época de la burbuja, a través del Gran Ducado para beneficiarse de sus enormes ventajas fiscales. Entre ellos sobresale el hecho de que negocian por adelantado cuánto van a pagar sobre la rentabilidad que obtengan, normalmente menos del 1%. No en vano, Luxemburgo es el segundo país del mundo con mayor patrimonio en fondos, sólo por detrás de EEUU. Entre los nombres más conocidos se encuentran HSBC, Dexia, Oaktree, Hines, Palamon, Doughty Hanson e incluso el fondo soberano de Abu Dabi. Y han utilizado la vía luxemburguesa para invertir en inmobiliario, empresas y energías renovables.

La mayoría de estos acuerdos (llamados tax rulings) sirvieron para que los grandes fondos entraran en España atraídos por dos burbujas: la inmobiliaria –inflada por la abundancia de crédito– y la de las energías renovables –impulsada por las altísimas subvenciones–. Es decir, estos inversores pretendían participar en la riqueza generada por este escenario... pero sin dejar su parte a las arcas de la Hacienda española. En el pecado algunos han llevado la penitencia, puesto que el estallido de estas burbujas ha provocado importantes pérdidas en sus inversiones.

Luxemburgo –que es miembro de la UE y no se considera paraíso fiscal– tiene tres ventajas que lo hacen enormemente atractivo: un sistema que permite reducir la tributación prácticamente a cero, la posibilidad de alcanzar un acuerdo a la carta con las autoridades fiscales (el tax ruling) que garantiza que esa fiscalidad se va a mantener durante años y la confidencialidad de estos pactos. Es decir, la documentación que ha descubierto ICIJ y a la que ha tenido acceso este diario es secreta y desconocida por la Hacienda española. 

Estos acuerdos fueron negociados entre 2002 y 2010 por PricewaterhouseCoopers, una de las 'big four' (las mayores firmas de auditoría y consultoría del mundo), en Luxemburgo, aunque es de suponer que PwC no tiene el monopolio de la prestación de este servicio. Para que las empresas y los fondos consiguieran las ventajas fiscales deseadas, esta consultora les diseñaba complejos esquemas financieros con el fin de reducir o suprimir totalmente los ingresos sujetos al pago de impuestos.

Cuatro claves para entender la fiscalidad de las multinacionales en Luxemburgo

Vídeo: Cuatro claves para entender la fiscalidad en Luxemburgo

 

En el caso concreto de los fondos, existen varias fórmulas para trasladar a sociedades luxemburguesas los beneficios obtenidos por sus inversiones en España. La más utilizada es que los holding constituidos en el Gran Ducado financian la compra en España mediante préstamos participativos o bonos convertibles, y negocian con sus autoridades fiscales de ese país que tanto los intereses de esa deuda (normalmente altísimos) como la amortización de la misma –normalmente previa conversión en acciones– cuando se vende la inversión están exentos de impuestos en Luxemburgo.

Es más, el pago de intereses por parte de las sociedades españolas es un gasto financiero deducible al 30% en nuestro país. Para acceder a este régimen, hay que cumplir algunos requisitos impuestos por Luxemburgo, como que la financiación de la inversión por la matriz a la filial consista al menos en el 85% de deuda (y el 15% restante de capital), proporción que en muchos casos alcanza el 99% de deuda. Este enorme apalancamiento permite multiplicar la rentabilidad de la inversión y fue bastante usual durante la burbuja.

Márgenes inferiores al 1%

A cambio de todas estas exenciones, es habitual pagar una pequeña cantidad –una especie de fee que deje algo en la Hacienda luxemburguesa para poder aprovecharse de este sistema– que se atribuye a una ligera ganancia de capital en el diseño de la estructura o al beneficio de la matriz del Gran Ducado, que también se pacta de antemano. Es habitual que ese beneficio suponga menos del 1% de la rentabilidad que obtenga esa inversión; el estándar parece ser una rentabilidad anual del 0,125% del total invertido; lo que se paga es el 29% de ese 0,125%. Eso sí, si la inversión sale mal y provoca pérdidas, estas generan un crédito fiscal para reducir impuestos futuros sobre otros beneficios.

El fiscal no es el único motivo para que las gestoras de fondos se establezcan en Luxemburgo. Según distintas fuentes del sector, el Gran Ducado ofrece otras grandes ventajas para estos vehículos, como su flexibilidad para invertir, desinvertir o pagar dividendo, la cercanía de la Administración –con la que se pueden negociar todos los aspectos normativos, no sólo los tributarios– y, sobre todo, la seguridad jurídica.

Todo ello hace que las grandes gestoras mundiales tengan estructuras en Luxemburgo para gestionar sus fondos de inversión y pensiones (hay que recordar, por ejemplo, el plan de pensiones de los europarlamentarios). Esto explica que en 2013 la Inversión Extranjera Directa recibida en la UE aumentase un 37,7% fundamentalmente por el flujo recibido en Bélgica, Irlanda, Holanda y Luxemburgo, que captaron 100.000 millones de dólares, según el  Informe DATAINVEX 2013. Entre ellas destaca Dexia, que es de origen belga-luxemburgués, cuyas todas gestoras nacionales –incluyendo la española– cuelgan de una sociedad del Gran Ducado.

El ladrillo atrajo a Hines, Doughty Hanson... y Abu Dabi

Entre los fondos inmobiliarios más conocidos que aparecen en la documentación revelada se encuentra Hines, propietario por ejemplo del centro comercial Zielo en Pozuelo (Madrid) o del complejo Diagonal Mar en Barcelona, aunque el acuerdo no especifica a qué inversiones concretas afecta en nuestro país, sino que le dota de un marco fiscal general para todas las inversiones realizadas desde 2004 en España, Francia, Alemania y Reino Unido.

Otro nombre era Doughty Hanson Real Estate, que utilizó la estructura en Luxemburgo para adquirir el 50% de la promotora española Aranco en 2007, que se financió con diversos instrumentos de deuda por cerca de 20 millones. Esta fue una de las inversiones que salió mal, puesto que Aranco acabó en concurso de acreedores. De hecho, tras esta mala experiencia Doughty Hanson cerró su división inmobiliaria, que dirigía Juan Barba, posteriormente director de activos inmobiliarios de Sareb (puesto que abandonó en verano por desavenencias con la presidenta, Belén Romana). En la actualidad, esta firma sólo se dedica a inversiones de capital riesgo.

La estructura más sorprendente es la de la Abu Dhabi Investment Authority, que también constituyó en 2006 una estructura luxemburguesa para invertir en una empresa española llamada Playa Hotels and Resorts SL, que a su vez se dedicaba a realizar inversiones inmobiliarias en México, Latinoamérica y el Caribe. Ni el tax ruling original ni su revisión en 2009 cuantifican la inversión, pero llama la atención que reconocen un margen sujeto a tributación del 5%, mucho más alto que el habitual en los demás fondos.

HSBC, Oaktree, Palamon y Mercapital

En cuanto a las renovables, el nombre más conocido es el HSBC Environmental Infrastructure Fund, un fondo especializado del mayor banco británico con 500 millones de patrimonio, que invirtió a través de Luxemburgo 30 millones en una sociedad española llamada Solarig IPP SL, que asegura que gestiona 200 megavatios en instalaciones fotovoltaicas. 

Otros nombres muy conocidos en el mundo de los fondos que han entrado en España a través del Gran Ducado son Oaktree (cuya principal inversión en nuestro país es Panrico), Palamon (que adquirió la empresa de residencias de ancianos SAR a través de su vehículo luxemburgués) o el español Mercapital (ahora propiedad de N+1), que también creó una estructura en ese país para realizar varias inversiones, entre las que destaca Recoletos, la editora de Marca Expansión.
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